Ni sordos, ni mudos

Las relaciones sexuales alcanzan una mayor plenitud cuando consiguen conjugar una serie de formas de expresión. El ser humano es un ente complejo e incluso sofisticado en muchas cuestiones. Su sexualidad lo sitúa en un plano completamente distinto en el reino animal. John Money − prestigioso sexólogo del hospital John Hopkins− decía que los humanos no somos robot hormonales como los animales. Afirmaba que en las personas son fundamentales el conocimiento y los afectos. Nuestra sexualidad es un buen ejemplo de la complejidad de nuestra especie.

El lenguaje nos diferencia incluso de los primates más próximos, con quienes compartimos la mayoría de nuestros genes. Nuestra extraordinaria laringe nos permite hablar y articular sonidos complejos. Sin embargo, esa maravillosa expresión no siempre está presente en el encuentro erótico. A fuerza de negar el placer sexual −y avergonzarnos de ello− nos hemos quedado mudos. A muchas personas les avergüenza la vista y tienen relaciones a oscuras. También hay otros tantos a quienes les avergüenzan los sonidos y tienen relaciones mudas.

Por otra parte, la charla erótica puede emplearse como herramienta para seducir y provocar excitación. Las frases sexuales permiten comunicarse sexualmente. Posibilitan expresar exactamente lo que se desea, así como nuestras preferencias. Esto, en sí mismo, contribuye a mantener —e incluso aumentar— el grado de excitación.

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Para alcanzar el orgasmo

alcanzar el orgasmo

Alcanzar el orgasmo puede requerir un poquito de práctica, sobre todo para las mujeres, cuyos genitales están más escondidos. No obstante, la técnica es fácil y todo se reduce a toques, frotamientos y fricciones. La fricción rítmica estimula las sensaciones sexuales, tanto en mujeres como en hombres. Para ello contamos con el siguiente ejercicio:

La mujer puede colocar su mano sobre la del hombre y mover sus dedos en cualquier forma que le guste. Su clítoris —y el área sensitiva— responderá instantáneamente al toque. Ha de mover los dedos de su esposo instintiva y libremente. Debe seguir con los movimientos durante todo el tiempo en que experimente sensaciones placenteras. La finalidad es que reciba un orgasmo… y esto es, por lo general, fácilmente asequible.

Los rítmicos movimientos digitales acariciando la región del clítoris pueden ser destinados a incluir zonas adyacentes de la vagina. Esto mostrará que las dos regiones pueden funcionar como una unidad. Hay distintos medios por los cuales se puede obtener este resultado. Bastará sugerir tres de ellos.

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La primera vez

sexo: la primera vez¿De verdad nos marca tanto ‘la primera vez’? La primera experiencia sexual puede ser importante, pero no tiene necesariamente por qué ser determinante en la persona. De mayor relevancia es la cuestión de en qué condiciones y circunstancias ocurre esa ‘primera vez’.

Para empezar, ha de quedar claro que eres tú quien decide cuándo y cómo quieres que ocurra esa primera vez. Asimismo, eres tú quien determina hasta dónde quieres llegar. Es importante que se informe al compañero —o compañera— sexual que se trata de la ‘primera vez’ para que lo tome en cuenta y tenga un mayor cuidado.

Sugerimos a la persona que está con alguien primerizo que recuerde cómo fue su primera relación y cómo le hubiera gustado que fuera —que se ponga en el lugar de su acompañante—. En la primera relación sexual suele haber nervios y preocupaciones con respecto a lo que ocurrirá y si se estará a la altura de la ocasión. Por lo tanto, es imprescindible mentalizarse, relajarse y centrarse —sobre todo en las sensaciones—.

Por otro lado, están las expectativas exageradas de lo que supone el coito. Hemos escuchado más de una vez comentarios como: “Tampoco es para tanto, yo me esperaba mucho más”. Sobre todo de mujeres que han estado guardando su virginidad, con una idea excesivamente romántica, y han quedado defraudadas por la carnalidad del acto. Es que el placer sexual y el orgasmo, es lo que es, y está para disfrutarlo, no para mitificarlo.

La primera vez no tiene por qué ser dolorosa, ni tampoco tiene que haber sangre necesariamente. De hecho, si la mujer esta bien preparada es muy probable que no sangre ni sienta dolor. También es posible que no orgasme. El placer requiere de un aprendizaje.

En cualquier caso, se recomienda que se seleccione muy bien, como ya hemos dicho en otra ocasión: dónde, cuándo, cómo y con quién. En cuanto al sitio y la hora: el lugar más íntimo posible —donde no vayan a ser sorprendidos e importunados por nadie— y una hora en la que se pueda ir con calma.

Sugerimos estar sobrios. Las sustancias tóxicas pueden actuar como inhibidoras sexuales. También pueden afectar tu criterio al tomar decisiones importantes durante el encuentro.

Como hemos anotado antes, se considera conveniente mantener un nivel moderado de expectativas. Si éstas son demasiado altas suelen causar decepción o desilusión. Quizás para empezar debe bastar con relajarse y experimentar las distintas sensaciones que acompañan la relación sexual. Será más fácil sentirse contento y satisfecho si se es capaz de expresar lo que se desea y lo que le satisface.

Mucha atención: es posible quedar embarazada en la primera relación sexual. Para evitar sorpresas es imprescindible que se tomen medidas de protección —uso del preservativo— ante un posible embarazo no deseado y también mucha atención a las enfermedades de transmisión sexual. La mayoría de las consultas que recibimos de gente joven tienen como causa las incipientes medidas empleadas para prevenir embarazos no deseados. Infórmate y que la situación no te pille por sorpresa.

Y para los que ya pasó la primera vez, estaría bien que nuestras experiencias pudieran servir de ayuda y de apoyo a los que comienzan. ¿Cómo fue tu primera vez? ¿Qué recomendaciones harías?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

Una mano amiga

una-mano-amiga-masturbaciónLa masturbación es la excitación manual de los órganos sexuales que puede llevar hasta el punto del orgasmo. Además puede referirse a la excitación, ya sea de uno mismo o de otro; aunque −estrictamente hablando− se trata de una actividad en solitario. Implica a una sola persona y cuando se realiza en compañía se denomina ‘sexo manual’. Forma parte de un conjunto más amplio de actividades llamadas ‘autoerotismo’, que además incluyen el uso de juguetes sexuales y la estimulación no genital. Existen también máquinas masturbatorias utilizadas para simular el coito, pero eso ya es otra historia.

El término se ha adaptado del latín ‘masturbari’, que significa ‘frotar con la mano’. Dado el sentido negativo con el que se ha utilizado el término, desde la sexología se habla de autoerotismo. La masturbación y el coito son las prácticas sexuales más comunes y una no excluye la otra. A muchas personas les parece muy erótico ver a sus parejas masturbarse. Entre los animales, la masturbación se ha observado en distintas especies de mamíferos, tanto libres como en cautividad.

Entre los humanos debe ser considerada como parte de un comportamiento normal y puede estar presente en cualquier edad −niños, adolescentes, adultos jóvenes y mayores−. Algunos padres llegan a sorprenderse al observar a niños de tres ó cuatro años de edad manipulando sus órganos genitales mientras juegan.

En general, la masturbación en adolescentes y adultos se ve acompañada por fantasías, las cuales varían en contenido e intensidad de persona a persona. Puede realizarse conducir al orgasmo o simplemente para prolongar el placer. El orgasmo experimentado por la masturbación es parecido al alcanzado en las relaciones sexuales.

Por otra parte, el acto de masturbarse ofrece la oportunidad al individuo para alcanzar un auto-conocimiento de su sexualidad. Así, puede ir aprendiendo a relacionarse sexualmente consigo mismo. Además, es una forma de descubrir el funcionamiento de su propio cuerpo, los puntos de placer y toda una serie de gratas sensaciones. Sirve de introducción al conocimiento de las zonas erógenas. Asimismo, constituye una preparación para el inicio de una vida sexual activa y satisfactoria.

Lo importante, para empezar, es que se realice en un contexto adecuado y de intimidad. Esto no siempre es posible pero sí recomendable. En tu caso, ¿cómo descubriste la masturbación? ¿Te ha ayudado a conocer tu sexualidad?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal
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