‘Sex Forum’

sexo foroEstamos gratamente sorprendidos por la acogida del blog. Nos gustan mucho vuestros comentarios, lo pasamos muy bien leyéndolos, son muy educativos y, la gran mayoría, con mucho nivel. Queremos felicitar a todos los que escribís. Nos parece un tono muy adecuado: franco, sincero, respetuoso y sin estridencias. Nos sentimos en plena sintonía con vosotros.

Cuando comenzamos este proyecto nos preguntábamos ¿Cómo podemos sacar el mejor partido al tema? El otro día recibíamos la respuesta en un correo de una persona ajena al campo de la sexología que nos decía: “Por cierto, os suelo leer en elmundo.es y me divierto un montón (también confieso que aprendo mucho). Hay que ver la chispa que le sacáis a vuestra ‘materia’”.

Nos ha gustado mucho esa apreciación y que la sexualidad vaya saliendo a la luz de forma normalizada sin asociarla con lo problemático, lo patológico, lo secreto… Nos encanta ir desterrando la imagen de lo sexual −sobre todo de lo erótico− como una suerte de entresijos escondidos. Como las tuberías, cables y alcantarillas que hay en el subsuelo de nuestras casas, que les dan vida, pero que no se les tiene en cuenta. Aunque si se estropean o se atascan, su presencia irrumpe de forma alarmante o cuanto menos molesta. Así nos llegan a los sexólogos las preocupaciones y cuitas sobre la vida sexual. Por eso nos encanta este foro, con su diálogo chispeante y atrevido sobre la conducta sexual, manifestando que la sexualidad forma parte del discurso cotidiano.

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A propósito del deseo sexual

deseo SexualTodos podemos pasar por etapas de menor interés sexual. Clínicamente, se considera ‘falta de deseo sexual’ cuando el problema se hace persistente y recurrente. En concreto, se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja.

Se le llama deseo sexual inhibido primario cuando la persona nunca ha sentido mucho deseo o interés sexual. Y deseo sexual inhibido secundario cuando se manifiesta tras un periodo en el que sí ha existido interés sexual. Se conoce como deseo sexual generalizado cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona ni circunstancia. Y situacional, si no aparece interés por la pareja, pero sí por otras personas —o por el autoerotismo—.

A veces, simplemente hay una discrepancia en los niveles de interés sexual de la pareja, sin que —por ello— exista deseo sexual inhibido. Por ejemplo, una persona muy activa sexualmente puede creer que su pareja tiene falta de deseo sencillamente porque no puede seguirle el ritmo.

La queja sobre la falta de deseo sexual es muy común. Una de las causas más frecuentes es el alto grado de estrés a que las personas se ven sometidas en su vida cotidiana. Planifican todo —menos el disfrute sexual y los ratos de intimidad—. Cuántas veces la pareja comenta que su vida es tan agotadora que ¡no encuentra el momento!

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En busca del clítoris

En busca del clítorisDispón de una buena luz, coge un espejo e identifica las partes descritas. Para una cómoda visión del clítoris, los muslos deben estar separados ampliamente. Con dos dedos aparta los grandes labios: la caperuza de membrana mucosa quedará inmediatamente a la vista, al interior del término frontal del espacio que hay entre éstos. Puede ser suavemente echada hacia atrás por las yemas de los dedos y dentro se verá un cuerpo pequeño, liso y redondo, que brilla bajo buena iluminación. Éste es el clítoris.

Cuando todas las partes externas sexuales han sido cuidadosa y plenamente identificadas, a continuación has de comprobar que el clítoris posee una clase de sensibilidad excepcional. Es mejor hacerlo con algo distinto al dedo —éste es por naturaleza sensible al toque, y puede haber confusión entre la sensación del dedo y la de la parte tocada—. Cualquier objeto pequeño y liso servirá para el caso —el mango de un cepillo de dientes o el mango de una brocha de polvos, por ejemplo—.

El procedimiento es el de la comparación de respuestas mediante toques muy leves. Una mano separa los labios exteriores sin tocar los interiores. La otra —sosteniendo el objeto seleccionado— toca primero un labio interior, luego el otro y después el clítoris —por encima o por debajo de su caperuza—. Si los movimientos de la mano son observados en el espejo, será fácil tocar acertadamente los lugares adecuados. Pero sin espejo y buena luz no es fácil.

El efecto consiguiente es que en el instante en que el clítoris es tocado, se experimenta una sensación peculiar y característica. Ésta resulta distinta en esencia, dependiendo de toques en los labios o en cualquier otra parte. Esta diferencia no puede describirse con palabras, tiene que ser experimentada.

¿Verdad que invita a la exploración de esa zona?

Esta estupenda descripción para explorar el clítoris, la plantea la ginecóloga británica Helena Wright —pionera en el campo de la sexología— y forman parte del contenido de su libro “Más sobre el factor sexo en el matrimonio”, publicado en 1930.

Esta mujer fue una figura muy influyente en la Asociación para el Control de la natalidad y la planificación familiar del Reino Unido. Sin embargo, tan importes recomendaciones han sido ignoradas, durante muchos años, por los profesionales de la salud, que relegaron el clítoris al más oscuro anonimato. Hasta el extremo de que durante años estuvo ausente de los libros de anatomía.

¿Que os parece la descripción de la Dra. Helena Wright? ¿Por qué creéis qué sus enseñanzas han tenido tan escasa repercusión entre sus colegas? Y sobre todo ¿Se puede contar esa especial sensación, que, según la Dra. Wright no se puede describir con palabras?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

¿Quién dijo virgen?

quien-dijo-virgenLa virginidad de la mujer, cómo no, ha estado provista de un misterio sin igual. Ha sido causa de un gran número de malentendidos y motivo de mitos y leyendas. También ha producido un sinfín de víctimas y atrocidades en la historia de la humanidad.

¡Cuánto peso ha tenido en nuestra cultura la pretensión de que la mujer llegara virgen al matrimonio, llueva, truene o relampaguee! Fatiga sentimos tan sólo de escribirlo. Conscientes de que vivimos a principios del siglo XXI, nos abruma descubrir que todavía puede ser un tema de interés. En los años 70 se oía aquello de: “La virginidad es una enfermedad ¡Vacúnate!”. Y en el 2006 se oferta cirugía reconstructiva del himen. El caso es dogmatizar; obligar con la norma; que no se pueda elegir. Por lo visto las usuarias de la cirugía, son mujeres con necesidad social de establecer un matrimonio, basado en este condicionamiento ancestral. Parece mentira que todavía haya gente pendiente de dichosa membrana.

Sin lugar a dudas, la virginidad es −sobre todas las cosas− un concepto. Y resulta necesario −a estas alturas de la historia− revisarlo de cabo a rabo. Está tan cargado de ideas y creencias erróneas, juicios morales y de valor, prejuicios y malentendidos, que todo lo que comentemos al respecto será poco.

Por otro lado, si partimos de la base de que para muchas personas la virginidad equivale a un himen intacto ¡Hecha la ley, hecha la trampa! ¿Quién ha dicho que para ser virgen hay que abstenerse de prácticas sexuales? (Os referimos a nuestro texto sobre el sexo anal, entre otras posibilidades de placer sexual).

Un himen intacto es −en muchos casos− algo más teórico que práctico. Hay mujeres que −según este concepto− nunca han sido vírgenes. La razón de ello es que han nacido sin himen −o con un himen muy incipiente o muy amplio, según lo miremos; es decir, un himen muy delgado o muy abierto, casi imperceptible−.

Cada vez nos llegan más testimonios de mujeres que no han sangrando en su primera vez. Nosotros pensamos que si la mujer está relajada, si desea —y no teme− la penetración, y, sobre todo, si su cuerpo está preparado por un adecuado preámbulo amoroso −lo que supone una buena lubricación y dilatación vaginal− cabe la posibilidad de que la mujer no sangre, o sangre muy poco, salvo contadas excepciones.

Nos gustaría mucho conocer vuestras experiencias y opiniones sobre este tema, del que —en nuestra opinión− se habla más de lo que se sabe.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Bloqueo erótico

bloqueo-eroticoLos sexólogos William Masters, Virginia Johnson y Robert Kolodny presentaron una relación de algunas de las formas que suelen bloquear el erotismo. Nosotros las hemos revisado y ampliado, de acuerdo con nuestra experiencia clínica:

  • La costumbre de tener relaciones sexuales “sólo en el momento oportuno”. Si es sábado por la noche toca; incluso había una refrán de la España de la posguerra que ilustra este punto: Sábado sabadote, camisa limpia y polvote.
  • La falta de privacidad —ayer hablamos sobre ese tema, a propósito de donde tener relaciones—.
  • Los límites que imponen el tiempo y el cansancio, al no ser capaces de incluir en nuestra “agenda” los encuentros eróticos. Muy importante reservar nuestro tiempo para las relaciones afectivas y sexuales.
  • Asumir total responsabilidad de la relación: “El placer del otro depende solamente de mí”. Cada uno debe ser responsable de su propio placer y de comunicarle a la pareja sus preferencias.
  • En el extremo opuesto está el no tener al otro en consideración: “Voy a la mía y no me preocupa compartir“. Si la falta de empatía entorpece cualquier relación, en el terreno sexual es ésta determinante.
  • Tomar una actitud de enfrentamiento ante la relación sexual, en lugar de disfrute de la misma. Cuántas personas van a la cama como a un campo de batalla o a un examen. No hay nada más triste.
  • La creencia de que ya se pasó la época del disfrute sexual: “La satisfacción sexual es sólo para gente joven y atractiva”. Para nada, una mano es una mano, aunque esté arrugada, y las caricias siempre son caricias.
  • Pensamientos lejanos, distracciones o preocupaciones durante el acto sexual: “Hay que llevar el coche al taller…”. “El techo necesita una mano de pintura…”. Aquí la cosa va muy mal; hay que ir aprendiendo a controlar los pensamientos intrusivos.
  • Estar enfadado con la pareja sin comunicárselo, pero actuando destilando malestar. La típica respuesta de: “A mí no me pasa nada”, poniendo una cara que dan ganas salir corriendo. Si se está disgustado o disgustada se comenta, los dobles mensajes son dañinos.

Estos elementos bloqueadores del erotismo pueden llegar a ser severos y entonces se instalan las disfunciones sexuales. Es decir, los problemas persistentes que alteran de modo negativo el deseo, la excitación o el orgasmo o la eyaculación. Entonces viene el sufrimiento y se tiene que recurrir al sexólogo. No es que no queramos que vengáis a consulta, pero preferimos que disfrutéis y os encontréis bien, nosotros seguiremos trabajando en información, educación y orientación sexual, para prevenir estos problemas.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es.
Ilustración: Ricardo Fumanal

Sexo en condiciones

Mientras leemos y sana −que de eso se trata− debemos considerar: dónde, cómo, cuándo y esto, seguramente habrá personas manteniendo relaciones sexuales en algún lugar ¿Qué hay de extraño en ello? Nada, pero para expresarnos sexualmente de forma satisfactoria con quién vamos a tener relaciones sexuales.

Son cuestiones tan simples que en ocasiones pasan desapercibidas. Podemos preguntarnos:¿El lugar donde tengo relaciones cumple las condiciones adecuadas para sentirme a gusto? ¿Puedo mejorarlo?

En referencia al cómo: ¿Me siento realmente cómodo o cómoda con mis relaciones o me resultan aburridas y no las disfruto? Para el cuándo: ¿De verdad procuro satisfacer mi deseo todo lo que puedo, o me ciño a la misma rutina sin importar si me apetece?

Aunque parezca increíble, tenemos que preguntarnos con quién: ¿Estoy con la persona que deseo? Muchos problemas sexuales se producen debido a una elección inadecuada de pareja. Si la persona que tenemos a nuestro lado no es objeto de nuestro deseo, las cosas se pueden complicar mucho.

Al hablar de ‘objeto de deseo’ no nos referimos a ningún estereotipo de belleza. El atractivo sexual es misterioso y particular. Se dan casos de personas con parejas muy atractivas que tienen amantes aparentemente menos agraciadas, pero que les resultan infinitamente más atractivas ¿Cuestión de química?

Si acaso ‘no hay nadie en nuestro horizonte’, ¿soy capaz de darme satisfacción a mi mismo? Es muy importante incidir en esta cuestión. Algunas personas salen a la ‘caza’ de parejas que les proporcionen orgasmos. Mantienen relaciones con gente que no resulta de ningún interés para ellas. Esto suele terminar en encuentros frustrantes e incómodos.

Cuando se establece una buena relación con uno mismo y se es capaz de proporcionarse placer, no es necesario salir a la caza. Luego, cuando se tiene un encuentro llega a ser más satisfactorio. Será éste producto de la elección −¡y no de la apremiante necesidad de descarga orgásmica!−. Prestar atención a estas cuestiones favorece nuestra salud sexual y potencia el disfrute ¿Siempre has tenido en cuenta dónde, cómo, cuándo y con quién disfrutar del placer sexual?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Íntimos espacios

intimos-espaciosNo siempre queda claro en qué consiste la intimidad en las relaciones sexuales. Por otro lado, la lista de variables que pueden estar presentes en la evolución de problemas sexuales es muy amplia y no todos tienen la misma etiología. Los hay de afectación claramente orgánica −derivados de enfermedades o consumo de sustancias−. Hay otros de contenido más psicológico −producto de una escasa y muchas veces inadecuada educación sexual−. Además hemos de considerar las condiciones ambientales no controladas y estresantes que llegan a jugar un importante papel.

Cuestiones tan prosaicas como la preocupación de que los suegros, que están durmiendo en la habitación de al lado, perciban algún ruido sospechoso, puede desencadenar dificultades en la excitación e inhibir el deseo. O en un problema de eyaculación precoz, cuanto más rápido se termine, antes se acaba la angustia.

También solemos encontrarnos con la preocupación de los padres que temen que el niño se levante y les sorprenda −como ciertamente nos consta que ocurre más de lo que se cree−. Es una situación que podemos considerar “cotidiana” y frente a la cual muchas parejas no saben qué hacer. Se extrañan cuando se les explica que hay un sistema muy sencillo consistente en cerrar la puerta, de manera que puedan estar tranquilos. Por curioso que parezca, algunas parejas se resisten a esa medida. Argumentan que no consienten que en su casa se cierren las puertas con llave, que no tienen nada que esconder y que es una prueba de confianza.

Desde una perspectiva sexológica, el punto es el siguiente: en nuestra sociedad la expresión sexual −coito, caricias, masturbación…− se realiza en la intimidad y no en presencia de terceros −salvo en ciertas prácticas sexuales que explicaremos otro día−. Lo más común es la relación entre dos personas o el autoerotismo −palabra que mejor describe el darse placer uno mismo−. Si estamos de acuerdo con este principio de intimidad ¿Será o no necesario cerrar las puertas y buscar un entorno confortable? ¿Te has encontrado con problemas de este tipo?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

¿El amante ideal?

amante-idealCuando utilizamos el término amante nos referimos al compañero sexual, no a otros significados. Ciertamente se ha venido asociando esta palabra a las relaciones amorosas ilícitas movidas por la concupiscencia –apetito desordenado de placeres deshonestos–. Definición del diccionario de la Real Academia Española. Nosotros reivindicamos la acepción del latín ‘amans’, amantis: “Que ama”. Y toda expresión de una sexualidad saludable supone un acto de amor. Eso no quiere decir que te tengas que casar con él/ella o que vaya a ser un amor eterno; pero supone un acto amoroso en su esencia. No olvidemos que el sexo es una forma privilegiada de comunicación para los humanos, de expresar amor en el más amplio sentido del término.

Cuánto no se ha dicho ya sobre lo que convierte a alguien −hombre o mujer−, en un amante ideal. Muchos son los libros publicados que prometen contar los secretos que pueden convertirnos en el perfecto amante. Por doquier vemos revistas repletas de consejos para llegar a ser unos apasionados y diestros compañeros en la cama −o los amantes más deseados del planeta−. Tenemos dispuesta a nuestro alcance información diversa: todo tipo de ofertas que prometen ayudarnos a mejorar nuestra vida sexual y a encontrar una satisfacción sexual plena.

Entre tanta información a veces es fácil perderse y resulta común hacer más caso a muchos de los mitos populares sobre el amor y el sexo. Entre nuestros conocidos escuchamos historias de alguien que afirma haber conocido al amante perfecto. Quién no ha escuchado a amigos y conocidos contar historias eróticas de aquella o aquel amante perfecto −cuyo desempeño no podía ser mejor−. También habremos escuchado relatos de situaciones opuestas, en las que alguien, el susodicho −o susodicha−, no daba la talla y era terrible como amante.

Sabemos que hay personas que han tenido innumerables amantes. Por otra parte, parecen ser más −aunque los tiempos ciertamente van cambiando− quienes pueden contarlos tan sólo con los dedos de una mano. Y también los que solamente han tenido una relación. Por lo tanto, los parámetros de comparación que se pueden tener en este sentido son muy distintos para unos y otros. Todo ello sin mencionar una gran cantidad de mitos y leyendas que existen sobre este tema y que pueden causar mucha confusión.

Nosotros sugerimos, en primer lugar, naturalidad y cuando se pasa a la acción, olvidar las teorías. Está bien tener información -leer-, pero hay que saber improvisar —como en la cocina—. Si no se tiene un ingrediente, se cambia por otro o se omite, lo que importa es el plato en sí y disfrutar preparándolo, no la receta. Para eso hay que saber dejarse llevar.

¿Qué valoras en tu amante? ¿Qué cualidades son más importantes para ti? ¿Qué no soportas? ¿Qué te descoloca? ¿Qué situaciones te han resultado chocantes?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Las Navidades son para comer roscos

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En los tiempos que corren, el frenesí típico de finales de año −navideño, si acaso− nos mantiene a raya. Conlleva toda una serie de compromisos sociales que nos dejan poco tiempo para vivir nuestra “intimidad”.

Ya el otro día comentábamos algunas de las dificultades encontradas a la hora de reivindicar nuestro derecho a gemir. En estas fechas, además de estar en peligro tal derecho, hay otras prácticas que, si no vamos con cuidado, estarán ausentes.

Cuántas cenas a las que asistir; un brindis con unos amigos, otro con compañeros del trabajo y otros más allá. Compromisos familiares en los que vemos saciadas todo tipo de apetencias, excepto las sexuales. Y no es que lo asumamos o aceptemos, necesariamente, con un cierto aire de solemnidad. Probablemente no.

Lo que puede ocurrir es que lleguemos al 1 de enero con las uvas y muchos turrones encima. Pero, eso sí, sin habernos comido una rosca. Y es que, ¿a qué hora hemos tenido oportunidad de echar una canita al aire?

Con todo este ajetreo navideño, la abundante comida ingerida y todos esos brindis realizados, no hemos tenido ni un rato para dedicar a nuestra intimidad. O sí. Eso depende de nosotros. De si estamos atentos ante el peligro de estas fiestas —de si decidimos tomar cartas en el asunto y crear el espacio necesario para ello en nuestra apretada agenda navideña—.

Está en nosotros poder mantener encendida la llama navideña también en nuestra vida sexual. De ser así, para cuando lleguen los Reyes tendremos una sonrisa de oreja a oreja por los gratos y variados recuerdos de estas fechas.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Luis Parejo

La salud sexual

la-salud-sexualA veces caemos en la trampa de pensar que la sexualidad está desapegada de nuestra vida cotidiana. Una gran falacia. Aun en el caso de que la expresemos a través de roles opuestos −o supuestamente distintos− a los cotidianos, lo que en realidad determinan dichos roles es una serie de tendencias habituales propias. Hemos podido constatar como hombres que se quejan de su rápida eyaculación, también van demasiado rápido en otras esferas de su vida, están ansiosos y no son capaces de degustar ni de disfrutar con tranquilidad

Más llanamente, lo que queremos decir es que solemos mostrar actitudes determinadas ante la vida que, luego, también se manifiestan en el ámbito sexual. Las circunstancias personales de cada uno pueden variar de Valencia a Okinawa, pero la esencia es similar. Esto no quiere decir que la sexualidad sea la misma para cada persona. No, no todos tenemos los mismos gustos y preferencias a la hora de actuar, ni la misma historia.

Ya en 1928 el doctor Gregorio Marañón escribía: “Hay que tomar la sexualidad en serio de una vez, para integrarla en la vida, el amor y los valores”.

Si tomamos las riendas de nuestras vidas y dejamos de ir con el piloto automático es más probable que terminemos sintiéndonos satisfechos con nuestra sexualidad. Ir paso a paso está en las manos de todos. Si bien es cierto que el sexo y la sexualidad han sido causa de tabú y censura en nuestra sociedad, también lo es que no hay razón objetiva por la que esto deba ser así. La vida sexual es eso: una vida. En la que cada día importa y en la que hay instantes que pueden ser recordados con mucho cariño. Instantes que cada uno podemos generar.

Existe una preocupación por la salud en general. Sin embargo, es fácil pasar por alto la salud sexual. Vivimos unos tiempos en los que la psicología y la medicina están bastante más abocadas al campo de la prevención. Y es verdad que muchos problemas que tratamos en consulta se evitarían con una buena educación sexual. ¿Estamos preparados para ello? ¿Hemos dejado atrás las épocas de oscurantismo sexual? ¿Cómo crees que va ser recordada nuestra época por las generaciones futuras?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal
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