La medida del placer

medir el placer

Las estadísticas, sirven a los investigadores para tener una visión cuantitativa, pero siempre deben ser analizadas con mucha cautela, si no queremos llevarnos a engaño. Julio Iglesias –y unos cuantos más- se ha jactado de tener sexo con miles de mujeres, lo cual subiría bastante la media en las estadísticas. Sin contar con el efecto de deseabilidad social –efecto que hace que muchas personas contesten a las encuestas en función de lo que creen que sería lo deseable-. Por otro lado, prestar atención a las estadísticas sin espíritu crítico, tiene el inconveniente -sobre todo en el ámbito sexual- de que los datos pueden confundirnos y tomar como referencia modelos externos para nuestras necesidades personales.

La media estadística se refiere a las características compartidas por la mayoría en una población determinada. Y estar en la media estadística no necesariamente tiene que ser lo más favorable. En el ámbito clínico el barómetro lo establece aquello que se considera sano, y sano se refiere a ausencia de malestar físico, psíquico y sexual. No todas las personas tienen clara esta diferencia y muchas veces encontramos en consulta un gran interés por los datos estadísticos más que por atender a sus propias sensaciones y emociones. ¿Lo haré las veces que toca? ¿Será mi pene del tamaño normal? ¿Cuánto tarda una mujer en llegar al orgasmo? ¿Cuánto suele durar el amor en la pareja? Por citar algunos ejemplos en los que la gente espera una respuesta estadística, como si ahí estuviera la solución.

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Ni sordos, ni mudos

Las relaciones sexuales alcanzan una mayor plenitud cuando consiguen conjugar una serie de formas de expresión. El ser humano es un ente complejo e incluso sofisticado en muchas cuestiones. Su sexualidad lo sitúa en un plano completamente distinto en el reino animal. John Money − prestigioso sexólogo del hospital John Hopkins− decía que los humanos no somos robot hormonales como los animales. Afirmaba que en las personas son fundamentales el conocimiento y los afectos. Nuestra sexualidad es un buen ejemplo de la complejidad de nuestra especie.

El lenguaje nos diferencia incluso de los primates más próximos, con quienes compartimos la mayoría de nuestros genes. Nuestra extraordinaria laringe nos permite hablar y articular sonidos complejos. Sin embargo, esa maravillosa expresión no siempre está presente en el encuentro erótico. A fuerza de negar el placer sexual −y avergonzarnos de ello− nos hemos quedado mudos. A muchas personas les avergüenza la vista y tienen relaciones a oscuras. También hay otros tantos a quienes les avergüenzan los sonidos y tienen relaciones mudas.

Por otra parte, la charla erótica puede emplearse como herramienta para seducir y provocar excitación. Las frases sexuales permiten comunicarse sexualmente. Posibilitan expresar exactamente lo que se desea, así como nuestras preferencias. Esto, en sí mismo, contribuye a mantener —e incluso aumentar— el grado de excitación.

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Juegos de manos no son de villanos

juegos-de-manos-no-son-de-villanosCuando es otra persona la que nos masturba, las sensaciones experimentadas pueden ser muy placenteras y −de algún modo− distintas de las provocadas por uno mismo. Al realizar la práctica en compañía, cabe la posibilidad de introducir elementos de gratificación adicionales. El hecho de que haya otra persona prestándonos atención y deseando nuestro disfrute es ya, de por sí, una causa de placer.

Hay personas que piensan que las relaciones sexuales implican necesariamente el coito −o penetración−. Sin embargo, no hay nada que esté más lejos de la verdad. La masturbación en pareja es algo recomendable y que ofrece una serie de ventajas. Puede ser preliminar al coito y también una práctica en sí misma.

Si tomamos en cuenta que es una situación en la que hay un intercambio de caricias, resulta conveniente ayudar a nuestra pareja a darnos mayor placer. Podemos ayudarles, indicándoles qué nos gusta y qué nos estimula más. La atención que nuestro compañero o compañera nos concede en respuesta a nuestras indicaciones favorece además la comunicación y la conciencia de cada cual. Y esto sólo puede tener consecuencias positivas en cuanto a los grados de placer que se pueden alcanzar y que difícilmente se consiguen individualmente.

Una buena lubricación evitará irritación en el miembro. En el caso de la estimulación manual del clítoris, la lubricación puede obtenerse del flujo vaginal o de la saliva propia o ajena. En el mercado hay a la venta distintos tipos de geles lubricantes que pueden ser de utilidad para el hombre y la mujer.

Recuerda que la forma de masturbar un pene o un clítoris y una vagina es muy distinta. Puede ser todo un aprendizaje, una práctica divertida, motivadora y muy placentera.

Algunas personas piensan que la masturbación es una forma de alivio en lo que llega el ‘sexo real’. Sin embargo, la masturbación tiene tanta entidad como cualquier otra práctica sexual. Y, en cualquier caso, puede ser un buen complemento. Próximamente explicaremos algunas técnicas masturbatorias que os pueden ayudar a obtener un mayor placer. Las preguntas que os dejamos hoy son: ¿Te masturbas solo o acompañado? ¿Cómo te gusta que te masturben? ¿Está mal masturbarse si se tiene pareja? Y a esta te contestamos que no, los orgasmos no son limitados, y si tú te masturbas no le estás restando nada a tu pareja; incluso puede ser muy buena solución cuando uno de los miembros de la pareja tiene más impulso sexual.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

La versatilidad del miembro

versatilidad-del-miembroEs impresionante la sensibilidad del prepucio y del glande. Los hombres con ‘genitales intactos’ −o incircuncisos−, saben por experiencia personal que el prepucio es una de las partes más sensibles del cuerpo. Pero que no se sientan menos los circuncisos, puesto que el glande es también una zona de extrema sensibilidad y que todos los hombres −circuncisos o no− pueden estimular.

El prepucio es lo que se conoce como zona erógena específica. Está equipado con una alta concentración de sofisticados receptores nerviosos, cuya especialidad es producir placer. De ahí su relevancia.

Otras zonas erógenas específicas en el varón son la comisura de los ojos y los labios, los pezones, la piel perianal y la cabeza del pene. Las zonas primarias de sensibilidad erógena son el glande, el frenillo, la mucosa rugosa, el orificio y los pliegues externos del prepucio. La estimulación ligera y continua del prepucio puede producir mucho placer y llevar tanto al orgasmo como a la eyaculación.

Los receptores nerviosos de la corona del glande están diseñados para una estimulación natural a través del prepucio −suele ser más placentera cuando el estímulo asemeja la acción del prepucio−. El contacto que crea el prepucio con el glande al subir y bajar crea unas sensaciones que resultan bastante agradables.

En un pene incircunciso, el anillo móvil de presión —creado por los labios del prepucio y la mucosa— estimula a los receptores nerviosos en el perímetro del glande. Mientras que la estimulación placentera del frenillo y la mucosa se percibe de inmediato, la sensación de la corona es gradual. Cuando la corona se encuentra totalmente estimulada, las sensaciones eróticas que experimenta son lentas, cálidas y muy ricas en calidad. Entre los hombres circuncisos el frenillo tiende a ser la parte más sensible de su pene y el glande la mayor fuente de placer. Con o sin prepucio, nunca está de más observar con atención tu pene —o el ajeno, si lo tienes a mano y se da el caso—. Asegúrate de que lo conoces y de que sabes cómo incrementar su gratificación. Por cierto, ¿en qué parte de tus genitales encuentras más placer?

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿El tamaño importa?

el-tamaño-importa “¡Claro que importa!”, afirmaba con entusiasmo una de nuestras alumnas en el máster de sexología. Se refería al pene y al placer que proporciona en las relaciones sexuales en general. Juanjo le respondía con picardía diciendo que ¡sí importa!, como también importa ser guapo o rico, o las dos cosas.

Fisiológicamente, un hombre “bien dotado” no tiene por qué ser mejor a la hora de la penetración o de cualquier otra práctica que implique al falo. En las relaciones heterosexuales, un pene modesto puede fácilmente estimular la entrada de la vagina -donde se encuentran más terminaciones nerviosas además de en el clítoris-. La verdad es que el llamado ‘punto G’, no sería más que una extensión del clítoris, pero eso ya lo comentamos otro día.

En las relaciones homosexuales masculinas, un pene tampoco necesita ser grande para estimular. Uno de gran tamaño tendrá dificultades en conseguirlo y se perderá por el recto.

De hecho, un pene muy grande y de gran grosor −digamos, a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de al menos 15 centímetros− no siempre es lo más manejable o más apetecible. “¡Todo en su justa medida!”, nos dice la experiencia −y la prudencia−. Un hombre muy bien dotado a veces no es una noticia agradable, ya que hay personas a las que un pene demasiado grande les puede llegar a hacer daño.

“Tan lejos y tan cerca”, nos comentaba graciosamente un paciente. Afirmaba que había estado con un hombre “superdotado” −algo que llevaba deseando durante años−. Su fantasía, sin embargo, se había desmoronado al ser penetrado y sufrir un desgarro anal.

Un hombre bisexual comentaba que ligaba más con hombres que con mujeres. Le resultaba más difícil llevarse a las mujeres a la cama. Y con los hombres, su miembro era demasiado grande y grueso para la penetración anal.

Quizás ésto nos desvele la clave del asunto. El tamaño del pene suele servir de moneda de cambio. Un gran falo cuenta con un importante valor psicológico, pero el placer se encuentra sobre todo en la fantasía de quien lo desea, otra cosa es la realidad de quien lo posee.

Y sobre todo, fuera complejos, ni por más ni por menos. Lo importante, como bien decís en el foro, es la persona.

¡Y que conste que el debate sobre el tamaño del pene no ha hecho más que empezar!

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿Tener o no tener?

¿Tener o no tener prepucio? He ahí el dilema”. Un pene circunciso es muy distinto a uno ‘intacto’ quirúrgicamente hablando, claro está.

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El tema de la circuncisión es por demás interesante. Caer en la cuenta de que, incluso, una cuestión como ésta pueda deberse “particularmente” a atavismos religiosos que llegan a perder su significado y se convierten en costumbre, resulta bastante surrealista. Existe hoy día una tendencia a normalizar con demasiada alegría el paso por el quirófano −¡vaya si han cambiado los tiempos desde el invento de la penicilina!−. Vivimos una época en la que la cirugía forma parte de nuestra realidad y nuestra cotidianidad. Ya sea ésta por fines completamente médicos o “simplemente” estéticos. En cualquier caso, parece ser una constante en nuestro entorno.

Concretamente en España, el tema de la circuncisión no causa mucha preocupación. La mayor parte de los españoles son incircuncisos, lo cual probablemente tampoco sorprenda demasiado. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los ciudadanos de otros países occidentales dejando de lado, por el momento, a los de cualquier región oriental. Un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses lo tiene “cut”, como dicen ellos. De esto se encargan las autoridades sanitarias lideradas por médicos judíos. Lo mismo ocurre con los canadienses de la parte anglófona, mientras que la mayoría de los canadienses francófonos tienen su prepucio “intacto” ¿No decíamos antes que obedecía en gran parte a cuestiones sobre todo religiosas?. En lugares como México y otros países de Latinoamérica, por ejemplo, la circuncisión determina un estatus social y es un imperativo burgués, seguramente por la proximidad a Estados Unidos. La razón de por qué en algunas culturas se opta por la circuncisión tiene menos que ver con la salud o la higiene y más con cuestiones sociales, políticas y religiosas. Hay claros indicios de que el porcentaje de hombres que requiere de un corte de prepucio por motivos de salud es bastante bajo. “¿Tener o no tener? He ahí el dilema”. ¿Y tú, tienes o no tienes? Y si no tienes, ¿por qué te lo quitaron?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Reuniones con presentación de artículos para el placer

reuniones-de-articulos-para-el-placer-sexologos-valencia¿Conoces las reuniones de artículos para el placer?

Siempre había odiado esas reuniones que en casa de las amigas se celebraban para intentar venderte algún cosmético o algo relacionado con la cocina y de las que no podías escaparte por deferencia a la anfitriona, pero la vida da muchas vueltas y aquí me tienes, ganándome el pan como vendedora a domicilio.

Allí estaba, en casa de Carmen, para mi primera sesión de artículos de placeria y creedme cuando os digo que no tenía ni idea de lo mucho que me iba a gustar. Para mi debut me aproveché de una de mis mejores amigas que aceptó cediéndome la casa y llamando a conocidas suyas.

Poco a poco fueron llegando mujeres hasta completar un grupo reducido de 5: María, una chica morena de pelo rizado y habla muy dulce; Esther, de mediana edad y con una fuerte personalidad; Inés, una rubia muy callada; Carmen, la anfitriona, y yo, Eva. Tras presentarnos, Carmen se marchó a la cocina para preparar unos cafés y todas se sentaron en un sofá en frente de mí, que lo hice en un butacón. No sé quién de las cuatro estaba más nerviosa, así que decidí repartirles, mientras venían las bebidas, carpetas azules que guardaba en mi maletín. Tragué saliva y empecé:

-Creo que Carmen ya os ha dicho que esta reunión se conoce como “Reuniones Placeria”, la última moda en venta de productos eróticos.

-¿Productos eróticos? Sólo nos ha dicho que no era la típica reunión y que lo pasaríamos bien sin necesidad de comprar

- Respondió Esther un poco a la defensiva.

-Y tiene razón porque no hay obligación de adquirir nada. Bueno, continúo: En las carpetas tenéis unos catálogos sobre diversos productos, líderes en ventas, que iré comentando. Si os surge alguna duda, por favor interrumpidme.

Empezaré por el de lencería… ¿ya lo tenéis? Como podéis ver nuestros modelos son dignos de cualquier tienda de lencería fina o sex-shop y además de favorecedores son muy sugerentes para llevar a término muchas fantasías sexuales o simplemente para hacer que nos sintamos bien con nosotras mismas. Todos están confeccionados con telas de gran calidad como sedas, blondas suaves, etc. y en varios colores porque, aunque la estrella es el color negro, también los tenemos en otros como el blanco, rojo, rosa, oro y estampados como el salvaje leopardo o con lentejuelas.

- Aquí traigo el café y el té- interrumpió Carmen- veo que habéis empezado sin mí.

- Poca cosa, tranquila, les estaba hablando un poco de la lencería.

Cuando ya todas estábamos servidas, reanudé la explicación.

-Como podéis ver, el catálogo se divide en varios apartados: Conjuntos, braguitas y tangas, bodys, medias y pantys, complementos como gorros, antifaces, látigos, etc. y dentro de cada uno, podréis encontrar varios estilos desde los más sencillos a los más atrevidos, pasando por los clásicos y los más fuertes como son los de vinilo y látex.

-¿No os parece que algunos deben ir acompañados de un manual de instrucciones?- Dijo Carmen mostrando la foto de un body que más bien parecía una telaraña, y el resto rió asintiendo.

-Pues anda que este tanga- Añadió María.

-Ese os lo puedo enseñar porque tengo uno de muestra- Dije mientras sacaba una cajita de un maletín grande.

El tanga parecía una maraña de hilos. Cuando lo desplegué, todas se asombraron: Por delante tenía una forma de hoja muy fina de la que salían varios cordones hasta juntarse por detrás en cascada.

-No hace falta quitárselo para practicar una penetración tanto vaginal como anal y como dice el fabricante, tapa lo justo- Expliqué.

-¿Lo justo?, más bien nada…. Ja,ja,ja, pero nadie puede negar que es muy erótico…y no os lo creeréis ¡me estoy excitando!- Confesó Carmen.

-Ja, ja, ja.

-Inés, estás muy callada ¿no te gusta la lencería?- Le pregunté.

-Son muy bonitos y sensuales pero no estoy casada ni tengo novio para que lo disfrute- contestó Inés.

- La lencería está pensada, sobre todo para que nos sintamos atractivas, al margen de que un hombre u otra mujer pueda disfrutarla- y aclaré.

-Vale, pero como puedes ver estoy gordita y dudo que tengáis mi talla y que me pueda sentar tan bien como a las modelos del catálogo.

-Tenemos varias tallas de cada modelo y, en el caso de que no te viniera bien, te lo podríamos arreglar…casi te lo haríamos a medida, pero no te veo tan gordita como para llegar a ese punto. A cada una de nosotras nos va un tipo de lencería y sólo debemos encontrar aquello que realce lo más atractivo e interesante de cada una y el tipo de fantasía que queremos poner en práctica. Como ves, el límite lo pones tú. ¿Te interesa probar?

-Entonces, ¿podría interesar a un hombre sólo con una ropa interior sugerente? Creo que sería apuntar muy alto.

- Para ligar, lo primero es gustarse una misma y esa positividad la emitimos y, como un imán, conseguimos interesar a un hombre o a una mujer.

-Aún no lo tengo claro.

-Veamos, por la indumentaria que llevas, ancha y de color oscuro, me das a entender que no te gusta mostrar tus curvas.

-Dirás michelines.

-No exageres y aunque los tuvieras, cosa que no es cierta, a muchos hombres les encantan, sólo hay que saber adornarlos.

-¿Y qué me recomendarías?

-Modelos que te realcen el pecho mostrándolo un poco por el escote y que te acentúen la cintura….Veamos- y cogí el catálogo-Los que van de la página 10 a la 35, te sentarían muy bien. Como braguitas, los tangas de hilo o brasileños porque las braguitas normales hacen que parezca que tengas cartucheras, y hacen que las prendas ajustadas sienten mucho mejor, porque, y se me ha olvidado comentaros, esta lencería está pensada para llevar tanto en momentos especiales como el resto del día y con cualquier prenda, si así lo deseáis. Mira el catálogo con tranquilidad y si tienes dudas, me preguntas.

-Ahora me toca a mí, quiero un modelito tremendamente atrevido- Demandó Carmen.

-Veamos, ¿lo quieres muy atrevido?

-Sí. No tengo nada de látex o vinilo y seguro que a mi chico le encantará verme vestida de sado.

-Si no te importa el precio, el látex se adapta mejor. Aquí tienes tangas, ligueros, corpiños, vestidos, abrigos tipo mátrix… Mira, esto puede interesarte, un disfraz de poli. Lo tienes en body o en vestido.

-El body me encanta, y sobre todo por esos orificios a la altura de los pechos que los deja completamente al aire, sin dejar de lado ese puntillo de morbo que todo uniforme tiene… ¿El sombrero, la placa, las esposas y la porra, van incluidas?

-Por supuesto.

-Me lo quedo.

-Caray Carmen… ¡Vaya noche de redadas te espera!-Dijo María.

- Ja,ja,ja, muy bueno. ¿Y tú qué te pides, María?

-Lo cierto es que no pensaba comprar nada, pero me estoy animando…. A ver… creo que me decantaré por otro estilo: todos los modelitos transparentes me llaman mucho la atención…Decidido, este body de red de cuerpo entero.

-Buena elección. Realzará tu figura porque es de tejido flexible que se adapta a cualquier figura y muy elástico para poder llevarlo debajo de cualquier prenda. El orificio a la altura de los genitales, te permitirá realizar cualquier acto sexual sin necesidad de quitártelo. Se vende con un tanga.

-Sólo quedas tú, Esther- Dijo Carmen.

-No necesito nada de lencería para seducir a mi hombre- respondió con un tono seco.

Un murmullo se apoderó del salón

-Chicas, tranquilas, vuelvo a repetir que no es obligatorio comprar. Por cierto, se me olvidó deciros que sólo por asistir a la reunión, la empresa os obsequia con un tanga brasileño fluorescente.

Y todas aplaudieron entusiasmadas

-Eva, me animo, quiero los modelos A de la página 24 y el D de la 53- Informó Inés.

-Guau, buena elección.

Las Chicas ya estaban muy animadas.

-Ahora me gustaría enseñaros…

Cristina G.M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Silvia Pérez

Manos arriba

Daniel Day-Lewis es alguien que hace un buen uso de sus manos a la hora de besar. Acaricia suavemente la cara de su compañera y luego toca su cabello. Él es un buen ejemplo de cómo las manos pueden incrementar el placer erótico del momento y que no debieran usarse éstas para inmovilizar a la otra persona o para someterla en una postura incómoda. Está comprobado que a muchas personas les gusta que jueguen con su pelo suavemente.Manos arriba

Tras décadas de mala prensa con respecto a las lacas pegajosas, hoy día existen productos capilares que aumentan la agradable sensación al tacto. Ha llegado la hora de que te atrevas a tocar el pelo y de que dejes de utilizar aquellos productos que alejan las manos del mismo.

¿Y los ojos? Una gran cantidad de gente suele besar con los ojos cerrados. No obstante, sugiero que al besar intentes abrir los ojos. Puede que al hacerlo te encuentres con una tierna y penetrante mirada que hace que el beso sea todavía más íntimo y placentero. Ésto a algunas personas les parece una tarea imposible −como el estornudar con los ojos abiertos−. Hay una creencia generalizada de que es necesario intentar bloquear el resto de sensaciones, pero el besar con los ojos abiertos es el equivalente sensual de hacer el amor con la luz encendida. Y si vas mantenerte besando durante horas en un bar semi-oscuro, es una buena idea que de vez en cuando eches un vistazo a tu bebida, tu cartera, tu maletín o tu bolso.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo.es

El sentido del humor en el sexo

Habremos escuchado alguna que otra vez que los optimistas viven más tiempo, que estar contento es de lo más sano e incluso que la risa estimula el sistema inmunológico y hasta quema calorías. Puede que todo esto sea cierto, pero aunque no lo sea no podemos negar la evidencia, reírse es de lo más divertido. Groucho Marx dijo que la vida es demasiado seria como para tomársela en serio” y confiando en que no se moleste tomaremos prestada esa frase para decir que también “el sexo es demasiado serio como para tomárselo en serio”. La sexualidad goza de un poder inmenso en la vida en pareja, cuando nos sentimos satisfechos sexualmente la relación se contagia de esa satisfacción y parece que todo vaya mejor, sin embargo cuando sentimos que la sexualidad no va bien a menudo empieza a aparecer el mal humor y los reproches.

Sentido del humor y sexo

¿Qué hacemos entonces, si el sexo puede llegar a afectar de tal forma a la relación? La respuesta está en el plagio a la frase de Groucho. La sexualidad es parte del ser humano, pero contiene una trampa y es el darle demasiada importancia. Cuando no se consigue la erección durante una relación sexual, se eyacula más rápido de lo que quisiera, no se alcanza el orgasmo con la pareja o ya no se llevan a cabo tantos encuentros sexuales como al principio. Podemos caer en la trampa de enfadarnos con nosotros mismo o nuestras pareja por lo sucedido, deshacernos en excusas o tratar de buscar culpables, de esta forma llegaremos a la próxima relación sexual con el miedo o la vergüenza de volver a fallar, de no estar a la altura o de defraudar al otro. Estas emociones son una garantía de que el “fallo” se repita, sin embargo, si ante un “tropiezo sexual” uno usa se lo toma con humor, sin darle mayor importancia y continúa disfrutando del resto de la relación sexual, estará dando el primer paso para disfrutar plenamente de su sexualidad.

El sentido del humor sirve para desdramatizar la situación, para relajar un momento de tensión, si somos capaces de bromear sobre temas como el tiempo que hace que no nos acostamos o lo rapidísimo que has eyaculado dejaremos de entender el sexo como una prueba o una competición, no olvidemos que el sexo es algo agradable, algo que hacemos libremente para disfrutar de nosotros mismos y de nuestra pareja.

Pero eso si el sentido del humor funciona si los dos lo entendemos así, es decir, hay que estar seguro de cómo le sienta un comentario al otro antes de hacerlo, no sea que en vez de gracioso le parezca burlesco. Como consejo, sería mejor empezar por reírse de uno mismo antes de hacer comentarios sobre el otro.

Con todo esto, el usar el sentido del humor en los tropiezos en los encuentros sexuales y no dramatizar no significa que ante un problema que se repite no debamos buscar ayuda, una consulta con un profesional pude ser una ayuda necesaria y evitarnos meses de sufrimiento.

¿Te has encontrado alguna vez ante un “tropiezo sexual”? ¿Cómo has actuado? ¿Quién es más culpable cuando hay un problema de erección? ¿Y si ella no alcanza el orgasmo?

Jose Bustamante Bellmunt

Instituto Espill. Sexólogos Valencia.

ALGUNOS VERDADEROS JASP

Jasp y sexo

No hace mucho tiempo apareció en televisión un anuncio de coches que acuñaba el término “JASP”, aludiendo a los jóvenes de nuestra sociedad y en concreto a un selecto grupo que podían considerarse Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados.

En cuanto a la sexualidad, los estudios sobre embarazos no deseados en gente joven, infecciones de transmisión sexual o la interminable obsesión por relacionar placer con tamaño del pene, parecen contradecir que en realidad exista esta saga de JASP.

Pero ya esta bien de hablar únicamente de los errores de la gente joven, es cierto que existen, que preocupan y que atendiendo a lo accesible de la información podemos sentir hasta estupor por lo que sigue ocurriendo, sin embargo también es cierto que encuentras a muchos jóvenes mucho más tolerantes que sus padres en cuanto a los diferentes modelos de familia, la orientación sexual o la actitud cada vez más activa en la sexualidad femenina.

Y es que las consultas están llenas de hombres, mujeres y parejas que tras mucho tiempo intentando aparcar su problema sexual, no sólo no han conseguido que desaparezca, sino que cada vez ha ido creciendo y contaminando a otras esferas de la pareja e incluso de su vida social. Los profesionales que encontramos estos problemas enquistados ya en la persona, somos conscientes de la fácil y rápida solución que hubiese tenido si hubieran acudido a consulta en el momento en el que se inició el problema.

Por eso sirva este pequeño aplauso para algunos JASP, que empezamos a encontrarnos en consulta, buscando ayuda justo en el momento en el que experimentan la dificultad y no tratan de esconderlo bajo la alfombra.

Es sumamente gratificante observar como apoyados por un profesional construyen unos sólidos cimientos para su vida sexual.

Cuando en pocas sesiones la pareja marcha feliz, consciente de lo que han crecido en el proceso, recuerdo otro momento televisivo, un programa anterior al anuncio de JASP, que finalizaba con un sabio “Recuerden: Es mejor prevenir que curar”.

¿Has acudido alguna vez a un sexólogo? ¿Crees que la gente joven y no tan joven tienen información sobre como pueden ayudarles estos profesionales? ¿Si tuvieras un problema sexual o de pareja acudirías a un especialista en sexología?

Jose Bustamante Bellmunt.

Instituto Espill. Sexólogos Valencia

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