Entre la razón y la emoción

Entre la razón y la emociónEn Occidente, tradicionalmente, se considera que la cabeza representa la razón y el cuerpo la emoción. Según este esquema, el cuello sería el vínculo entre uno y otro.

- A nivel táctil, la zona de la nuca y el cuello es una de las más sensibles. Si acercamos nuestra cara a esta parte, y dejamos que el aire de nuestra respiración roce este área, provocaremos una serie de sensaciones placenteras en la otra persona. Imagina cuánta excitación más podemos producir si además la besamos; si utilizamos nuestra lengua para acariciarla o si incluso empleamos nuestros dientes suavemente.

- También podemos utilizar las manos para acariciar la nuca y el cuello dócilmente −si es necesario, emplea una mano para apartar el pelo de esa zona y acaríciala con la otra−. Los besos aquí suelen ser bienvenidos y los “chupetones” también ¿Quién no ha tenido que utilizar pañuelo o jersey de cuello cisne para esconder las delatoras marcas de la pasión?.

- Por cierto, si en alguna ocasión deseas aplicar masaje de cuerpo entero a otra persona, es ésta una buena parte en la que empezar. En cualquier caso, el masaje es una agradable opción para estimular esta zona. Para ello es aconsejable que la nuca y el cuello estén despejados y que consigas administrar la presión adecuada con tus dedos en esa zona.

- Si tienes ocasión, concretamente se recomiendan los masajes con champú en la nuca. ¡Son de lo más placentero!

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Regalo de Reyes

Regalo de reyes Blog sexo¿No sabes que regalar? Te proponemos un placer de reyes y reinas. Si se monta bien, será el regalo más apreciado. Se trata de ofrecer una velada que incluye un masaje sensual. Hoy día encontramos montones de productos para el cuidado y el deleite del cuerpo. Es fácil encontrar aceites con distintos tipos de aromas. Seguro que podemos conseguir alguno que sea de nuestro agrado y que nos ayudará en nuestra exploración de algunas zonas erógenas. Si no te gusta el aceite, no pasa nada puedes utilizar tus manos de manera suave.

- En esta parte de nuestro trayecto, una sugerencia interesante consiste en masajear la zona lumbar con un poquito de aceite. Para ello pueden utilizarse las yemas de los dedos y en especial los dedos pulgares. Se recomienda, en primer lugar, asegurarse de que la temperatura de las manos sea cálida, frotando las manos se consigue la temperatura adecuada. Luego, colócalas en la parte indicada y haz que el movimiento de tus manos sea en paralelo; si alejas una mano del cuerpo también has de alejar la otra. La presión que se ejerce sobre la piel debe variar dependiendo de los umbrales de sensación de cada persona.

- Si prestamos atención a lo que hacemos, seguramente nos daremos cuenta de cómo va cambiando el estado de los músculos en esa zona. Una vez que se encuentren más relajados, podemos empezar a masajear la zona de los glúteos. Para ello, también utilizamos las palmas de las manos; con firmeza, pero suavemente y centrándonos en los puntos más sensibles. Entonces podemos tocar -y rozar- la parte interior de los muslos, tranquila y plácidamente. Y a partir de aquí… Luz tenue, música suave y aromas envolventes nos transportan a las mil y una noches. Si añadimos una copa de cava, vino, bombones… En fin, los caprichitos que todos conocemos. El éxito esta asegurado. Es una práctica bastante sencilla y eficaz. Con buena compañía, tus manos, un poquito de aceite, imaginación y calidez, el mundo es tuyo.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Manos arriba

Daniel Day-Lewis es alguien que hace un buen uso de sus manos a la hora de besar. Acaricia suavemente la cara de su compañera y luego toca su cabello. Él es un buen ejemplo de cómo las manos pueden incrementar el placer erótico del momento y que no debieran usarse éstas para inmovilizar a la otra persona o para someterla en una postura incómoda. Está comprobado que a muchas personas les gusta que jueguen con su pelo suavemente.Manos arriba

Tras décadas de mala prensa con respecto a las lacas pegajosas, hoy día existen productos capilares que aumentan la agradable sensación al tacto. Ha llegado la hora de que te atrevas a tocar el pelo y de que dejes de utilizar aquellos productos que alejan las manos del mismo.

¿Y los ojos? Una gran cantidad de gente suele besar con los ojos cerrados. No obstante, sugiero que al besar intentes abrir los ojos. Puede que al hacerlo te encuentres con una tierna y penetrante mirada que hace que el beso sea todavía más íntimo y placentero. Ésto a algunas personas les parece una tarea imposible −como el estornudar con los ojos abiertos−. Hay una creencia generalizada de que es necesario intentar bloquear el resto de sensaciones, pero el besar con los ojos abiertos es el equivalente sensual de hacer el amor con la luz encendida. Y si vas mantenerte besando durante horas en un bar semi-oscuro, es una buena idea que de vez en cuando eches un vistazo a tu bebida, tu cartera, tu maletín o tu bolso.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo.es

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