La medida del placer
1 jul 2010 Blog Sexo, Placer, sexo

Las estadísticas, sirven a los investigadores para tener una visión cuantitativa, pero siempre deben ser analizadas con mucha cautela, si no queremos llevarnos a engaño. Julio Iglesias –y unos cuantos más- se ha jactado de tener sexo con miles de mujeres, lo cual subiría bastante la media en las estadísticas. Sin contar con el efecto de deseabilidad social –efecto que hace que muchas personas contesten a las encuestas en función de lo que creen que sería lo deseable-. Por otro lado, prestar atención a las estadísticas sin espíritu crítico, tiene el inconveniente -sobre todo en el ámbito sexual- de que los datos pueden confundirnos y tomar como referencia modelos externos para nuestras necesidades personales.
La media estadística se refiere a las características compartidas por la mayoría en una población determinada. Y estar en la media estadística no necesariamente tiene que ser lo más favorable. En el ámbito clínico el barómetro lo establece aquello que se considera sano, y sano se refiere a ausencia de malestar físico, psíquico y sexual. No todas las personas tienen clara esta diferencia y muchas veces encontramos en consulta un gran interés por los datos estadísticos más que por atender a sus propias sensaciones y emociones. ¿Lo haré las veces que toca? ¿Será mi pene del tamaño normal? ¿Cuánto tarda una mujer en llegar al orgasmo? ¿Cuánto suele durar el amor en la pareja? Por citar algunos ejemplos en los que la gente espera una respuesta estadística, como si ahí estuviera la solución.
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Con o sin penetración
11 may 2010 Blog Sexo, Educación Sexual, Placer, Salud y Sexo, sexo
Cuando la mayoría de la gente habla de sexo se está refiriendo al coito. Es bastante común creer que el sexo consiste simplemente en el contacto genital, una relación de la cintura para abajo.
Conductas tales como la masturbación, el sexo oral o las caricias suelen ser consideradas como un añadido más que como una parte esencial en las relaciones sexuales. Incluso, el concepto de los juegos preliminares sugiere algo parecido a lo que ocurre en el concierto de una gran estrella: La gente está deseando que desaparezcan los teloneros y que empiece el espectáculo.
Entre las personas que acuden a terapia sexual hay muchas que creen que el sexo se circunscribe a la penetración debido a que el modelo sexual imperante entiende que practicar el sexo es realizar el coito. Con esta premisa, la anticipación y las expectativas de esta práctica pueden ser desmedidas. Esto puede conducir tanto a frustración como a insatisfacción sexual, pero también a la evolución de ciertas disfunciones sexuales, especialmente en parejas que llevan juntos mucho tiempo.
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Celebra San Valentín
11 feb 2010 amor, Besos, Blog Sexo, Felicidad, pareja, Placer, regalos, Salud y Sexo
Hay varias teorías con respecto al origen de esta celebración. Según una leyenda, todo empezó durante el reinado del emperador romano Claudio II −Claudio El Cruel-, quien había prohibido la celebración de matrimonios. No obstante, un cura, llamado Valentín, desobedeció tal orden y fue sorprendido casando a una pareja de enamorados. Ellos consiguieron escapar, pero él fue llevado a prisión y ahí se enamoró de la hija de uno de los guardias −una joven que le visitaba a menudo−. Al parecer, mucha gente se acercaba a dejarle flores y ofrendas. Antes de ser ejecutado −un 14 de febrero−, él escribió una carta para su amada, y la firmó poniendo: “Con amor, de tu Valentín”.
Aunque la leyenda es poco clara, la historia ciertamente destaca el atractivo del personaje: un hombre solidario, heroico y sobre todo romántico. No es de sorprender que en la Edad Media, San Valentín fuera uno de los santos más populares en Francia y el Reino Unido.
La tradición de mandar tarjetas de felicitación, poemas, flores y todo tipo de regalos en esa fecha data del siglo XVII en el Reino Unido. Al principio esto ocurría sólo entre amigos y era una rara ocasión para que los británicos expresaran sus emociones −en una época en la que los sentimientos estaban censurados−. La tarjeta de San Valentín más antigua que se conoce está expuesta en el Museo Británico de Londres.
Desde entonces, la celebración ha ido cambiando hasta convertirse en el día de los enamorados y se ha extendido a distintos países del mundo. Para muchas personas esta fiesta no tiene ningún sentido y no es más que una artimaña más para fomentar el consumo.
Para nosotros puede ser ésta una oportunidad para brindar por ‘el amor y el sexo’. No resulta necesario hacer regalos o mandar tarjetas tan sólo porque es lo que toca. Basta con aprovechar la ocasión para demostrar nuestro amor a quienes queremos.
Si tienes pareja, seguramente ella −o él− agradecerá una muestra de cariño. Y si no quieres sumarte al consumismo desaforado y a la obligación de este día, no por eso pierdas la oportunidad de una cita romántica: negocia con tu pareja cuando queréis celebrarlo, busca un día de encuentro. Recuerda que romper la rutina es el mejor afrodisíaco.
Después de todo, esto es lo que puede hacer que cada día sea especial en tu vida y que el amor crezca ¿Qué significa pata ti? ¿Cómo sueles celebrarlo y cómo te gustaría celebrarlo? Y si no te gusta, no tienes que celebrarlo. Que no te coman el coco. Tú puedes elegir.
M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta
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Práctica del sexo anal
17 dic 2009 Blog Sexo, Placer, sexo, Sexo anal

La práctica del sexo anal requiere de una buena lubricación. Y, en un plano personal, es más satisfactoria si hay una sólida base de mutua confianza en la pareja. Cabe recordar que −como en cualquier práctica sexual− nadie debe sentirse obligado a realizar el coito anal sólo porque su pareja se lo pida. Para que el sexo sea placentero es indispensable que se trate de una elección propia y personal. Además, insistimos en que siempre se tomen las medidas necesarias para que sea seguro −el uso de preservativo, especialmente entre desconocidos−.
El sexo anal es una actividad que requiere de un poco de paciencia, por lo menos al principio, porque tiene lo suyo. Para garantizar que resulte placentera, la persona penetrada debe haber evacuado antes. Así, la última parte del colon estará libre y su estimulación será gratificante. Un lavado con agua y jabón en esta zona siempre se agradece.
El ano no está diseñado para ser penetrado y por ello es necesario relajarlo. Es importante dilatar el esfínter anal lentamente y con mucho lubricante. El ano, a diferencia de la vagina, no se autolubrica; necesita alguna una crema o gel lubricante −de base acuosa si se utiliza preservativo−. Lo mejor es empezar con la introducción de un dedo para que el orificio se vaya adaptando. Tras algunos intentos y un poco de jugueteo en la zona, podemos pasar a introducir dos dedos. Cuando sintamos que el ano está suficientemente relajado, podemos introducir el pene.
La penetración ha de ser de forma suave, cuidadosa y paulatina. Retírate si tu compañera −o compañero− refiere un dolor que no tolera, si encuentras fuerte resistencia o si sencillamente no hay placer. Es aconsejable que la persona ‘que recibe’ sea quien controle el ritmo y la profundidad. Inicialmente, quien penetra no debe moverse muy enérgicamente −como ocurre durante el coito vaginal−, para evitar el riesgo de dañar algunos tejidos muy delicados.
M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta
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Juegos traseros
15 dic 2009 Blog Sexo, Juegos sexuales, Placer, Sexo anal
Cerca de un 50% de las parejas heterosexuales lo han probado por lo menos una vez, según diversas encuestas. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el ano −al igual que la vagina− cuenta con innumerables terminaciones nerviosas altamente sensibles.
Las estadísticas resultan curiosamente alentadoras. Indican que este tipo de práctica goza de una cierta popularidad en nuestra sociedad. También observamos −para ser justos− que el sexo anal sigue siendo un tabú. Hay quienes lo consideran algo sucio, perverso y antinatural.
Puede consistir en un simple masaje por la zona perianal −se puede estimular el ano de la pareja durante el coito o mientras se manipulan sus genitales−. Es también una variante del coito, en la que el pene se introduce por vía anal. Además está el método bucogenital conocido como ‘rimming’ −masaje oral en la zona del ano−. Esto se realiza tanto en relaciones heterosexuales como homosexuales.
Durante siglos se denominó ‘sodomía’. Dicho término fue derivado de la Biblia: Sodoma es la ciudad mítica que, junto a Gomorra, fue destruida por Jehová debido a sus desenfrenos sexuales. El sexo anal ha sido considerado ‘contra natura’ por cuestiones religiosas. En ese contexto sólo el sexo con fines “puramente” reproductivos ha sido considerado natural. Ahí, todo lo que se sale de esos cánones es tachado de pecaminoso. Se dice, por ejemplo, que los pactos con el demonio eran sellados por medio del coito anal o de un beso en el culo −beso negro−.
Tampoco ha faltado la paja en el ojo ajeno. Algunos países atribuían el origen de dicha práctica a sus vecinos: los franceses hablaban del ‘vicio inglés’, los ingleses del ‘vicio francés’, los árabes del ‘vicio persa’ y viceversa… ¿Te suena aquello del ‘vicio invertido’?.
Las opiniones acerca del sexo anal son muchas y variadas, e incluso encontradas y contradictorias. Hipócritamente se ha empleado esta práctica para preservar ‘la virginidad’. También se ha utilizado a lo largo de la historia para evitar embarazos no deseados.
Incluir el ano como fuente de estímulo erótico es una opción, pero como toda práctica sexual placentera, debe ser siempre elegida y nunca fruto de imposición. El sexo anal, además, tiene su técnica. Mañana seguiremos hablando del tema y podrían ser ilustradoras vuestras propias experiencias.
M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta
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¿El tamaño importa?
12 nov 2009 Blog Sexo, Deseo y Autoestima, El Pene, Hombres, pareja, Placer
“¡Claro que importa!”, afirmaba con entusiasmo una de nuestras alumnas en el máster de sexología. Se refería al pene y al placer que proporciona en las relaciones sexuales en general. Juanjo le respondía con picardía diciendo que ¡sí importa!, como también importa ser guapo o rico, o las dos cosas.
Fisiológicamente, un hombre “bien dotado” no tiene por qué ser mejor a la hora de la penetración o de cualquier otra práctica que implique al falo. En las relaciones heterosexuales, un pene modesto puede fácilmente estimular la entrada de la vagina -donde se encuentran más terminaciones nerviosas además de en el clítoris-. La verdad es que el llamado ‘punto G’, no sería más que una extensión del clítoris, pero eso ya lo comentamos otro día.
En las relaciones homosexuales masculinas, un pene tampoco necesita ser grande para estimular. Uno de gran tamaño tendrá dificultades en conseguirlo y se perderá por el recto.
De hecho, un pene muy grande y de gran grosor −digamos, a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de al menos 15 centímetros− no siempre es lo más manejable o más apetecible. “¡Todo en su justa medida!”, nos dice la experiencia −y la prudencia−. Un hombre muy bien dotado a veces no es una noticia agradable, ya que hay personas a las que un pene demasiado grande les puede llegar a hacer daño.
“Tan lejos y tan cerca”, nos comentaba graciosamente un paciente. Afirmaba que había estado con un hombre “superdotado” −algo que llevaba deseando durante años−. Su fantasía, sin embargo, se había desmoronado al ser penetrado y sufrir un desgarro anal.
Un hombre bisexual comentaba que ligaba más con hombres que con mujeres. Le resultaba más difícil llevarse a las mujeres a la cama. Y con los hombres, su miembro era demasiado grande y grueso para la penetración anal.
Quizás ésto nos desvele la clave del asunto. El tamaño del pene suele servir de moneda de cambio. Un gran falo cuenta con un importante valor psicológico, pero el placer se encuentra sobre todo en la fantasía de quien lo desea, otra cosa es la realidad de quien lo posee.
Y sobre todo, fuera complejos, ni por más ni por menos. Lo importante, como bien decís en el foro, es la persona.
¡Y que conste que el debate sobre el tamaño del pene no ha hecho más que empezar!
Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez
Ilustración: Ricardo Fumanal
Fuente: elmundo.es
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Un viaje de placer
28 ene 2008 Blog Sexo, comunicación, erotico, Excitación, Masajes Eroticos, pareja, Placer, sexo
Imaginad el placer de tocar, palpar y descubrir aquello que realmente nos excita, aquello que nos hace estremecer, vibrar y sentir… Sentir profundamente, inequívocamente. Más que imaginarlo, quizás, proponemos evocarlo.
Sugerimos un viaje táctil por nuestro cuerpo para conocer -o reconocer- nuestras propias zonas erógenas. Ampliamos la invitación para que además seamos capaces de identificar las de nuestro compañero o compañera. En realidad, el trabajo en equipo suele ser el más fructífero y agradable. Por lo tanto, puede tratarse de una exploración tanto individual como de pareja. Conlleva un proceso paulatino que, en sí mismo, suele resultar enriquecedor y sumamente placentero.
Es un viaje en el que a partir del sentido táctil iremos descubriendo toda una serie de experiencias hasta ahora desconocidas. Más que contar con un mapa, lo iremos dibujando y éste dependerá claramente de nuestra aventura.
En el itinerario dejaremos fuera esas tendencias cuasi-mecánicas; aquellas vías rutinarias, carentes de imaginación y desprovistas de conciencia.
Podemos iniciar nuestra búsqueda de sensaciones escondidas, prácticamente, en cualquier parte del cuerpo. Si al realizar el viaje intentamos mantener una actitud libre —carente de prejuicios y llena de confianza—, tendremos la oportunidad de descubrir zonas del cuerpo que excitan, provocan y causan placer.
El contacto y la estimulación de la piel ofrecen uno de los mayores componentes de la actividad sexual. Las claves, para empezar, llegarán por las manos. Además de emplear las manos como principal vehículo, nuestros labios, lengua, dientes e incluso el aire que exhalamos —por mentar algunos- nos ayudarán a recorrer el territorio en cuestión. Si la piel tiene un idioma, éste es el de la ternura sensual. La piel percibe otros lenguajes: el de temperaturas, texturas, tersuras y vibraciones. Por sí solos o en conjunto, cada uno de éstos es capaz de disparar la más variada y excitante gama de sensaciones sexuales.
Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez
Publicado en elmundo.es
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Fingir el placer
20 dic 2007 Blog Sexo, Placer, sexo, sexologia, sexualidad
Las relaciones sexuales son un lenguaje, una vía de comunicación, una forma de transmitir lo que sentimos, tanto el amor como el deseo, la pasión o la ternura se pueden decir con el sexo, hablemos el idioma que hablemos. Sí, la sexualidad es mucho más que placer, pero también es placer, eso no podemos obviarlo.
Tomando distancia de lo que implican las relaciones sexuales, muchas personas no entenderían que alguien pudiera fingir el placer en una relación sexual, sin embargo y dejando a un lado a actores, actrices, prostitut@s, son muchas las personas que fingen o han fingido alguna vez en sus relaciones sexuales.
Es posible que a estas alturas del post, sean much@s los que piensen que estamos hablando de fingir el orgasmo y es que a menudo se confunde el placer con el orgasmo, hasta el punto de pensar que una relación sexual sin orgasmo no ha sido placentera. La realidad es que pretendemos hablar de fingir el placer en general, también el orgasmo claro, pero no únicamente el orgasmo.
¿Qué hace que se simule el placer? Hay personas que fingen para que sus parejas se sientan satisfechas, para no herir su autoestima, otras por miedo a lo que puedan pensar de ellas, otras para dar la talla, otras para concluir una relación sexual que les aburre, no les gusta e incluso les molesta.
A pesar de lo que a priori podríamos pensar, son tanto hombres como mujeres las personas que fingen el placer en sus relaciones sexuales y es que en ocasiones vivimos la sexualidad como un examen en el que tenemos que dar la talla, estar a la altura de lo que se espera de nosotros y es esa presión la que hace que intentemos dar la imagen que pensamos que el otro quiere ver.
Mujeres y hombres con problemas de anorgasmia, personas que no logran disfrutar de sus relaciones pero temen hablarlo con sus parejas optan por simular el placer como forma de mantener una estabilidad en sus relaciones. Sin embargo en el intento de solución está parte del problema. Y es que cuanto más se finge, mayor es la dificultad para disfrutar, para afrontar el problema e incluso se corre el riesgo de acabar por convertir las relaciones sexuales en algo molesto.
Todos tenemos la capacidad y el derecho a gozar de nuestra sexualidad, ocultar el problema tras gemidos fingidos, equivale a renunciar a solucionarlo.
¿Has fingido en tus relaciones sexuales alguna vez? ¿Crees que te darías cuenta si tu pareja lo hiciera? ¿Y tu pareja se daría cuenta si lo hicieras tú? ¿Qué opinas de una relación sexual sin orgasmos?
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Deseo sexual de hombres y mujeres
19 jul 2007 Blog Sexo, Deseo y Autoestima, Hombres, Mujeres, Placer, Salud y Sexo, sexo
¿Quién tiene más deseo sexual? Hace unos años no se nos hubiera ocurrido formular tal cuestión, incluso se sigue pensando mayoritariamente que son los hombres quienes tienen un mayor deseo sexual. Pero, ¿estamos en lo cierto?
Tradicionalmente hemos oído como el hombre siempre estaba dispuesto, mientras que ellas se negaban, aguantaban su insistencia e incluso utilizaban las relaciones sexuales como “premio” o “castigo” según conviniera. Basta percatarse de que son las mujeres quienes mandan a dormir al sofá o recordar al gobernador de California Arnold Schwarzenegger confesando que su entrada en política le costó un castigo por parte de su esposa, consistente en varios meses sin sexo.
La realidad es que cada vez son más las parejas que acuden a consulta enunciando como problema la falta de deseo por parte de él. El miedo a no estar a la altura, el no aceptar que los hombres también pueden decir “no” sin que eso menoscabe su masculinidad, está provocando en algunas parejas que el sexo se convierta para ellos en una tarea más, mucho más compleja que poner una lavadora.
A tenor de lo citado parece evidente pues que el hombre posee una mayor libido, sin embargo las cosas están cambiando. La liberación sexual de la mujer ha llevado a que ésta empiece a conocer su cuerpo, a no sentirse culpable por disfrutar de él y a reivindicar su derecho a gozar de las relaciones. Los roles han cambiado y la sumisa mujer que sólo se deja hacer esta en vías de extinción. Los daños colaterales de esta explosión femenina son algunos hombres a los que les ha pillado con el pié cambiado, sin tiempo de reacción.
¿Quién crees que tiene mayor deseo sexual en realidad? ¿Existen periodos en los que sientes mayor o menor deseo? ¿Cómo afecta el estrés a tu labio, aumenta o disminuye? ¿Siguen siendo los hombres más “físicos” en el sexo y las mujeres más “emocionales”?
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