Ladillas no han desaparecido

ladilla no han desaparecidoLas ladillas no se quedaron en el siglo pasado.

Hace poco un antiguo alumno vino a verme y mientras hablábamos no hacía mas que rascarse, disimuladamente, sus genitales y como no podía hacerlo con comodidad y ante mi mirada, cada vez se fue poniendo más nervioso y ansioso, así que fui al grano y le pregunté.

Al principio se puso colorado pero al final arrancó a hablar y me confesó que llevaba unos días que le picaba la zona del vello púbico y que estaba desesperado. Tras unos minutos, se me encendió la “bombillita” y recordé a las ladillas.

Las ladillas (piojos del pubis como los llaman en algunos países) son unos insectos anopluros endoparásitos (Phthirus pubis) de 1-3mm de longitud y cuerpo redondeado amarillento, que se alimentan de sangre y suelen vivir en zonas con pelo sexual, el que aparece en la pubertad: el pubis y las axilas.

No os podéis imaginar la cara de perplejidad que me puso cuando se lo insinué y como un resorte, me dijo que no había mantenido relaciones sexuales recientemente.

Las ladillas suelen transmitirse por contacto sexual, pero también mediante el uso de ciertas prendas como compartir bañadores, toallas…

La expresión de su cara se fue relajando un poco cuando recordó que había estado hace poco en casa de unos amigos y le prestaron un bañador y una toalla.

Las ladillas, aunque son distintas de los habituales piojos de la cabeza, se parecen bastante en cuanto a sus costumbres: ambos ponen huevos (las liendres) que adhieren al cabello y de vez en cuando pican para extraer sangre, de la que se alimentan, aunque la ladilla es más lenta en su avance.  Dicho esto, se fue al baño en busca de los huevos que, al ser blancos, son fácilmente reconocibles y al cabo de unos minutos, me confirmó la sospecha y añadió que el calzoncillo tenía pequeñas manchitas de sangre.

El tratamiento es sencillo y en cualquier farmacia existen lociones, cremas, y champús, aunque hay que ser perseverante y recordar que, además de extremar la higiene con las sábanas, ropa interior… pasada una semana hay que volver al tratamiento porque los huevos pueden eclosionar pasados unos 6 días y así se evita la reinfestación.ladillas

Me preguntó si los preservativos podían evitar el contagio, pero desgraciadamente no porque no cubren la zona del vello púbico, aunque sí que puede ayudar depilarse la zona, por otro lado tan de moda actualmente. Lo que no debe olvidar una persona infestada es comentárselo a sus parejas sexuales para que tomen medidas.

Conforme le iba contestando a las preguntas, recordé un artículo que leí hace tiempo sobre un estudio evolutivo de las mismas y en él se comentaba que estos insectos podrían estar emparentados con los de los gorilas y que la costumbre que tenían nuestros antepasados de dormir en sus nidos pudo favorecer el salto a los humanos.

Volví a ver a este chico al cabo de unos días y su aspecto era mucho más tranquilo y en todo el tiempo que duró la conversación, no volvió a rascarse.

El contagio de ladillas es más frecuente de lo que nos pensamos y, aunque al rascarse uno la zona puede provocar irritación e infecciones, no parecen ser responsables de nada grave pero no por ello hay que menospreciarlas o ¿es que a alguien le gusta ir rascándose con desesperación?

¿Conoces a alguien que haya tenido ladillas? ¿Cómo fue su experiencia? ¿Le costó mucho eliminarlas?

Cristina G.M.: Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill

Íntima peluquería

peluqueria-intima-pubis-sexoTener el vello corto o depilado puede conllevar ciertas ventajas en el sexo oral. Aunque hay que tener en cuenta que si se rasura del todo puede picar y causar molestias cuando crece, por lo que se puede empezar a recortar el vello poco a poco, hasta encontrar el corte adecuado. En pareja la cosa puede ser de lo más entretenida. Y también entre amigas, porque las mujeres están más acostumbradas a compartir ese tipo de intimidad.

Parece ser que las peluqueras lo llevan bastante arregladito. En un servicio de ginecología decían que podían reconocer la profesión de las pacientes por la atención que dedicaban a dicha zona. Por lo visto, la peluqueras, y quizás los peluqueros, por su profesión son más sensibles a la necesidad de cuidarse el vello. Agradeceríamos que peluqueros y peluqueras escriban y nos cuenten.

En un gimnasio glamuroso todas lo llevan súper arregladito. El resto de los mortales también tenemos que ponernos al día acerca de las tendencias en esta zona íntima, para integrarla de manera positiva en nuestro cuerpo.

El pubis existe, señoras y señores, y reivindica su atención. Parece que los gustos han cambiado y que estamos lejos del glorioso triángulo que Francisco Umbral loaba en la época de los primeros destapes de la transición. Por lo visto, ya no se lleva la maraña salvaje. Cuanto menos hay que darle un cierto toque de distinción.

Hay una interesante página web donde aparecen testimonios y recomendaciones para todos los gustos: desde el rasurado integral, hasta el discreto recortado.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente:Elmundo.es

De vuelta con el pubis

pubis

La depilación y el cuidado del vello púbico no es una novedad ni en hombres ni en mujeres. En un relato de ‘Las mil y una noches’, el Sultán premia al inventor de una pócima-depilatorio. Entre las mujeres árabes era habitual la reunión en el hamman, donde además del consabido baño, aprovechaban para depilarse.

En otras épocas ese cuidado era muy importante, teniendo en cuenta que no había agua corriente, y que era frecuente el contagio por parásitos como las ladillas, una especie de piojo que produce muchísimo picor, y cuyo habitat está en el vello púbico y se contagian por contacto al dormir en la misma cama, al tener relaciones sexuales….

Si la zona no tiene vello es mucho más fácil su higiene y las ladillas no se pueden refugiar ahí. Aunque no sabemos qué diría Napoleón al respecto. Se dice que él avisaba a Josefina con antelación de sus visitas para que ella no se lavara y así poder apreciar mejor sus aromas.

Actualmente, con las posibilidades de higiene que tenemos, la depilación no tiene por qué ser necesaria. Pero sí importa conocer todas las posibilidades y poder elegir. Como comentáis en el foro, lo importante es la persona y no el vello; pero no viene mal hacerle un arreglo ‘majo’ y darle ‘vidilla’, si ésto hace que nos gustemos más.

En fin, hay mucho que comentar, desde el rasurado integral, hasta cortar los bigotes —ese vello que sobresale a modo de melena—, pasando pon un recortado discreto o una depilación brasileña, donde solamente queda una línea central.

Seguiremos con el tema y sugeriremos algunas posibilidades. También apreciamos y agradecemos todos los consejos que podáis ofrecer sobre la atención y el cuidado del vello púbico.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Fuente: elmundo.es

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