¿Quién dijo virgen?

quien-dijo-virgenLa virginidad de la mujer, cómo no, ha estado provista de un misterio sin igual. Ha sido causa de un gran número de malentendidos y motivo de mitos y leyendas. También ha producido un sinfín de víctimas y atrocidades en la historia de la humanidad.

¡Cuánto peso ha tenido en nuestra cultura la pretensión de que la mujer llegara virgen al matrimonio, llueva, truene o relampaguee! Fatiga sentimos tan sólo de escribirlo. Conscientes de que vivimos a principios del siglo XXI, nos abruma descubrir que todavía puede ser un tema de interés. En los años 70 se oía aquello de: “La virginidad es una enfermedad ¡Vacúnate!”. Y en el 2006 se oferta cirugía reconstructiva del himen. El caso es dogmatizar; obligar con la norma; que no se pueda elegir. Por lo visto las usuarias de la cirugía, son mujeres con necesidad social de establecer un matrimonio, basado en este condicionamiento ancestral. Parece mentira que todavía haya gente pendiente de dichosa membrana.

Sin lugar a dudas, la virginidad es −sobre todas las cosas− un concepto. Y resulta necesario −a estas alturas de la historia− revisarlo de cabo a rabo. Está tan cargado de ideas y creencias erróneas, juicios morales y de valor, prejuicios y malentendidos, que todo lo que comentemos al respecto será poco.

Por otro lado, si partimos de la base de que para muchas personas la virginidad equivale a un himen intacto ¡Hecha la ley, hecha la trampa! ¿Quién ha dicho que para ser virgen hay que abstenerse de prácticas sexuales? (Os referimos a nuestro texto sobre el sexo anal, entre otras posibilidades de placer sexual).

Un himen intacto es −en muchos casos− algo más teórico que práctico. Hay mujeres que −según este concepto− nunca han sido vírgenes. La razón de ello es que han nacido sin himen −o con un himen muy incipiente o muy amplio, según lo miremos; es decir, un himen muy delgado o muy abierto, casi imperceptible−.

Cada vez nos llegan más testimonios de mujeres que no han sangrando en su primera vez. Nosotros pensamos que si la mujer está relajada, si desea —y no teme− la penetración, y, sobre todo, si su cuerpo está preparado por un adecuado preámbulo amoroso −lo que supone una buena lubricación y dilatación vaginal− cabe la posibilidad de que la mujer no sangre, o sangre muy poco, salvo contadas excepciones.

Nos gustaría mucho conocer vuestras experiencias y opiniones sobre este tema, del que —en nuestra opinión− se habla más de lo que se sabe.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

¿Existe el himen?

Existe-el-Himen¿Es el himen la prueba de la virginidad? ¿Como puede algo, tan diminuto e insignificante estar provisto de un valor tan desmesurado? ¿Realmente existe el himen?

Las creencias erróneas sobre el himen, aún incluso entre los propios profesionales de la salud, médicos y psicólogos son abrumadoras. Cada vez que hablamos de este tema en el Master de Sexología que impartimos, algunos alumnos nos comentan: ¿Ah, entonces no es un tabique, no es una membrana que tapona la vagina? Señoras y señores, no sabemos porqué esta membrana que no cierra, sino que circunda la entrada de la vagina y que por su importancia anatómica, podría no tener nombre y pasar absolutamente desapercibida, ha sido protagonista de algún que otro drama y ha hecho correr ríos de tinta, que no de sangre.

Explicaciones para este fenómeno muchas y variadas. Se habla de la necesidad del hombre para garantizar que sus herederos lleven su sangre. Todavía resuena un refrán al respecto: “Los hijos de mi hija, mis nietos son; los de mi hijo, lo serán o no”. De ahí viene también la importancia de la primogenitura: el primero es el que hereda -por eso el deseo de que el primero fuera varón- ¿Y cómo estar seguro de que antes de la boda no ha habido otra simiente? Parece ser que la virginidad les daba cierta tranquilidad al respecto.

Con los métodos anticonceptivos se produce la separación entre coito y reproducción —supone un gran alivio, sobre todo para las mujeres- y deja de ser tan importante controlar la virginidad, puesto que se pueden tener relaciones que no conduzcan inevitablemente al embarazo.

En fin, como podéis ver hay tema para rato. Lo que queda claro es que existe una correlación entre la importancia atribuida al himen y consecuentemente a la virginidad y la opresión y falta de derechos de las mujeres. Supone una negación de sus derechos sexuales y su placer sexual. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Habéis sido testigos o tenéis conocimiento de situaciones de este tipo?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

La virginidad

Atendiendo al diccionario, la virginidad hace referencia a un estado de pureza, algo virgen es algo por explorar, sin alteraciones, puro, en su estado original. Pero lo que no ocupa es algo más abstracto, hablamos del concepto de virginidad desde un punto de vista sexual.

La virginidad
Y es aquí donde empieza la complicación, en general se considera que una persona es virgen cuando no ha mantenido relaciones sexuales, el problema es que para cada persona el concepto de relación sexual puede llegar a ser muy diferente.
Encontramos algunas personas que consideran la penetración vaginal como el punto en el que se deja de ser virgen, por lo que la masturbación en solitario o en pareja, el sexo oral y el sexo anal son conductas que pueden llevarse a cabo sin por ello dejar de ser virgen. Muchas personas considerarían que este tipo de conductas suponen también el dejar de ser virgen e incluso hay quienes de forma más radical consideran que el hecho de haber experimentado un orgasmo o besarse de forma apasionada son maneras de perder la virginidad.
Algunas culturas como la musulmana y la etnia gitana, para las cuales la virginidad antes del matrimonio es una cuestión cultural, signo de dignidad, pureza y honor. Pero eso sí, aunque se mencione la pureza masculina, no es ni por asomo tan importante e incluso se entiende que el hombre haya podido mantener relaciones sexuales previas al matrimonio, es en realidad la mujer la que debe ser virgen, la que debe preservar su pureza, su honra y su dignidad intactas para quien será su marido.
Durante siglos y todavía en algunos casos, la virginidad está asociada a la posesión del himen, que es una fina membrana que se encuentra en la entrada de la vagina. En las bodas gitanas y musulmanas todavía se lleva a cabo una prueba para cerciorarse de que permanece esta membrana que se suele romper en las primeras relaciones con penetración.
Sea como fuere, lo que si es evidente es que la virginidad es un concepto cultural que no posee una definición clara y más bien tiene que ver con los valores y creencias de cada uno.
Al final cada persona tenemos nuestra propia idea sobre lo que es o no es la virginidad y lo más relevante, cada persona le otorgamos un grado de importancia a este hecho. Y es que si en un extremo están quienes consideran la virginidad antes del matrimonio como algo fundamental, en el otro encontramos a quienes piensan que mantener relaciones sexuales antes del matrimonio es esencial, por aquello de conocer bien a la otra persona antes de dar un paso tan importante.
¿Qué es para ti ser virgen? ¿Qué grado de importancia le otorgas? ¿Es más importante la virginidad femenina que la masculina? ¿Conoces algo sobre las “pruebas” de virginidad?
Jose Bustamante Bellmunt

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