Sexo en condiciones

Mientras leemos y sana −que de eso se trata− debemos considerar: dónde, cómo, cuándo y esto, seguramente habrá personas manteniendo relaciones sexuales en algún lugar ¿Qué hay de extraño en ello? Nada, pero para expresarnos sexualmente de forma satisfactoria con quién vamos a tener relaciones sexuales.

Son cuestiones tan simples que en ocasiones pasan desapercibidas. Podemos preguntarnos:¿El lugar donde tengo relaciones cumple las condiciones adecuadas para sentirme a gusto? ¿Puedo mejorarlo?

En referencia al cómo: ¿Me siento realmente cómodo o cómoda con mis relaciones o me resultan aburridas y no las disfruto? Para el cuándo: ¿De verdad procuro satisfacer mi deseo todo lo que puedo, o me ciño a la misma rutina sin importar si me apetece?

Aunque parezca increíble, tenemos que preguntarnos con quién: ¿Estoy con la persona que deseo? Muchos problemas sexuales se producen debido a una elección inadecuada de pareja. Si la persona que tenemos a nuestro lado no es objeto de nuestro deseo, las cosas se pueden complicar mucho.

Al hablar de ‘objeto de deseo’ no nos referimos a ningún estereotipo de belleza. El atractivo sexual es misterioso y particular. Se dan casos de personas con parejas muy atractivas que tienen amantes aparentemente menos agraciadas, pero que les resultan infinitamente más atractivas ¿Cuestión de química?

Si acaso ‘no hay nadie en nuestro horizonte’, ¿soy capaz de darme satisfacción a mi mismo? Es muy importante incidir en esta cuestión. Algunas personas salen a la ‘caza’ de parejas que les proporcionen orgasmos. Mantienen relaciones con gente que no resulta de ningún interés para ellas. Esto suele terminar en encuentros frustrantes e incómodos.

Cuando se establece una buena relación con uno mismo y se es capaz de proporcionarse placer, no es necesario salir a la caza. Luego, cuando se tiene un encuentro llega a ser más satisfactorio. Será éste producto de la elección −¡y no de la apremiante necesidad de descarga orgásmica!−. Prestar atención a estas cuestiones favorece nuestra salud sexual y potencia el disfrute ¿Siempre has tenido en cuenta dónde, cómo, cuándo y con quién disfrutar del placer sexual?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Juegos de manos no son de villanos

juegos-de-manos-no-son-de-villanosCuando es otra persona la que nos masturba, las sensaciones experimentadas pueden ser muy placenteras y −de algún modo− distintas de las provocadas por uno mismo. Al realizar la práctica en compañía, cabe la posibilidad de introducir elementos de gratificación adicionales. El hecho de que haya otra persona prestándonos atención y deseando nuestro disfrute es ya, de por sí, una causa de placer.

Hay personas que piensan que las relaciones sexuales implican necesariamente el coito −o penetración−. Sin embargo, no hay nada que esté más lejos de la verdad. La masturbación en pareja es algo recomendable y que ofrece una serie de ventajas. Puede ser preliminar al coito y también una práctica en sí misma.

Si tomamos en cuenta que es una situación en la que hay un intercambio de caricias, resulta conveniente ayudar a nuestra pareja a darnos mayor placer. Podemos ayudarles, indicándoles qué nos gusta y qué nos estimula más. La atención que nuestro compañero o compañera nos concede en respuesta a nuestras indicaciones favorece además la comunicación y la conciencia de cada cual. Y esto sólo puede tener consecuencias positivas en cuanto a los grados de placer que se pueden alcanzar y que difícilmente se consiguen individualmente.

Una buena lubricación evitará irritación en el miembro. En el caso de la estimulación manual del clítoris, la lubricación puede obtenerse del flujo vaginal o de la saliva propia o ajena. En el mercado hay a la venta distintos tipos de geles lubricantes que pueden ser de utilidad para el hombre y la mujer.

Recuerda que la forma de masturbar un pene o un clítoris y una vagina es muy distinta. Puede ser todo un aprendizaje, una práctica divertida, motivadora y muy placentera.

Algunas personas piensan que la masturbación es una forma de alivio en lo que llega el ’sexo real’. Sin embargo, la masturbación tiene tanta entidad como cualquier otra práctica sexual. Y, en cualquier caso, puede ser un buen complemento. Próximamente explicaremos algunas técnicas masturbatorias que os pueden ayudar a obtener un mayor placer. Las preguntas que os dejamos hoy son: ¿Te masturbas solo o acompañado? ¿Cómo te gusta que te masturben? ¿Está mal masturbarse si se tiene pareja? Y a esta te contestamos que no, los orgasmos no son limitados, y si tú te masturbas no le estás restando nada a tu pareja; incluso puede ser muy buena solución cuando uno de los miembros de la pareja tiene más impulso sexual.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Masturbaciones diferentes

masturbaciones-diferentesDebido a las diferencias anatómicas de los genitales masculinos y femeninos, la masturbación no se efectúa igual entre unos y otras.

Afortunadamente, la creencia de que la masturbación es una actividad exclusiva del hombre está desapareciendo. Aun así, según diversas encuestas, es mucho menor el porcentaje de mujeres que se masturban. Se sabe que ellas tienden a realizar esta práctica más tarde que ellos y su auge se encuentra entre los 30 y 40 años de edad. Esto ha cambiado, pero la tardanza puede deberse a la represión sexual que la mujer ha sufrido a lo largo de la historia.

Muchos son los tópicos asociados con esta práctica, tantos y tan absurdos que ni siquiera los mentaremos en esta ocasión. Tan sólo diremos que, desde un punto de vista fisiológico y psicológico, la masturbación es completamente sana. El devenir masturbatorio en la vida de una persona, dependerá −entre otras cosas− de sus necesidades y de su estado en cada fase de su vida. Por lo tanto, es posible que para alguien, la pubertad marque su auge masturbatorio, que disminuya en la edad adulta, y que llegue a tener un aumento gradual durante la vejez.

En cualquier caso, las posibilidades y los beneficios que se pueden obtener −además del placer− son diversas. Hay, por ejemplo, casos de estrés laboral o de situaciones personales para los que la masturbación puede ser una vía para la liberación de tensiones. Cuando alguien se masturba puede simplemente emplear su imaginación y sus propias fantasías. También puede en ocasiones apoyarse en el material erótico o pornográfico que tenga disponible. En los varones la tendencia es centrar la atención en la estimulación del pene, y si acaso del escroto. En las mujeres, en cambio, la estimulación puede combinarse entre el clítoris y la vagina. Puede además −como ya sabemos tras nuestro viaje por las zonas erógenas− incluir caricias en los pechos, el cuello, las nalgas, los muslos…

Para masturbarse es importante aprender a relajarse, a fantasear, a combinar distintas caricias, a acelerar o disminuir la intensidad, a adoptar distintas posturas… Eso sí, si deseas masturbar a tu compañero o compañera necesitarás de una mayor pericia, y de ello hablaremos mañana. De momento, puedes contarnos ¿qué lugar ocupa la masturbación en tu vida sexual?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Una mano amiga

una-mano-amiga-masturbaciónLa masturbación es la excitación manual de los órganos sexuales que puede llevar hasta el punto del orgasmo. Además puede referirse a la excitación, ya sea de uno mismo o de otro; aunque −estrictamente hablando− se trata de una actividad en solitario. Implica a una sola persona y cuando se realiza en compañía se denomina ’sexo manual’. Forma parte de un conjunto más amplio de actividades llamadas ‘autoerotismo’, que además incluyen el uso de juguetes sexuales y la estimulación no genital. Existen también máquinas masturbatorias utilizadas para simular el coito, pero eso ya es otra historia.

El término se ha adaptado del latín ‘masturbari’, que significa ‘frotar con la mano’. Dado el sentido negativo con el que se ha utilizado el término, desde la sexología se habla de autoerotismo. La masturbación y el coito son las prácticas sexuales más comunes y una no excluye la otra. A muchas personas les parece muy erótico ver a sus parejas masturbarse. Entre los animales, la masturbación se ha observado en distintas especies de mamíferos, tanto libres como en cautividad.

Entre los humanos debe ser considerada como parte de un comportamiento normal y puede estar presente en cualquier edad −niños, adolescentes, adultos jóvenes y mayores−. Algunos padres llegan a sorprenderse al observar a niños de tres ó cuatro años de edad manipulando sus órganos genitales mientras juegan.

En general, la masturbación en adolescentes y adultos se ve acompañada por fantasías, las cuales varían en contenido e intensidad de persona a persona. Puede realizarse conducir al orgasmo o simplemente para prolongar el placer. El orgasmo experimentado por la masturbación es parecido al alcanzado en las relaciones sexuales.

Por otra parte, el acto de masturbarse ofrece la oportunidad al individuo para alcanzar un auto-conocimiento de su sexualidad. Así, puede ir aprendiendo a relacionarse sexualmente consigo mismo. Además, es una forma de descubrir el funcionamiento de su propio cuerpo, los puntos de placer y toda una serie de gratas sensaciones. Sirve de introducción al conocimiento de las zonas erógenas. Asimismo, constituye una preparación para el inicio de una vida sexual activa y satisfactoria.

Lo importante, para empezar, es que se realice en un contexto adecuado y de intimidad. Esto no siempre es posible pero sí recomendable. En tu caso, ¿cómo descubriste la masturbación? ¿Te ha ayudado a conocer tu sexualidad?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Un juego sexual en tiempo de crisis

lacasitosHoy por hoy nadie duda de que estamos en crisis pero, como “a grandes males, grandes remedios”, la imaginación ha tomado el relevo y ha conseguido mejorar nuestra vida sexual. ¿Cómo? por ejemplo, con el juego de los Lacasitos®.

Los Lacasitos® son unas grageas de chocolate cubiertas de 150 capas de azúcar en 7 colores diferentes muy populares y asequibles que pueden emplearse para jugar en la alcoba gracias a sus colores y a que no se derriten fácilmente.

Una vez los hemos adquirido, el siguiente paso consiste en que nuestra pareja se tumbe en la cama boca arriba o boca abajo, con un pañuelo cubriendo los ojos como única prenda, y con mucho cuidado iremos cubriéndola con ellos procurando que los colores caigan de forma aleatoria por todo el cuerpo desnudo. Después, sólo tendrá que ir nombrando los colores para que obedezcamos y vayamos comiéndolos o retirándolos, por orden, con nuestros dedos, nuestra lengua o nuestros labios, hasta que no quede ninguno.

Si os ha gustado la experiencia, podéis pedir un cambio de papeles y que ella juegue con ellos…

¿A que parece muy sensual? Pues os animo a que lo probéis y hagáis las variantes que os parezcan más eróticas como añadir con qué queremos que los vayan retirando, en qué partes del cuerpo, el número de grageas retiradas en cada orden, etc.

¿Qué sería del buen sexo sin la imaginación?

Cristina G.M.

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