Para alcanzar el orgasmo

alcanzar el orgasmo

Alcanzar el orgasmo puede requerir un poquito de práctica, sobre todo para las mujeres, cuyos genitales están más escondidos. No obstante, la técnica es fácil y todo se reduce a toques, frotamientos y fricciones. La fricción rítmica estimula las sensaciones sexuales, tanto en mujeres como en hombres. Para ello contamos con el siguiente ejercicio:

La mujer puede colocar su mano sobre la del hombre y mover sus dedos en cualquier forma que le guste. Su clítoris —y el área sensitiva— responderá instantáneamente al toque. Ha de mover los dedos de su esposo instintiva y libremente. Debe seguir con los movimientos durante todo el tiempo en que experimente sensaciones placenteras. La finalidad es que reciba un orgasmo… y esto es, por lo general, fácilmente asequible.

Los rítmicos movimientos digitales acariciando la región del clítoris pueden ser destinados a incluir zonas adyacentes de la vagina. Esto mostrará que las dos regiones pueden funcionar como una unidad. Hay distintos medios por los cuales se puede obtener este resultado. Bastará sugerir tres de ellos.

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La versatilidad del miembro

versatilidad-del-miembroEs impresionante la sensibilidad del prepucio y del glande. Los hombres con ‘genitales intactos’ −o incircuncisos−, saben por experiencia personal que el prepucio es una de las partes más sensibles del cuerpo. Pero que no se sientan menos los circuncisos, puesto que el glande es también una zona de extrema sensibilidad y que todos los hombres −circuncisos o no− pueden estimular.

El prepucio es lo que se conoce como zona erógena específica. Está equipado con una alta concentración de sofisticados receptores nerviosos, cuya especialidad es producir placer. De ahí su relevancia.

Otras zonas erógenas específicas en el varón son la comisura de los ojos y los labios, los pezones, la piel perianal y la cabeza del pene. Las zonas primarias de sensibilidad erógena son el glande, el frenillo, la mucosa rugosa, el orificio y los pliegues externos del prepucio. La estimulación ligera y continua del prepucio puede producir mucho placer y llevar tanto al orgasmo como a la eyaculación.

Los receptores nerviosos de la corona del glande están diseñados para una estimulación natural a través del prepucio −suele ser más placentera cuando el estímulo asemeja la acción del prepucio−. El contacto que crea el prepucio con el glande al subir y bajar crea unas sensaciones que resultan bastante agradables.

En un pene incircunciso, el anillo móvil de presión —creado por los labios del prepucio y la mucosa— estimula a los receptores nerviosos en el perímetro del glande. Mientras que la estimulación placentera del frenillo y la mucosa se percibe de inmediato, la sensación de la corona es gradual. Cuando la corona se encuentra totalmente estimulada, las sensaciones eróticas que experimenta son lentas, cálidas y muy ricas en calidad. Entre los hombres circuncisos el frenillo tiende a ser la parte más sensible de su pene y el glande la mayor fuente de placer. Con o sin prepucio, nunca está de más observar con atención tu pene —o el ajeno, si lo tienes a mano y se da el caso—. Asegúrate de que lo conoces y de que sabes cómo incrementar su gratificación. Por cierto, ¿en qué parte de tus genitales encuentras más placer?

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿El tamaño importa?

el-tamaño-importa “¡Claro que importa!”, afirmaba con entusiasmo una de nuestras alumnas en el máster de sexología. Se refería al pene y al placer que proporciona en las relaciones sexuales en general. Juanjo le respondía con picardía diciendo que ¡sí importa!, como también importa ser guapo o rico, o las dos cosas.

Fisiológicamente, un hombre “bien dotado” no tiene por qué ser mejor a la hora de la penetración o de cualquier otra práctica que implique al falo. En las relaciones heterosexuales, un pene modesto puede fácilmente estimular la entrada de la vagina -donde se encuentran más terminaciones nerviosas además de en el clítoris-. La verdad es que el llamado ‘punto G’, no sería más que una extensión del clítoris, pero eso ya lo comentamos otro día.

En las relaciones homosexuales masculinas, un pene tampoco necesita ser grande para estimular. Uno de gran tamaño tendrá dificultades en conseguirlo y se perderá por el recto.

De hecho, un pene muy grande y de gran grosor −digamos, a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de al menos 15 centímetros− no siempre es lo más manejable o más apetecible. “¡Todo en su justa medida!”, nos dice la experiencia −y la prudencia−. Un hombre muy bien dotado a veces no es una noticia agradable, ya que hay personas a las que un pene demasiado grande les puede llegar a hacer daño.

“Tan lejos y tan cerca”, nos comentaba graciosamente un paciente. Afirmaba que había estado con un hombre “superdotado” −algo que llevaba deseando durante años−. Su fantasía, sin embargo, se había desmoronado al ser penetrado y sufrir un desgarro anal.

Un hombre bisexual comentaba que ligaba más con hombres que con mujeres. Le resultaba más difícil llevarse a las mujeres a la cama. Y con los hombres, su miembro era demasiado grande y grueso para la penetración anal.

Quizás ésto nos desvele la clave del asunto. El tamaño del pene suele servir de moneda de cambio. Un gran falo cuenta con un importante valor psicológico, pero el placer se encuentra sobre todo en la fantasía de quien lo desea, otra cosa es la realidad de quien lo posee.

Y sobre todo, fuera complejos, ni por más ni por menos. Lo importante, como bien decís en el foro, es la persona.

¡Y que conste que el debate sobre el tamaño del pene no ha hecho más que empezar!

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿Tener o no tener?

¿Tener o no tener prepucio? He ahí el dilema”. Un pene circunciso es muy distinto a uno ‘intacto’ quirúrgicamente hablando, claro está.

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El tema de la circuncisión es por demás interesante. Caer en la cuenta de que, incluso, una cuestión como ésta pueda deberse “particularmente” a atavismos religiosos que llegan a perder su significado y se convierten en costumbre, resulta bastante surrealista. Existe hoy día una tendencia a normalizar con demasiada alegría el paso por el quirófano −¡vaya si han cambiado los tiempos desde el invento de la penicilina!−. Vivimos una época en la que la cirugía forma parte de nuestra realidad y nuestra cotidianidad. Ya sea ésta por fines completamente médicos o “simplemente” estéticos. En cualquier caso, parece ser una constante en nuestro entorno.

Concretamente en España, el tema de la circuncisión no causa mucha preocupación. La mayor parte de los españoles son incircuncisos, lo cual probablemente tampoco sorprenda demasiado. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los ciudadanos de otros países occidentales dejando de lado, por el momento, a los de cualquier región oriental. Un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses lo tiene “cut”, como dicen ellos. De esto se encargan las autoridades sanitarias lideradas por médicos judíos. Lo mismo ocurre con los canadienses de la parte anglófona, mientras que la mayoría de los canadienses francófonos tienen su prepucio “intacto” ¿No decíamos antes que obedecía en gran parte a cuestiones sobre todo religiosas?. En lugares como México y otros países de Latinoamérica, por ejemplo, la circuncisión determina un estatus social y es un imperativo burgués, seguramente por la proximidad a Estados Unidos. La razón de por qué en algunas culturas se opta por la circuncisión tiene menos que ver con la salud o la higiene y más con cuestiones sociales, políticas y religiosas. Hay claros indicios de que el porcentaje de hombres que requiere de un corte de prepucio por motivos de salud es bastante bajo. “¿Tener o no tener? He ahí el dilema”. ¿Y tú, tienes o no tienes? Y si no tienes, ¿por qué te lo quitaron?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Más allá del pene

mas-alla-del-peneHay hombres a los que les gusta jugar con sus testículos: apretarlos de distintas maneras, recibir caricias, mordisquitos, que se los laman y besen…

La zona de los testículos es tan sensible que es capaz de reaccionar hasta al más leve toque. La piel del escroto es delicada y al ser acariciada puede producir sensaciones muy placenteras. Como hemos dicho en otras ocasiones, es fundamental conocer los umbrales de cada persona −y en el caso del escroto, esto es imprescindible−.

Asimismo, acariciar la zona del perineo −es decir, el área entre el ano y el escroto− puede ser una gran fuente de placer y disfrute. Una estimulación adecuada en esta pequeña zona intensifica el orgasmo y aumenta el placer. Por adecuada nos referimos a que la presión tiene que ser más bien firme y relativamente fuerte.

La piel del escroto y el contenido −incluyendo los testículos− son muy sensibles a la estimulación erótica. Algo tan sencillo como, por ejemplo, sujetar los testículos produce agradables sensaciones. Sostenlos suave, pero firmemente, con tu mano. Esto suele producir una sensación placentera que se extiende hasta alcanzar toda la zona genital. La estimulación del escroto también incrementa la amplia zona que lo rodea.

Otro tipo de estimulación placentera para los testículos se consigue deslizando la yema de los dedos por encima del escroto y dándole suaves caricias. Un masaje firme con la punta de los dedos produce unas intensas pero gratas sensaciones en la base del pene. Ocúpate de tus testículos −o de los ajenos, si te lo permiten− y alégrales la vida ¿Te atreves? ¿Nos lo cuentas?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

El falo: ¿Mitos o verdades?

El pene muy probablemente sea la parte del cuerpo más estudiada en la historia de las artes y las ciencias en las distintas civilizaciones.

La atención que el falo ha suscitado por parte de propios y extraños no tiene rival. Resulta lógico, por ello, que tenga un peso importante en la psicología tanto del hombre como de la mujer. El falo significa poder, entre otras muchas cosas.

El FaloEn cierto sentido, podemos decir que el pene tal cual no existe. Nos referimos a que la importancia del concepto va más allá de su valor fisiológico −por relevante que éste sea−. Cuando un bebé nace, la primera comprobación a la que es sometido −además de si respira− es la de si es niño o niña. Es decir, la comprobación es genital.

Si hay pene −con tan sólo unos instantes de vida−, el varón se hace acreedor de las primeras pleitesías y tributos que hacia su viril miembro recibirá a lo largo de su vida. Se inicia un culto al falo, establecido y practicado desde que el hombre es hombre −nunca mejor dicho−.

Las ventajas del pene también se convierten en servidumbres, sobre todo en el terreno sexual. Cuando, a partir de una concepción machista del placer, el éxito de la relación pivota en un miembro tan caprichoso, —ahora estoy duro, ahora estoy flácido—, dando como resultado el temor y la inhibición. No olvidemos que la disfunción eréctil es uno de los motivos de consulta más frecuentes en terapia sexual.

En el siglo XXI siguen existiendo culturas en las que el tener pene se convierte en una cuestión de vida o muerte −creo que con esto se podría decir todo−.

Dicha adoración ha tenido variadas consecuencias. Una de ellas es que algunos de los médicos más reputados en el campo han dirigido su atención a esta parte del cuerpo. Cuántas páginas en la historia o de la de la medicina se han escrito en torno a los genitales masculinos.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Conozca todo sobre el pene

El PeneQue levante la mano quien piense que lo sabe todo acerca del pene. Y aquí no nos referimos tan sólo a la pinta que tiene, su tamaño o dimensiones. También nos interesan sus características erógenas: ¿Qué partes hay que tocar para propiciar mayor excitación? ¿O para detener y retrasar el orgasmo?

A lo largo de nuestro viaje hemos subrayado la importancia de aprender a estimular las distintas zonas erógenas. Y ahora ha llegado el momento de centrarnos en los genitales masculinos. Sobra decir que un mejor conocimiento del pene facilita unas relaciones físicas y sexuales más plenas.

No vamos a unirnos al debate de si el tamaño importa, ya lo haremos en otra ocasión. Estamos seguros de que hay a quien le importa, y mucho. Pero también es bastante común encontrar a personas satisfechas con un pene “normalito” pero capaz de estimularlas y acompañarlas hasta el orgasmo. Un pene flácido mide, en promedio, entre 8 y 10 cms. Cuando está excitado se alarga entre un 75 y un 100% —a menudo, cuanto más pequeño es en estado flácido, mayor será su capacidad de crecimiento−. En erección, el tamaño medio es de unos 15 cms.

Un micropene mide escasos centímetros y es aquel que −por su corto tamaño− no es capaz de estimular la vagina o no consigue introducirse en ella. Los tratamientos de alargamiento de pene aún están en fase de experimentación y no son recomendables —salvo en contados casos de micropene; y aún así, debiera hacerse una evaluación sexológica previa sobre la posible capacidad de readaptación de la vida sexual a la ausencia del coito entre las posibilidades de juego sexual…—.

Por otra parte, un pene es grande con 17 ó 18 cms. A partir de los 20 cms se puede considerar muy grande y hay penes de 30 cms ó más. Si es muy grueso puede dificultar el coito. De hecho, un ‘macropene’ puede causar daño y dolor físico a la otra persona. En cualquier caso, son pocos los hombres con un miembro de tales dimensiones.

Quizás el problema más común al que se enfrenta el varón es el de las infecciones de transmisión sexual. Por ello, es importante usar preservativo. No porque un pene tenga una pinta saludable quiere decir que lo esté.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

¿Preservativo líquido en chino?

Preservativo liquidoEl mercado chino se ha estrenado recientemente con el primer condón líquido. Como es preceptivo, esto ha ocurrido tras la aprobación profiláctica y oficial del Ministerio de Salud y la Administración Farmacéutica de la potencia oriental.

� ¿A que suena por lo menos curioso, por no decir extraño? Por extraña o curiosa que parezca dicha novedad, el producto −denominado “Preservativo Criptomórfico Nanométrico de Plata (PCN)”− está envasado y cuenta con un largo aplicador. El preservativo líquido sale del envase como espuma y se aplica en la vagina. Se supone que una vez aplicado, forma una especie de membrana física que protege a la mujer de cualquier infección o contagio. Además, crea una barrera que evita el embarazo y que proporciona un efecto lubricante.

� En la prescripción se informa de que las propiedades antibacterianas del producto surgen de las nano-partículas de plata incorporadas a la espuma. Asimismo, asegura que el preservativo puede permanecer en la vagina durante un período de tiempo largo sin alterar su equilibrio natural. Adicionalmente afirma que su uso diario puede ayudar a mantener la higiene genital y previene infecciones.

� Un producto novedoso que sin duda suscita algunas preguntas: ¿Qué tipo de pruebas se han realizado con éste? ¿Cómo sabe la persona que ha cubierto por completo el área de la vagina? ¿Qué garantías existen para su aplicación? ¿Una vez aplicada la espuma, durante cuánto tiempo resulta efectiva?.

� Según los datos publicados, detrás de la fabricación de este “preservativo” se encuentra una compañía chino-canadiense −Blue Cross Biomedical− con sede en Beijing. Por lo que sabemos, de momento no se ha exportado a ningún otro país. Estaremos atentos a más noticias con respecto a este curioso “preservativo”.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

FIMOSIS A LOS 80

La fimosis se produce cuando el orificio del prepucio es tan estrecho que no permite la retracción completa de este para dejar al descubierto el glande. Esto puede ocurrir tanto en el momento en el que el pene está flácido como cuando entra en erección.

Fimosis

En las fimosis más leves el glande puede quedar al descubierto aunque produce un dolor agudo durante la erección, en las más graves existen con dificultades incluso durante la micción.

La fimosis es frecuente, en la mayoría de los casos se detecta y resuelve en la niñez aunque son muchos los casos que se detectan de forma tardía en la adolescencia. Los problemas derivados de la fimosis dependen de la gravedad de la misma pero van desde el dolor y diferentes infecciones por no poder llevar a cabo una higiene de forma adecuada, hasta el dolor agudo durante el coito o la imposibilidad de practicarlo.

El tratamiento de la fimosis pasa en la mayoría de los casos por la circuncisión médica.

Es posible que muchos de los lectores estuvieran al corriente de esta información, sin embargo el hecho de que la fimosis sea una dolencia del pene ha hecho que sean muchas las personas que no han tenido información al respecto o que la vergüenza haya hecho que no consulten con los médicos. Es el caso de un señor que llamaremos “Antonio” y cuya situación ejemplifica lo que fue una sociedad en la que todo lo que olía a sexualidad era sinónimo de vergonzante. Pedro tiene 82 años y 6 hijos y hasta este año siempre había pensado que el sexo era doloroso para el hombre. Antonio al igual que otros hombres de su generación ha vivido sin saber que padecían fimosis y que una sencilla operación podía haber acabado con su sufrimiento; uno de sus amigos, de su misma edad, nos cuenta como a él y a otros compañeros le detectaron el problema y lo resolvieron durante el servicio militar. Antonio no hizo la “mili” y su problema quedó oculto hasta hace unos meses cuando acudió al médico por infecciones constantes de orina lo que concluyó en el diagnóstico de una fimosis leve que le acompañó durante la mayor parte de su vida.


Por suerte tenemos la capacidad de poder disfrutar de la sexualidad desde el momento que nacemos hasta el día en que muramos, ojala Antonio pueda disfrutar muchos años de su sexualidad por fin sin dolor.

¿Tienes alguna experiencia personal similar o conoces algún otro caso? Si estas operado de fimosis ¿a qué edad te operaron? ¿Tienes alguna preferencia por el pene circuncidado o sin circuncidar?

José Bustamante

Instituto Espill. Sexólogos Valencia Psicólogos Valencia

El Omuboro: la viagra vegetal

Silvia Pérez

En el periódico “El país” pudimos leer un artículo que informaba sobre el peligro de extinción del “árbol del amor”, el Omuboro (Citropsis articulata).

Aunque para muchos es la primera vez que oímos hablar de él, en África son muy conocidas y apreciadas sus propiedades contra los problemas de erección, hasta el punto que muchos hombres africanos recorren miles de kilómetros para tomar un brebaje obtenido tras cocer sus raíces.

Las farmacéuticas y la comunidad científica aún no han podido pronunciarse al respecto, pero médicos de la zona elaboran informes favorables tras examinar a pacientes que han ingerido el remedio natural. Esto, unido al hecho de que algunos de los medicamentos más habituales en nuestras casas, como los que contienen ácido acetilsalicílico, se obtienen de seres vivos, como la corteza del sauce, nos sugiere que los recursos terapéuticos naturales no deben dejar de considerarse como fuente de investigación para la farmacología clínica médica.

Pero no sólo debemos detenernos en sus propiedades sino en el hecho de que responsables de la reserva forestal ugandesa de Mabira denuncian que la masiva extracción de sus raíces está secando los ejemplares y, teniendo en cuenta que sólo crece en algunas reservas naturales de clima tropical de Camerún, Nigeria, Sudán, Tanzania y Uganda, y que el gobierno ugandés quiere ceder una parte de la reserva a una azucarera, está en riesgo su extinción.

No puedo evitar recordar una película titulada “Los últimos días del Edén” en la que Sean Connery y Lorraine Bracco luchan por defender una parte de la selva amazónica donde se encuentra un remedio contra el cáncer. ¿Ficción? No del todo, porque existen muchos remedios esperando a que los descubramos o que simplemente los estudiemos con detenimiento, como el Omulondo
(Prunus africana
) que lo emplean los lugareños para curar el cáncer de próstata y que quizá su investigación farmacológica pueda llevar a descubrir nuevos principios activos útiles para su curación.

Teniendo en cuenta que mucha gente de países subdesarrollados depende de los remedios naturales y numerosas especies se están extinguiendo,

¿No os parece que debemos mimar a los ecosistemas porque pueden contener la solución a muchas enfermedades y trastornos? ¿Queremos perder una sustancia vegetal facilitadora de la erección con quizá menos efectos adversos que las ya comercializadas? ¿Has probado esa infusión? ¿Conoces algún remedio eficaz obtenido de un ser vivo? ¿Qué propones para evitar su extinción?

Cristina G.M.

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