Ni sordos, ni mudos

Las relaciones sexuales alcanzan una mayor plenitud cuando consiguen conjugar una serie de formas de expresión. El ser humano es un ente complejo e incluso sofisticado en muchas cuestiones. Su sexualidad lo sitúa en un plano completamente distinto en el reino animal. John Money − prestigioso sexólogo del hospital John Hopkins− decía que los humanos no somos robot hormonales como los animales. Afirmaba que en las personas son fundamentales el conocimiento y los afectos. Nuestra sexualidad es un buen ejemplo de la complejidad de nuestra especie.

El lenguaje nos diferencia incluso de los primates más próximos, con quienes compartimos la mayoría de nuestros genes. Nuestra extraordinaria laringe nos permite hablar y articular sonidos complejos. Sin embargo, esa maravillosa expresión no siempre está presente en el encuentro erótico. A fuerza de negar el placer sexual −y avergonzarnos de ello− nos hemos quedado mudos. A muchas personas les avergüenza la vista y tienen relaciones a oscuras. También hay otros tantos a quienes les avergüenzan los sonidos y tienen relaciones mudas.

Por otra parte, la charla erótica puede emplearse como herramienta para seducir y provocar excitación. Las frases sexuales permiten comunicarse sexualmente. Posibilitan expresar exactamente lo que se desea, así como nuestras preferencias. Esto, en sí mismo, contribuye a mantener —e incluso aumentar— el grado de excitación.

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¿Tener o no tener?

¿Tener o no tener prepucio? He ahí el dilema”. Un pene circunciso es muy distinto a uno ‘intacto’ quirúrgicamente hablando, claro está.

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El tema de la circuncisión es por demás interesante. Caer en la cuenta de que, incluso, una cuestión como ésta pueda deberse “particularmente” a atavismos religiosos que llegan a perder su significado y se convierten en costumbre, resulta bastante surrealista. Existe hoy día una tendencia a normalizar con demasiada alegría el paso por el quirófano −¡vaya si han cambiado los tiempos desde el invento de la penicilina!−. Vivimos una época en la que la cirugía forma parte de nuestra realidad y nuestra cotidianidad. Ya sea ésta por fines completamente médicos o “simplemente” estéticos. En cualquier caso, parece ser una constante en nuestro entorno.

Concretamente en España, el tema de la circuncisión no causa mucha preocupación. La mayor parte de los españoles son incircuncisos, lo cual probablemente tampoco sorprenda demasiado. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los ciudadanos de otros países occidentales dejando de lado, por el momento, a los de cualquier región oriental. Un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses lo tiene “cut”, como dicen ellos. De esto se encargan las autoridades sanitarias lideradas por médicos judíos. Lo mismo ocurre con los canadienses de la parte anglófona, mientras que la mayoría de los canadienses francófonos tienen su prepucio “intacto” ¿No decíamos antes que obedecía en gran parte a cuestiones sobre todo religiosas?. En lugares como México y otros países de Latinoamérica, por ejemplo, la circuncisión determina un estatus social y es un imperativo burgués, seguramente por la proximidad a Estados Unidos. La razón de por qué en algunas culturas se opta por la circuncisión tiene menos que ver con la salud o la higiene y más con cuestiones sociales, políticas y religiosas. Hay claros indicios de que el porcentaje de hombres que requiere de un corte de prepucio por motivos de salud es bastante bajo. “¿Tener o no tener? He ahí el dilema”. ¿Y tú, tienes o no tienes? Y si no tienes, ¿por qué te lo quitaron?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Ser o no ser en la cama

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El conocimiento y la aplicación de ciertas técnicas pueden ser de gran ayuda para mejorar nuestras “habilidades amatorias”. Sin embargo, es improbable que exista alguien que sea el amante perfecto con todo tipo de personas y sin importar las circunstancias. No todos compartimos los mismos gustos y aficiones. Lo que para algunos es excitante, a otros puede dejarles fríos −y viceversa−. Tal generalización resulta demasiado aventurada. Desengañaros la perfección no existe, y su búsqueda compulsiva genera neurosis.

Un mensaje lanzado por los medios de comunicación −y por parte de algunos de los denominados “expertos en el sexo”− es que el amante ideal siempre hace el comentario adecuado en el momento correcto. Que es alguien que puede convertir cualquier espacio en un lecho y cualquier encuentro en una experiencia inolvidable de placer sexual.

No obstante, las relaciones sexuales tienen mucho que ver con la química existente entre las personas en cuestión. Podrías −por ejemplo− encajar en la idea que alguien tiene de un o una amante ideal. Pero, con otra pareja —aun realizando el mismo tipo de actividades y prácticas; incluso siguiendo exactamente la misma rutina sexual—, el resultado sería completamente distinto. Más fácil es saber si somos buenos y buenas amantes. Hay una forma de descubrir lo que piensan tus parejas −pasadas y presentes− acerca de sus relaciones sexuales contigo. Atrévete a preguntarles —o a contestarles—. No sugerimos que sea en medio del encuentro sexual —ni justo antes—. Elige una hora y un lugar adecuados. Tienes que estar dispuesto a escuchar cosas que pueden poner a prueba tu auto-estima o auto-concepto —para bien o para “mal”—. La experiencia puede ser muy estimulante en sí misma, a la par que constructiva, si se hace bien.

Para que una relación sexual funcione y sea placentera es necesario que las personas implicadas consigan conectar. Que haya suficiente receptividad y que sean ellas capaces de percibir lo que resulta agradable para la otra persona. Recuerda que lo que estimula a una persona puede ser lo que apague la pasión de otra. En fin, comunicación, esa es la clave.

Pregunta a tu pareja qué opinión tiene de tu modo de hacer el amor y −si acaso− que le gustaría que hicieses de otro modo. ¿A ti qué te enciende? ¿Y qué te apaga?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Compartir no suma, multiplica

psicologos valenciaLa satisfacción es muchísimo mayor cuando podemos compartirla. Si bien es cierto que hay alegrías que marcan profundamente nuestro ser, también es verdad que cuando somos capaces de compartir nuestra felicidad, ésta se multiplica enormemente. Una alegría compartida no es dos veces más, sino la suma potencial de una serie de circunstancias agradables y placenteras.

Los placeres de la vida pueden venir solos o acompañados. Nuestra sexualidad es similar en este sentido. Cuán cierto es el dicho de que “más vale solo que mal acompañado”. Y cuánto más el de que “para disfrutar de la compañía de otros, es indispensable saber disfrutar de la compañía de uno mismo”.

Si disfrutamos tanto de nuestra propia compañía como de la de otro u otros, los momentos alegres se ven potenciados. En nuestra sexualidad ocurre lo mismo. Puede ser ésta satisfactoria y placentera a solas, pero el goce se eleva cuantiosamente si podemos compartirla con la compañía deseada.

Mucho se insiste en la importancia de acostumbrarnos a comunicar. Es decir, en la necesidad de sacar diversos aspectos de nuestro interior. El arte de expresarnos. La capacidad para comunicar nuestras necesidades e inquietudes, así como el saber escuchar lo que nos dicen. El ejercicio de esta capacidad sienta los cimientos para un mayor disfrute.

Exactamente lo mismo ocurre en el ámbito sexual. Hemos de ser capaces de acostumbrarnos a comunicar. Habituarnos -como sea- a expresar nuestras necesidades, deseos, sentimientos, fantasías… Y ser capaces -asimismo- de escuchar las de los demás. Contemplarlos. ¿Qué hay de raro en esto? Más raro es no hacerlo. El camino a la comunicación, en sí mismo, conlleva el disfrute -sexual o de otro tipo- y lo potencia.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

Publicado en elmundo.es. Ilustración: Luis Parejo<-->

Bésame mucho

Besame muchoSegún declaran muchas mujeres, un hombre que besa mal parece estar pensando: ¿Cuándo pasaremos al paso dos? ¿Ha llegado ya el momento de tocar sus senos? Este tipo de hombre considera que el beso es el primer paso hacia un encuentro carnal. En contraste, alguien que besa bien percibe el beso como un placer en sí mismo. Besa como si nunca fuera a llegar a nada más con la otra persona y como si llevara años deseándolo. Quiere saborear cada instante. La paradoja es que esto lleva a que la otra persona se decida por el paso dos, por el tres, por el cuatro…

Lo primero que hay que saber en caso de duda es que es preferible ir despacio; que ese primer beso sea suave y lento. Aunque quieras demostrar que estás ardiendo en deseo, es mejor ser paciente: resiste al deseo de estampar tu cara bruscamente a lo Harrison Ford porque puedes producir un choque dental. Además, hay que recordar que es de vital importancia continuar respirando.

¿Y la lengua? Lo menos recomendable es emplearla como si buscases comida atrapada en las muelas de la otra persona. Esa no es tarea tuya. Para eso están los dentistas −tan hábiles a la hora de mantenernos inmóviles y con la boca completamente abierta mientras realizan sus exploraciones−.

Cualquier movimiento de la lengua debe implicar una acción acompasada, en la que ambas partes ofrecen la oportunidad de interacción. Puede que quieras parar de vez en cuando para tomarte un respiro; mientras, tus labios siguen pegados a los de la otra persona. Como cuando al bailar con tu pareja de repente te detienes y te quedas inmóvil durante un momento, esto aumenta la sensación de complicidad. No sugiero que la lengua de uno se quede pegada en la de la otra persona, ni tampoco lo opuesto, como tantas veces tantas veces hemos visto ejemplificado por Woody Allen en la gran pantalla.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

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Publicado en elmundo.es

LA MUJER Y EL SIDA

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Aumenta el número de mujeres con el virus del SIDA.

El SIDA, la gran pandemia de nuestro tiempo que ya se ha cobrado más víctimas que muchos genocidios conocidos o “desconocidos”, se ceba ahora con las mujeres: En 2007 el número de mujeres con el VIH se incrementó hasta alcanzar casi la mitad del total de los casos diagnosticados en todo el mundo.
Si tenemos en cuenta que el semen posee una mayor capacidad infectiva frente al flujo vaginal, que permanece más tiempo dentro de la mujer y que el coito vaginal produce mayor número de traumatismos en el aparato reproductor femenino que en el masculino, mantener relaciones sexuales sin preservativo es jugar a la ruleta rusa con una gran probabilidad de contagio. No obstante los expertos apuntan a que éstas no son las causas principales de esta tendencia, sino la violencia sexual tanto dentro como fuera de la pareja, que no suele ir acompañada de prevención, y el desconocimiento sobre esta enfermedad y sus vías de contagio, que da pie a falsas creencias como que una relación esporádica de riesgo fuera de la pareja no es suficiente para contraer la enfermedad o a barbaridades como creer que hacer el amor con una virgen cura el SIDA.No debemos olvidar que tanto el flujo vaginal como la menstruación pueden contener el VIH y que no están exentos de contagiarse los hombres en una relación heterosexual, pero también las mujeres en una relación homosexual, aunque en este último caso la probabilidad sea baja.Por tanto, los expertos alertan ante la vulnerabilidad de la mujer frente a esta grave enfermedad.¿Eres víctima de violencia sexual sin prevención? ¿Eres lesbiana y has sido contagiada por otra mujer? ¿Conoces alguna mujer casada contagiada por su marido? ¿Conoces alguna creencia para evitar o curar el SIDA que sepas que es falsa o que dudes de que lo sea? ¿Cuál?Cristina G.M.Publi: Sexólogos Valencia Psicólogos Valencia

ALGUNOS VERDADEROS JASP

Jasp y sexo

No hace mucho tiempo apareció en televisión un anuncio de coches que acuñaba el término “JASP”, aludiendo a los jóvenes de nuestra sociedad y en concreto a un selecto grupo que podían considerarse Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados.

En cuanto a la sexualidad, los estudios sobre embarazos no deseados en gente joven, infecciones de transmisión sexual o la interminable obsesión por relacionar placer con tamaño del pene, parecen contradecir que en realidad exista esta saga de JASP.

Pero ya esta bien de hablar únicamente de los errores de la gente joven, es cierto que existen, que preocupan y que atendiendo a lo accesible de la información podemos sentir hasta estupor por lo que sigue ocurriendo, sin embargo también es cierto que encuentras a muchos jóvenes mucho más tolerantes que sus padres en cuanto a los diferentes modelos de familia, la orientación sexual o la actitud cada vez más activa en la sexualidad femenina.

Y es que las consultas están llenas de hombres, mujeres y parejas que tras mucho tiempo intentando aparcar su problema sexual, no sólo no han conseguido que desaparezca, sino que cada vez ha ido creciendo y contaminando a otras esferas de la pareja e incluso de su vida social. Los profesionales que encontramos estos problemas enquistados ya en la persona, somos conscientes de la fácil y rápida solución que hubiese tenido si hubieran acudido a consulta en el momento en el que se inició el problema.

Por eso sirva este pequeño aplauso para algunos JASP, que empezamos a encontrarnos en consulta, buscando ayuda justo en el momento en el que experimentan la dificultad y no tratan de esconderlo bajo la alfombra.

Es sumamente gratificante observar como apoyados por un profesional construyen unos sólidos cimientos para su vida sexual.

Cuando en pocas sesiones la pareja marcha feliz, consciente de lo que han crecido en el proceso, recuerdo otro momento televisivo, un programa anterior al anuncio de JASP, que finalizaba con un sabio “Recuerden: Es mejor prevenir que curar”.

¿Has acudido alguna vez a un sexólogo? ¿Crees que la gente joven y no tan joven tienen información sobre como pueden ayudarles estos profesionales? ¿Si tuvieras un problema sexual o de pareja acudirías a un especialista en sexología?

Jose Bustamante Bellmunt.

Instituto Espill. Sexólogos Valencia

Un viaje de placer

Viaje-placerImaginad el placer de tocar, palpar y descubrir aquello que realmente nos excita, aquello que nos hace estremecer, vibrar y sentir… Sentir profundamente, inequívocamente. Más que imaginarlo, quizás, proponemos evocarlo.

Sugerimos un viaje táctil por nuestro cuerpo para conocer -o reconocer- nuestras propias zonas erógenas. Ampliamos la invitación para que además seamos capaces de identificar las de nuestro compañero o compañera. En realidad, el trabajo en equipo suele ser el más fructífero y agradable. Por lo tanto, puede tratarse de una exploración tanto individual como de pareja. Conlleva un proceso paulatino que, en sí mismo, suele resultar enriquecedor y sumamente placentero.

Es un viaje en el que a partir del sentido táctil iremos descubriendo toda una serie de experiencias hasta ahora desconocidas. Más que contar con un mapa, lo iremos dibujando y éste dependerá claramente de nuestra aventura.

En el itinerario dejaremos fuera esas tendencias cuasi-mecánicas; aquellas vías rutinarias, carentes de imaginación y desprovistas de conciencia.

Podemos iniciar nuestra búsqueda de sensaciones escondidas, prácticamente, en cualquier parte del cuerpo. Si al realizar el viaje intentamos mantener una actitud libre —carente de prejuicios y llena de confianza—, tendremos la oportunidad de descubrir zonas del cuerpo que excitan, provocan y causan placer.

El contacto y la estimulación de la piel ofrecen uno de los mayores componentes de la actividad sexual. Las claves, para empezar, llegarán por las manos. Además de emplear las manos como principal vehículo, nuestros labios, lengua, dientes e incluso el aire que exhalamos —por mentar algunos- nos ayudarán a recorrer el territorio en cuestión. Si la piel tiene un idioma, éste es el de la ternura sensual. La piel percibe otros lenguajes: el de temperaturas, texturas, tersuras y vibraciones. Por sí solos o en conjunto, cada uno de éstos es capaz de disparar la más variada y excitante gama de sensaciones sexuales.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo.es

¿MANÍAS EN LA CAMA?

Todos tenemos manías conscientes o inconscientes como levantarnos por el mismo lado de la cama y que en algunos casos se pueden catalogar como supersticiones si creemos que pueden alterar nuestro destino o la suerte, como que si rompes un espejo tendrás 7 años de mala suerte, si te cortas las uñas en los días que tienen “erre” te saldrán padrastros, etc.

En lo concerniente a la menstruación existen muchas que no tienen ninguna base científica y que convendría desterrar porque están relacionadas con la creencia injusta de que la mujer es impura cuando menstrua, como por ejemplo que no puede hacer mayonesa porque se cortaría, regar plantas porque se secarían, tocar las crías de animales porque morirían, etc.

En el cortejo y matrimonio existen algunas muy conocidas como que si sigues a una mariquita te llevará hasta tu hombre o mujer ideal, si recibes el ramo de la novia serás la próxima en casarse, si a una persona soltera le barren los pies no se casará o no le querrá la suegra, etc.

Ya en la cama podemos encontrar “manías” más o menos justificadas relacionadas con un sentido u otro como por ejemplo:

–> Con la vista: se puede quedar alguna prenda puesta menos los calcetines (y si son negros, aún con mayor motivo), que la pareja te vea alguna parte de tu cuerpo cuando te acaricia o penetra como la cara, los senos, las nalgas, la espalda, etc. Las relacionadas con el fetichismo como unos zapatos de tacón de aguja que no se quitarán ni durante la penetración, así como determinada ropa interior y más si es de un color, como por ejemplo un liguero negro, etc.

–>Con el olfato, como que la habitación o nuestra piel debe oler a pétalos, madera, incienso, etc.

–>Con el gusto: usar sólo miel, yogur, helado de un determinado sabor, etc. en nuestros juegos sexuales.

–>Con el oído, como que grite nuestro nombre o el suyo cuando nos penetra o tiene un orgasmo o viceversa.

–>Con el sentido del tacto como que la estancia o nuestras manos deben encontrarse a una determinada temperatura, ya sea cálida o fría, en contraste o no con nuestro entorno, hasta el punto que si no se consigue seremos incapaces de desinhibirnos; Sólo acariciar si la piel está embadurnada con un determinado aceite; Etc.

Podemos encontrar otras relacionadas con la secuencia como seguir siempre un orden concreto: que primero sea masturbada ella y luego él o al contrario; Empezar siempre con una postura; El mismo escenario como la cama, sitios “peligrosos” como un probador, etc.

Pero, ¿son realmente manías o sólo la preparación de un escenario, preámbulos, etc.? Lo único es que debemos procurar que no se vuelvan una obsesión porque si sólo podemos excitarnos con una prenda, un aroma, una postura, etc. estaremos limitando nuestra sexualidad.

Recordad: en la variedad está el gusto.

¿Tienes alguna costumbre o “manía” en la cama? ¿Hay algo como una prenda, una actitud, etc. que “te corte el rollo” en los momentos más íntimos? ¿Conoces más supersticiones relacionadas con la menstruación, el cortejo, boda…?

Cristina G.M.

LIVING APART TOGUETHER

Silvia PérezQue esta nueva modalidad de pareja que ha surgido en Inglaterra cada vez cobra más adeptos es un hecho. El “living apart toguetherer” o dicho en español “vivir separados pero estando juntos”, es una realidad que muchos jóvenes y no tan jóvenes han constituido con sus parejas. ¿En qué consiste? es una forma de entender la pareja, en la cual cada individuo vive en su casa (o casa de sus padres), es tan sencillo como posiblemente discutible, ya que si atendemos al concepto de pareja más “clásico”, no es concebible que una pareja pueda llevar a cabo una relación madura y estable por el resto de su vida viviendo en casas separadas. Sin embargo la realidad actual nos muestra que esto puede ser posible.

Las personas que se están uniendo a esta corriente son individuos que desean compartir su vida con otra persona sin renunciar a cierta independencia. Su filosofía de pareja consiste en la creencia de que la convivencia erosiona a las parejas, se puede caer en la rutina sexual y se genera discusiones por temas tan cotidianos como hacer la colada u otros menesteres domésticos, de esta forma pueden pasar días enteros cada uno en su vivienda y cuando están juntos o duermen juntos es porque realmente lo desean y no porque están obligados por el hecho de ser pareja. Según estos adeptos es una manera de mantener viva la llama sin las dificultades propias de una convivencia que suele acabar por apagarla.

Pero no solamente la gente más joven es partidaria de este nuevo estilo de pareja más “liberal”, existen personas de mediana edad, divorciadas o separadas que lo siguen por haber tenido una mala experiencia con la convivencia y prefieren ir con pies de plomo.

El “juntos pero no revueltos” no significa tampoco ser infiel, ya que las personas que lo practican afirman que no lo necesitan al sentirse unidos a sus parejas pero no atados, cosa que según ellos les ocurre a aquellos que conviven.

Parece de obligada reflexión el plantearse si realmente, en lo que a pareja se refiere, lo bueno si breve, dos veces bueno.

¿Mantienes este tipo de relación? ¿Crees que por mantener esta forma de relación, el amor es más perdurable? ¿Dónde está la libertad individual en pareja? ¿Habías oído hablar de esta modalidad de pareja? ¿Qué opinión te merece?

Equipo Espill

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