A propósito del deseo sexual

deseo SexualTodos podemos pasar por etapas de menor interés sexual. Clínicamente, se considera ‘falta de deseo sexual’ cuando el problema se hace persistente y recurrente. En concreto, se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja.

Se le llama deseo sexual inhibido primario cuando la persona nunca ha sentido mucho deseo o interés sexual. Y deseo sexual inhibido secundario cuando se manifiesta tras un periodo en el que sí ha existido interés sexual. Se conoce como deseo sexual generalizado cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona ni circunstancia. Y situacional, si no aparece interés por la pareja, pero sí por otras personas —o por el autoerotismo—.

A veces, simplemente hay una discrepancia en los niveles de interés sexual de la pareja, sin que —por ello— exista deseo sexual inhibido. Por ejemplo, una persona muy activa sexualmente puede creer que su pareja tiene falta de deseo sencillamente porque no puede seguirle el ritmo.

La queja sobre la falta de deseo sexual es muy común. Una de las causas más frecuentes es el alto grado de estrés a que las personas se ven sometidas en su vida cotidiana. Planifican todo —menos el disfrute sexual y los ratos de intimidad—. Cuántas veces la pareja comenta que su vida es tan agotadora que ¡no encuentra el momento!

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Deseo sexual de hombres y mujeres

Silvia Pérez¿Quién tiene más deseo sexual? Hace unos años no se nos hubiera ocurrido formular tal cuestión, incluso se sigue pensando mayoritariamente que son los hombres quienes tienen un mayor deseo sexual. Pero, ¿estamos en lo cierto?

Tradicionalmente hemos oído como el hombre siempre estaba dispuesto, mientras que ellas se negaban, aguantaban su insistencia e incluso utilizaban las relaciones sexuales como “premio” o “castigo” según conviniera. Basta percatarse de que son las mujeres quienes mandan a dormir al sofá o recordar al gobernador de California Arnold Schwarzenegger confesando que su entrada en política le costó un castigo por parte de su esposa, consistente en varios meses sin sexo.

La realidad es que cada vez son más las parejas que acuden a consulta enunciando como problema la falta de deseo por parte de él. El miedo a no estar a la altura, el no aceptar que los hombres también pueden decir “no” sin que eso menoscabe su masculinidad, está provocando en algunas parejas que el sexo se convierta para ellos en una tarea más, mucho más compleja que poner una lavadora.

A tenor de lo citado parece evidente pues que el hombre posee una mayor libido, sin embargo las cosas están cambiando. La liberación sexual de la mujer ha llevado a que ésta empiece a conocer su cuerpo, a no sentirse culpable por disfrutar de él y a reivindicar su derecho a gozar de las relaciones. Los roles han cambiado y la sumisa mujer que sólo se deja hacer esta en vías de extinción. Los daños colaterales de esta explosión femenina son algunos hombres a los que les ha pillado con el pié cambiado, sin tiempo de reacción.

¿Quién crees que tiene mayor deseo sexual en realidad? ¿Existen periodos en los que sientes mayor o menor deseo? ¿Cómo afecta el estrés a tu labio, aumenta o disminuye? ¿Siguen siendo los hombres más “físicos” en el sexo y las mujeres más “emocionales”?

Equipo Espill

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