¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales?

¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales?En el foro habéis sugerido que hablemos de educación sexual y de cómo tratar estos temas con los hijos. Esta cuestión nos la plantean tanto padres como chicos y chicas: ¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales? –refiriéndose casi siempre al coito-.

En realidad, los comienzos son muy paulatinos: cogerse de la mano, un beso en la cara, un beso en la boca, tocar los pechos, caricias… No obstante, al final la duda se concreta en saber cuál es la edad adecuada para iniciar las relaciones sexuales con penetración. Lo ideal es que se llegue a ese momento preparado psico-sexualmente y que tanto los protagonistas como su entorno lo interpreten como un acto de responsabilidad y libertad.

Sobre todo, la respuesta a esta cuestión no se puede reducir a hablar de una edad para iniciarse, porque el criterio cronológico no siempre se corresponde con la madurez afectiva. Podemos encontrar chicas de 15 años muy maduras, y otras de 23 años emocionalmente muy inestables; con los chicos pasa los mismo. La respuesta supone un planteamiento de la situación que comprende diferentes factores.

En primer lugar, analizarse a uno mismo y descubrir cuál es la actitud personal ante el sexo, así como si se es responsable para asumir las consecuencias de mantener relaciones sexuales con otra persona. Si se está lo suficientemente maduro o madura para adquirir una protección adecuada que prevenga un embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, hay que ser maduro para hacer frente a unas respuestas emocionales y complejas. Aparecen el enamoramiento, la necesidad de la otra persona, los desengaños amorosos…

Después llega el análisis del otro; es decir, de la persona con la que se va a tener relaciones. Hay que estar seguro de que ofrece confianza y respeto. De que es una persona adecuada con la que compartir la intimidad, y a la que se llega desde la plena libertad, no con el propósito de satisfacer los deseos del otro sin tener en cuenta los propios.

Para terminar, merece la pena reflexionar sobre el entorno, especialmente el grupo de amigos. Estos lo son en la medida en que respetan nuestro punto de vista y nos llevan a realizar cosas que no deseamos o de las que no se está seguro. Más de una vez hemos tenido consultas de chicos muy jóvenes, con problemas de disfunción eréctil, sencillamente porque no deseaban mantener la relación a la que se veían abocados. Los compañeros comentándole que ella estaba por él, que no podía dejar pasar la ocasión, que ya era hora, que tenía edad… El chico no estaba seguro de que si la chica le interesaba realmente, y en el fondo no quería aprovechar la ocasión; pero por otro lado se sentía presionado por el entorno. Resultado: “gallitazo”, como él lo expreso.

En cuanto a los padres y las madres, por lo general, les cuesta entender que sus hijos son seres sexuales. Esto resulta comprensible pero no se debe bloquear su evolución. Cada uno tiene derecho a ser el protagonista de los capítulos del libro de su vida, y nuestras hijas e hijos de vivir y disfrutar su vida sexual.

Y recordemos que la iniciación puede ser “homo” o “hetero”, que la sexualidad es plural y los deseos pueden ir orientados hacia personas del mismo o distinto sexo. Toda persona tiene derecho a que se respete su orientación sexual.

Además, no pasa nada si nos equivocamos. Ya iremos aprendiendo que la madurez es una tendencia y no un estado inalterable. El crecimiento y la vida vienen con espinas como las rosas, y cada uno tiene que vivir sus propias experiencias, que son personales e intransferibles. Y tú, ¿cómo supiste que había llegado el momento?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

La primera vez

sexo: la primera vez¿De verdad nos marca tanto ‘la primera vez’? La primera experiencia sexual puede ser importante, pero no tiene necesariamente por qué ser determinante en la persona. De mayor relevancia es la cuestión de en qué condiciones y circunstancias ocurre esa ‘primera vez’.

Para empezar, ha de quedar claro que eres tú quien decide cuándo y cómo quieres que ocurra esa primera vez. Asimismo, eres tú quien determina hasta dónde quieres llegar. Es importante que se informe al compañero —o compañera— sexual que se trata de la ‘primera vez’ para que lo tome en cuenta y tenga un mayor cuidado.

Sugerimos a la persona que está con alguien primerizo que recuerde cómo fue su primera relación y cómo le hubiera gustado que fuera —que se ponga en el lugar de su acompañante—. En la primera relación sexual suele haber nervios y preocupaciones con respecto a lo que ocurrirá y si se estará a la altura de la ocasión. Por lo tanto, es imprescindible mentalizarse, relajarse y centrarse —sobre todo en las sensaciones—.

Por otro lado, están las expectativas exageradas de lo que supone el coito. Hemos escuchado más de una vez comentarios como: “Tampoco es para tanto, yo me esperaba mucho más”. Sobre todo de mujeres que han estado guardando su virginidad, con una idea excesivamente romántica, y han quedado defraudadas por la carnalidad del acto. Es que el placer sexual y el orgasmo, es lo que es, y está para disfrutarlo, no para mitificarlo.

La primera vez no tiene por qué ser dolorosa, ni tampoco tiene que haber sangre necesariamente. De hecho, si la mujer esta bien preparada es muy probable que no sangre ni sienta dolor. También es posible que no orgasme. El placer requiere de un aprendizaje.

En cualquier caso, se recomienda que se seleccione muy bien, como ya hemos dicho en otra ocasión: dónde, cuándo, cómo y con quién. En cuanto al sitio y la hora: el lugar más íntimo posible —donde no vayan a ser sorprendidos e importunados por nadie— y una hora en la que se pueda ir con calma.

Sugerimos estar sobrios. Las sustancias tóxicas pueden actuar como inhibidoras sexuales. También pueden afectar tu criterio al tomar decisiones importantes durante el encuentro.

Como hemos anotado antes, se considera conveniente mantener un nivel moderado de expectativas. Si éstas son demasiado altas suelen causar decepción o desilusión. Quizás para empezar debe bastar con relajarse y experimentar las distintas sensaciones que acompañan la relación sexual. Será más fácil sentirse contento y satisfecho si se es capaz de expresar lo que se desea y lo que le satisface.

Mucha atención: es posible quedar embarazada en la primera relación sexual. Para evitar sorpresas es imprescindible que se tomen medidas de protección —uso del preservativo— ante un posible embarazo no deseado y también mucha atención a las enfermedades de transmisión sexual. La mayoría de las consultas que recibimos de gente joven tienen como causa las incipientes medidas empleadas para prevenir embarazos no deseados. Infórmate y que la situación no te pille por sorpresa.

Y para los que ya pasó la primera vez, estaría bien que nuestras experiencias pudieran servir de ayuda y de apoyo a los que comienzan. ¿Cómo fue tu primera vez? ¿Qué recomendaciones harías?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

Ser o no ser en la cama

El conocimiento y la aplicación de ciertas técnicas pueden ser de gran ayuda para mejorar nuestras “habilidades amatorias”. Sin embargo, es improbable que exista alguien que sea el amante perfecto con todo tipo de personas y sin importar las circunstancias. No todos compartimos los mismos gustos y aficiones. Lo que para algunos es excitante, a otros puede dejarles fríos −y viceversa−. Tal generalización resulta demasiado aventurada. Desengañaros la perfección no existe, y su búsqueda compulsiva genera neurosis.

Un mensaje lanzado por los medios de comunicación −y por parte de algunos de los denominados “expertos en el sexo”− es que el amante ideal siempre hace el comentario adecuado en el momento correcto. Que es alguien que puede convertir cualquier espacio en un lecho y cualquier encuentro en una experiencia inolvidable de placer sexual.

No obstante, las relaciones sexuales tienen mucho que ver con la química existente entre las personas en cuestión. Podrías −por ejemplo− encajar en la idea que alguien tiene de un o una amante ideal. Pero, con otra pareja —aun realizando el mismo tipo de actividades y prácticas; incluso siguiendo exactamente la misma rutina sexual—, el resultado sería completamente distinto. Más fácil es saber si somos buenos y buenas amantes. Hay una forma de descubrir lo que piensan tus parejas −pasadas y presentes− acerca de sus relaciones sexuales contigo. Atrévete a preguntarles —o a contestarles—. No sugerimos que sea en medio del encuentro sexual —ni justo antes—. Elige una hora y un lugar adecuados. Tienes que estar dispuesto a escuchar cosas que pueden poner a prueba tu auto-estima o auto-concepto —para bien o para “mal”—. La experiencia puede ser muy estimulante en sí misma, a la par que constructiva, si se hace bien.

Para que una relación sexual funcione y sea placentera es necesario que las personas implicadas consigan conectar. Que haya suficiente receptividad y que sean ellas capaces de percibir lo que resulta agradable para la otra persona. Recuerda que lo que estimula a una persona puede ser lo que apague la pasión de otra. En fin, comunicación, esa es la clave.

Pregunta a tu pareja qué opinión tiene de tu modo de hacer el amor y −si acaso− que le gustaría que hicieses de otro modo. ¿A ti qué te enciende? ¿Y qué te apaga?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

Sexo censurado

Los sms privados, con carga erótica, han sido prohibidos en China.

La compañía China Mobile ha inhabilitado unos 70.000 terminales porque sus dueños enviaron sms privados “subidos de tono”.

Esta censura se une a otras como la prohibición de la venta de DVDs pornográficos, páginas web con imágenes y contenido erótico… que los censores no consideren educativos o artísticos.

La explicación que aportan es que con estas medidas intentan preservar a los jóvenes de la moda de enviar imágenes, videos… propios o no, por email o móvil y con ello el bullying o acoso escolar.

Pero esta medida abre la puerta a ciertas cuestiones como:

¿Prohibir este tipo de comunicación evitará el bullying? Los manuales que tratan el tema, no mencionan el sexo como el motivo de esta violencia, lo que supone que, o no lo e,s o hace falta un estudio más profundo, lo que implica que no se debería responsabilizar al sexo de antemano porque no es la causa de todos los males que azota a la humanidad.

¿Qué ocurre con los adultos que para mantener una vida sexual activa emplean estos sms con palabras eróticas? Nadie duda de que una buena vida sexual no deba caer en la rutina y muchas parejas emplean esta técnica para “mantener viva la llama”. Además, para tomar las medidas deben ser leídos ¿dónde están las leyes que protegen la privacidad de los adultos?

¿Qué consecuencias puede acarrear? Aparte de que proliferará el mercado negro de revistas y DVDs pornográficos, prohibir ciertas palabras puede conseguir traumatizar a la población o forzar a que desarrolle un vocabulario alternativo libre de sospechas, porque los humanos tenemos  necesidad de ponerle nombre a todo y el sexo no se puede quedar “mudo”.

Por tanto, si esta medida no responde a una causa-efecto demostrada y la privacidad está en tela de juicio, ¿por qué se ha adoptado? Las organizaciones pro Derechos Humanos aseguran que es una censura política y ciertos periodistas creen ver una mano negra contra Google y otros intereses estadounidenses, por la censura en la red, pero estos son otros temas.

El sexo no debe ser el caballo de batalla al que coartar y achacar todos los males de la sociedad actual.

Reivindiquemos una vida sexual sana, sin prejuicios.

Cristina G.M.: Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill

Bloqueo erótico

bloqueo-eroticoLos sexólogos William Masters, Virginia Johnson y Robert Kolodny presentaron una relación de algunas de las formas que suelen bloquear el erotismo. Nosotros las hemos revisado y ampliado, de acuerdo con nuestra experiencia clínica:

  • La costumbre de tener relaciones sexuales “sólo en el momento oportuno”. Si es sábado por la noche toca; incluso había una refrán de la España de la posguerra que ilustra este punto: Sábado sabadote, camisa limpia y polvote.
  • La falta de privacidad —ayer hablamos sobre ese tema, a propósito de donde tener relaciones—.
  • Los límites que imponen el tiempo y el cansancio, al no ser capaces de incluir en nuestra “agenda” los encuentros eróticos. Muy importante reservar nuestro tiempo para las relaciones afectivas y sexuales.
  • Asumir total responsabilidad de la relación: “El placer del otro depende solamente de mí”. Cada uno debe ser responsable de su propio placer y de comunicarle a la pareja sus preferencias.
  • En el extremo opuesto está el no tener al otro en consideración: “Voy a la mía y no me preocupa compartir“. Si la falta de empatía entorpece cualquier relación, en el terreno sexual es ésta determinante.
  • Tomar una actitud de enfrentamiento ante la relación sexual, en lugar de disfrute de la misma. Cuántas personas van a la cama como a un campo de batalla o a un examen. No hay nada más triste.
  • La creencia de que ya se pasó la época del disfrute sexual: “La satisfacción sexual es sólo para gente joven y atractiva”. Para nada, una mano es una mano, aunque esté arrugada, y las caricias siempre son caricias.
  • Pensamientos lejanos, distracciones o preocupaciones durante el acto sexual: “Hay que llevar el coche al taller…”. “El techo necesita una mano de pintura…”. Aquí la cosa va muy mal; hay que ir aprendiendo a controlar los pensamientos intrusivos.
  • Estar enfadado con la pareja sin comunicárselo, pero actuando destilando malestar. La típica respuesta de: “A mí no me pasa nada”, poniendo una cara que dan ganas salir corriendo. Si se está disgustado o disgustada se comenta, los dobles mensajes son dañinos.

Estos elementos bloqueadores del erotismo pueden llegar a ser severos y entonces se instalan las disfunciones sexuales. Es decir, los problemas persistentes que alteran de modo negativo el deseo, la excitación o el orgasmo o la eyaculación. Entonces viene el sufrimiento y se tiene que recurrir al sexólogo. No es que no queramos que vengáis a consulta, pero preferimos que disfrutéis y os encontréis bien, nosotros seguiremos trabajando en información, educación y orientación sexual, para prevenir estos problemas.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es.
Ilustración: Ricardo Fumanal
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