En busca del clítoris

En busca del clítorisDispón de una buena luz, coge un espejo e identifica las partes descritas. Para una cómoda visión del clítoris, los muslos deben estar separados ampliamente. Con dos dedos aparta los grandes labios: la caperuza de membrana mucosa quedará inmediatamente a la vista, al interior del término frontal del espacio que hay entre éstos. Puede ser suavemente echada hacia atrás por las yemas de los dedos y dentro se verá un cuerpo pequeño, liso y redondo, que brilla bajo buena iluminación. Éste es el clítoris.

Cuando todas las partes externas sexuales han sido cuidadosa y plenamente identificadas, a continuación has de comprobar que el clítoris posee una clase de sensibilidad excepcional. Es mejor hacerlo con algo distinto al dedo —éste es por naturaleza sensible al toque, y puede haber confusión entre la sensación del dedo y la de la parte tocada—. Cualquier objeto pequeño y liso servirá para el caso —el mango de un cepillo de dientes o el mango de una brocha de polvos, por ejemplo—.

El procedimiento es el de la comparación de respuestas mediante toques muy leves. Una mano separa los labios exteriores sin tocar los interiores. La otra —sosteniendo el objeto seleccionado— toca primero un labio interior, luego el otro y después el clítoris —por encima o por debajo de su caperuza—. Si los movimientos de la mano son observados en el espejo, será fácil tocar acertadamente los lugares adecuados. Pero sin espejo y buena luz no es fácil.

El efecto consiguiente es que en el instante en que el clítoris es tocado, se experimenta una sensación peculiar y característica. Ésta resulta distinta en esencia, dependiendo de toques en los labios o en cualquier otra parte. Esta diferencia no puede describirse con palabras, tiene que ser experimentada.

¿Verdad que invita a la exploración de esa zona?

Esta estupenda descripción para explorar el clítoris, la plantea la ginecóloga británica Helena Wright —pionera en el campo de la sexología— y forman parte del contenido de su libro “Más sobre el factor sexo en el matrimonio”, publicado en 1930.

Esta mujer fue una figura muy influyente en la Asociación para el Control de la natalidad y la planificación familiar del Reino Unido. Sin embargo, tan importes recomendaciones han sido ignoradas, durante muchos años, por los profesionales de la salud, que relegaron el clítoris al más oscuro anonimato. Hasta el extremo de que durante años estuvo ausente de los libros de anatomía.

¿Que os parece la descripción de la Dra. Helena Wright? ¿Por qué creéis qué sus enseñanzas han tenido tan escasa repercusión entre sus colegas? Y sobre todo ¿Se puede contar esa especial sensación, que, según la Dra. Wright no se puede describir con palabras?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

La versatilidad del miembro

versatilidad-del-miembroEs impresionante la sensibilidad del prepucio y del glande. Los hombres con ‘genitales intactos’ −o incircuncisos−, saben por experiencia personal que el prepucio es una de las partes más sensibles del cuerpo. Pero que no se sientan menos los circuncisos, puesto que el glande es también una zona de extrema sensibilidad y que todos los hombres −circuncisos o no− pueden estimular.

El prepucio es lo que se conoce como zona erógena específica. Está equipado con una alta concentración de sofisticados receptores nerviosos, cuya especialidad es producir placer. De ahí su relevancia.

Otras zonas erógenas específicas en el varón son la comisura de los ojos y los labios, los pezones, la piel perianal y la cabeza del pene. Las zonas primarias de sensibilidad erógena son el glande, el frenillo, la mucosa rugosa, el orificio y los pliegues externos del prepucio. La estimulación ligera y continua del prepucio puede producir mucho placer y llevar tanto al orgasmo como a la eyaculación.

Los receptores nerviosos de la corona del glande están diseñados para una estimulación natural a través del prepucio −suele ser más placentera cuando el estímulo asemeja la acción del prepucio−. El contacto que crea el prepucio con el glande al subir y bajar crea unas sensaciones que resultan bastante agradables.

En un pene incircunciso, el anillo móvil de presión —creado por los labios del prepucio y la mucosa— estimula a los receptores nerviosos en el perímetro del glande. Mientras que la estimulación placentera del frenillo y la mucosa se percibe de inmediato, la sensación de la corona es gradual. Cuando la corona se encuentra totalmente estimulada, las sensaciones eróticas que experimenta son lentas, cálidas y muy ricas en calidad. Entre los hombres circuncisos el frenillo tiende a ser la parte más sensible de su pene y el glande la mayor fuente de placer. Con o sin prepucio, nunca está de más observar con atención tu pene —o el ajeno, si lo tienes a mano y se da el caso—. Asegúrate de que lo conoces y de que sabes cómo incrementar su gratificación. Por cierto, ¿en qué parte de tus genitales encuentras más placer?

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿El tamaño importa?

el-tamaño-importa “¡Claro que importa!”, afirmaba con entusiasmo una de nuestras alumnas en el máster de sexología. Se refería al pene y al placer que proporciona en las relaciones sexuales en general. Juanjo le respondía con picardía diciendo que ¡sí importa!, como también importa ser guapo o rico, o las dos cosas.

Fisiológicamente, un hombre “bien dotado” no tiene por qué ser mejor a la hora de la penetración o de cualquier otra práctica que implique al falo. En las relaciones heterosexuales, un pene modesto puede fácilmente estimular la entrada de la vagina -donde se encuentran más terminaciones nerviosas además de en el clítoris-. La verdad es que el llamado ‘punto G’, no sería más que una extensión del clítoris, pero eso ya lo comentamos otro día.

En las relaciones homosexuales masculinas, un pene tampoco necesita ser grande para estimular. Uno de gran tamaño tendrá dificultades en conseguirlo y se perderá por el recto.

De hecho, un pene muy grande y de gran grosor −digamos, a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de al menos 15 centímetros− no siempre es lo más manejable o más apetecible. “¡Todo en su justa medida!”, nos dice la experiencia −y la prudencia−. Un hombre muy bien dotado a veces no es una noticia agradable, ya que hay personas a las que un pene demasiado grande les puede llegar a hacer daño.

“Tan lejos y tan cerca”, nos comentaba graciosamente un paciente. Afirmaba que había estado con un hombre “superdotado” −algo que llevaba deseando durante años−. Su fantasía, sin embargo, se había desmoronado al ser penetrado y sufrir un desgarro anal.

Un hombre bisexual comentaba que ligaba más con hombres que con mujeres. Le resultaba más difícil llevarse a las mujeres a la cama. Y con los hombres, su miembro era demasiado grande y grueso para la penetración anal.

Quizás ésto nos desvele la clave del asunto. El tamaño del pene suele servir de moneda de cambio. Un gran falo cuenta con un importante valor psicológico, pero el placer se encuentra sobre todo en la fantasía de quien lo desea, otra cosa es la realidad de quien lo posee.

Y sobre todo, fuera complejos, ni por más ni por menos. Lo importante, como bien decís en el foro, es la persona.

¡Y que conste que el debate sobre el tamaño del pene no ha hecho más que empezar!

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿Ser Tecnosexual es erótico?

Ser Tecnosexual es eróticoEn los tiempos de los avances tecnológicos en telefonía, informática, etc. surge un nuevo concepto de hombre, el tecnosexual.

El término fue empleado por primera vez en 1970 por intelectuales, con referencia a hombres atraídos sexualmente por robots y máquinas del futuro, pero Ricky Montalvo lo ha redefinido intentando alejarlo de cualquier connotación sexual.

Para el físico y matemático, no se trata del típico informático empollón de película americana de grandes gafas provisionalmente arregladas con un esparadrapo, camisa clara y pantalones de tela, sino hombres que lucen lo último en móviles, portátiles, GPS, mp4, etc. como un complemento más y que procuran siempre estar bien informados sobre sus prestaciones, los últimos avances y los futuros lanzamientos.

Pero ser tecnosexual va más allá porque es un estilo de vida que abarca todo su mundo: trabajo, ocio y hogar. Laboralmente manejan la informática, consultan Internet, etc. con verdadera destreza y conocimiento. En su tiempo de ocio viajan cómodamente siguiendo las instrucciones del GPS, fotografían con lo último en cámaras digitales, utilizan el último programa de ordenador de tratamiento de imágenes, etc. Cuentan con páginas de Internet donde les asesoran sobre lo último en decoración, equipos de música, electrodomésticos que parecen ordenadores (con complicados manuales de funcionamiento), etc. Con respecto a su imagen, no son hombres descuidados porque, a pesar de lo que se podría pensar, van al gimnasio con asiduidad o practican deportes al aire libre, cuidan su alimentación y compran ropa y complementos de diseñadores famosos, pero sin caer en la metrosexualidad, aunque algunos metrosexuales y ubersexuales comienzan a apuntarse a esta tendencia.

No parece tan claro que ser tecnosexual sea tan aséptico sexualmente hablando porque para muchos disponer de lo último en tecnología ha pasado a ser toda una necesidad que les proporciona placer y sólo debéis mirarles a los ojos cuando os expliquen las característica del último aparato adquirido, para poder sentir que lo viven con verdadera pasión. Además, como para muchos hombres y mujeres, un hombre que luce con estilo lo último en tecnología, es un buen motivo para sentirse atraídos por ellos, muchos lo utilizan como arma de seducción.

Aunque implica un gasto considerable estar a la última, Ricky Montalvo considera que siempre que la tecnología forme parte de la vida de los humanos, existirá un tecnosexual.

¿Te atraen los tecnosexuales? ¿Eres tecnosexual? ¿Cuándo estás con un/a chic@ que te interesa, le enseñas lo último en tecnología que has adquirido como tu móvil de última generación o el equipo de música que llevas en el coche? ¿Te atrae lo último en tecnología?

Cristina G. M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

Ilustración: Silvia Pérez

Retrosexual o ubersexual ¿una cuestión de estilo?

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Al metrosexual le ha salido un competidor.

Siguiendo con la clasificación que actualmente resuena en los medios de comunicación y en la calle, encontramos dos términos: retrosexual, utilizado por primera vez por Mark Simpson, y ubersexual, por Marian Salzman, Ira Matathia y Ann O’Reilly.

Ambos, básicamente, quieren decir lo mismo: hombres que se cuidan pero sin excesos.

La imagen súper cuidada del metrosexual contrasta con la del uber/retrosexual porque no le importa no afeitarse diariamente, no depilarse, vestirse con ropa práctica sin estridencias ni complementos salvo un cinturón, no frecuentar asiduamente un gimnasio, etc. Con respecto a sus modales, intenta pagar lo suyo y lo de su pareja y ceder el paso a una mujer. No se le caen los anillos por hacer bricolaje ni tiene remordimientos por consumir carne roja. Por todo esto y más, es considerado por muchos como una “vuelta a la masculinidad”.

Pero no están exentos de algo de narcisismo porque no le hacen ascos a un buen traje de diseño que lucen en ocasiones, incluso con una cuidada media barba, y siempre procuran ir limpios y perfumados ya sea con agua de colonia o con una esencia cara.

Si miramos fríamente las encuestas y a nuestro alrededor, podemos apreciar que, como el número de metrosexuales está descendiendo considerablemente en beneficio de los retrosexuales o ubersexuales, ya sea porque esta estética suele ir asociada al concepto de “macho”, por el gran esfuerzo que conlleva lucir una imagen impecable o por el gran desembolso económico no compatible con el período de crisis en el que vivimos, y a muchas mujeres y hombres les resultan muy atractivos, las empresas dedicadas a la estética masculina, se están lanzando a la conquista de este mercado con productos destinados a vender una imagen muy sensual de ellos, asociándola a actores, modelos y deportistas de éxito.

La clasificación sobre los tipos de hombres parece más una cuestión de marketing que una necesidad real.

¿Has sido metrosexual y has dejado de serlo por alguno de los motivos citados? ¿o sólo porque ya no parece estar de moda? ¿Te atraen los retrosexuales o ubersexuales? ¿Te parecen atractivos los hombres con traje y media barba?

Cristina G. M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos ValenciaPsicólogos Valencia

Ilustración: Silvia Pérez

Debilidad seminal

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En los siglos XVIII y XIX, si un paciente tenía poluciones nocturnas se le diagnosticaba una enfermedad llamada “espermatorrea” o “debilidad seminal”. Para resolver esta situación, entonces se empleaba una variedad de drogas y tratamientos, que incluían desde la circuncisión hasta la castración, pasando por una sofisticada operación que consistía −qué dolor sólo de pensarlo− en introducir una cánula por el pene y quemar el fondo de la uretra con nitrato de plata, como si de una soldadura se tratara.

 

Mientras que la masturbación es considerada pecaminosa para la mayoría de los cristianos ortodoxos, San Agustín estableció que las emisiones nocturnas no eran capaces de contaminar la conciencia de la persona. Afirmaba que se trataba de actos carnales involuntarios. A pesar de ello, San Agustín rezaba para que Dios lo liberara de esa “pegajosa lujuria” y recomendaba la oración para limpiar el alma de los soñadores.

 

La Biblia, en el Deuteronomio, se refiere a las emisiones nocturnas en términos negativos. Las califica de “sucias” e “impuras” y las asemeja a las enfermedades contagiosas que pueden curarse sólo a través de elaboradas ceremonias y rituales. Actualmente, esta afirmación es rechazada por muchos cristianos.

 

En cualquier caso, desde un punto de vista médico y psicológico, las emisiones nocturnas son tanto involuntarias como, y absolutamente, normales, y desde luego no requieren de ningún tratamiento. Si no quieres que te sorprenda durante el sueño, disfrútalo despierto. Los órganos tienen su función, y si no se usan despiertos ya viene el sueño para compensar.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

Publicado en elmundo.es.

Ilustracion:Luis Parejo

¿Eres Metrosexual?

eres-metrosexual-sexologos-valencia El término Metrosexual, acuñado por primera vez en 1994 por el escritor Mark Simpson, hace referencia al hombre urbanita que rinde culto a su imagen; un cuerpo musculoso modelado en el gimnasio, depilado, cuidado cosméticamente, e incluso con retoques de cirugía estética, que viste con� ropa de grandes diseñadores o a la última, perfuma con esencias caras, maquilla y que no duda en someterlo a estrictas dietas, a masajes y que lleva frecuentemente a la peluquería donde le tiñen el cabello o se lo cortan adelantándose a la moda. El resultado final puede ser muy atrevido o muy elegante.

Los estudiosos del tema no se ponen de acuerdo en si es una forma de explorar su parte femenina, que muestran sin temor, o un tipo de narcisismo adaptado a los tiempos que vivimos, porque lo importante es que se gusten a sí mismos como Narciso (de Ovidio), pero todos coinciden en que es toda una forma de vida porque no se limita a lo puramente físico ya que además leen sobre moda, protocolo, nutrición, etc., cultivando así sus modales y sus conocimientos sobre estética vanguardista.

La metrosexualidad, al adoptar parte de la estética gay y de la femenina, puede dar pie a creer que es exclusiva de una tendencia sexual, pero no es cierto porque podemos encontrar tanto metrosexuales homos, como heteros, como bisexuales, y, como llegan a seducir tanto a homosexuales como a mujeres (por su imagen impecable, modales exquisitos…), pueden provocar más de una confusión y como prueba de ello tenemos a gays que afirman que cada vez les es más difícil diferenciar a un homo de un hetero si ambos son metrosexuales.

Otro colectivo encantado con ellos son las empresas relacionadas con la moda, cosmética, complementos, gimnasios… que han encontrado un nuevo mercado a explotar por dos motivos, porque gastan grandes cantidades de dinero (llegando incluso a destinar la mayor parte de su presupuesto anual) y porque son unos perfectos modelos para sus campañas, como ocurre con el más famoso de todos, el futbolista David Beckham; el mayor exponente de esta tendencia.


Aunque siempre han existido hombres muy preocupados por su aspecto, ya podemos nombrarlos con un término más actual: son Metrosexuales.

¿Eres metrosexual? ¿Conoces a alguno? ¿Te sientes atraíd@ por ellos?

Cristina G.M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Silvia Pérez

FIMOSIS A LOS 80

La fimosis se produce cuando el orificio del prepucio es tan estrecho que no permite la retracción completa de este para dejar al descubierto el glande. Esto puede ocurrir tanto en el momento en el que el pene está flácido como cuando entra en erección.

Fimosis

En las fimosis más leves el glande puede quedar al descubierto aunque produce un dolor agudo durante la erección, en las más graves existen con dificultades incluso durante la micción.

La fimosis es frecuente, en la mayoría de los casos se detecta y resuelve en la niñez aunque son muchos los casos que se detectan de forma tardía en la adolescencia. Los problemas derivados de la fimosis dependen de la gravedad de la misma pero van desde el dolor y diferentes infecciones por no poder llevar a cabo una higiene de forma adecuada, hasta el dolor agudo durante el coito o la imposibilidad de practicarlo.

El tratamiento de la fimosis pasa en la mayoría de los casos por la circuncisión médica.

Es posible que muchos de los lectores estuvieran al corriente de esta información, sin embargo el hecho de que la fimosis sea una dolencia del pene ha hecho que sean muchas las personas que no han tenido información al respecto o que la vergüenza haya hecho que no consulten con los médicos. Es el caso de un señor que llamaremos “Antonio” y cuya situación ejemplifica lo que fue una sociedad en la que todo lo que olía a sexualidad era sinónimo de vergonzante. Pedro tiene 82 años y 6 hijos y hasta este año siempre había pensado que el sexo era doloroso para el hombre. Antonio al igual que otros hombres de su generación ha vivido sin saber que padecían fimosis y que una sencilla operación podía haber acabado con su sufrimiento; uno de sus amigos, de su misma edad, nos cuenta como a él y a otros compañeros le detectaron el problema y lo resolvieron durante el servicio militar. Antonio no hizo la “mili” y su problema quedó oculto hasta hace unos meses cuando acudió al médico por infecciones constantes de orina lo que concluyó en el diagnóstico de una fimosis leve que le acompañó durante la mayor parte de su vida.


Por suerte tenemos la capacidad de poder disfrutar de la sexualidad desde el momento que nacemos hasta el día en que muramos, ojala Antonio pueda disfrutar muchos años de su sexualidad por fin sin dolor.

¿Tienes alguna experiencia personal similar o conoces algún otro caso? Si estas operado de fimosis ¿a qué edad te operaron? ¿Tienes alguna preferencia por el pene circuncidado o sin circuncidar?

José Bustamante

Instituto Espill. Sexólogos Valencia Psicólogos Valencia

La virginidad

Atendiendo al diccionario, la virginidad hace referencia a un estado de pureza, algo virgen es algo por explorar, sin alteraciones, puro, en su estado original. Pero lo que no ocupa es algo más abstracto, hablamos del concepto de virginidad desde un punto de vista sexual.

La virginidad
Y es aquí donde empieza la complicación, en general se considera que una persona es virgen cuando no ha mantenido relaciones sexuales, el problema es que para cada persona el concepto de relación sexual puede llegar a ser muy diferente.
Encontramos algunas personas que consideran la penetración vaginal como el punto en el que se deja de ser virgen, por lo que la masturbación en solitario o en pareja, el sexo oral y el sexo anal son conductas que pueden llevarse a cabo sin por ello dejar de ser virgen. Muchas personas considerarían que este tipo de conductas suponen también el dejar de ser virgen e incluso hay quienes de forma más radical consideran que el hecho de haber experimentado un orgasmo o besarse de forma apasionada son maneras de perder la virginidad.
Algunas culturas como la musulmana y la etnia gitana, para las cuales la virginidad antes del matrimonio es una cuestión cultural, signo de dignidad, pureza y honor. Pero eso sí, aunque se mencione la pureza masculina, no es ni por asomo tan importante e incluso se entiende que el hombre haya podido mantener relaciones sexuales previas al matrimonio, es en realidad la mujer la que debe ser virgen, la que debe preservar su pureza, su honra y su dignidad intactas para quien será su marido.
Durante siglos y todavía en algunos casos, la virginidad está asociada a la posesión del himen, que es una fina membrana que se encuentra en la entrada de la vagina. En las bodas gitanas y musulmanas todavía se lleva a cabo una prueba para cerciorarse de que permanece esta membrana que se suele romper en las primeras relaciones con penetración.
Sea como fuere, lo que si es evidente es que la virginidad es un concepto cultural que no posee una definición clara y más bien tiene que ver con los valores y creencias de cada uno.
Al final cada persona tenemos nuestra propia idea sobre lo que es o no es la virginidad y lo más relevante, cada persona le otorgamos un grado de importancia a este hecho. Y es que si en un extremo están quienes consideran la virginidad antes del matrimonio como algo fundamental, en el otro encontramos a quienes piensan que mantener relaciones sexuales antes del matrimonio es esencial, por aquello de conocer bien a la otra persona antes de dar un paso tan importante.
¿Qué es para ti ser virgen? ¿Qué grado de importancia le otorgas? ¿Es más importante la virginidad femenina que la masculina? ¿Conoces algo sobre las “pruebas” de virginidad?
Jose Bustamante Bellmunt

El placer de evocar

Placer evocar sexologos Valencia espillCuánto se ha dicho sobre el primer beso, sobre el impacto de la primera lengua, sobre el estremecimiento de la primera vez. ¿Eres capaz de recordar aquel beso, que como un interruptor encendió todo tu cuerpo? ¿Aquella caricia, aquel contacto, aquel leve roce que te hacía vibrar? ¿Dónde están esas sensaciones?

Las sensaciones, los sentimientos, los afectos, están aquí, donde siempre. Aunque puede que escondidos entre desengaños, estrés, trabajo, mucho trabajo que lleva al aburrimiento, a poner el piloto automático y no tener tiempo para nada, ni siquiera para compartirlo con la mujer/ el hombre al que tanto deseábamos y con el compartimos lecho sin apenas mirarlo/a.

La evocación es una gimnasia para el deseo. Recordar y evocar caricias, sabores, momentos plenos, es una agradable fuente de satisfacción, a la vez que una motivación para placeres futuros. Pero si bonito es recordar lo que se amó, mucho mejor es imaginar a quien queremos amar. Y puede que no esté tan lejos. Quizá en tu propia cama. Atrévete a buscarlo/a, atrévete a conquistarlo/a, escucha su cuerpo y sintoniza su ritmo…

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo
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