Eyaculación precoz: El tiempo ideal para el coito

Recientemente se publicaban en el “Journal of Sexual Medicine” los resultados de un interesante estudio realizado por los doctores Eric Corty y Jenay Guardini. El objetivo era cuantificar la opinión de terapeutas sexuales expertos con respecto a las latencias eyaculatorias intravaginales (duración del coito).

Los expertos debían contestar qué duración consideran “adecuada”, “deseable”, “demasiado corta” o “demasiado larga” para el coito. Al contar con esta información, según los investigadores, el público en general podía comparar sus propias percepciones y opiniones acerca de la duración ideal del coito.

Para realizar el estudio seleccionaron una muestra al azar de miembros de la Sociedad para la Investigación y la Terapia Sexual (Society for Sex Therapy and Research) en Estados Unidos y Canadá. Entonces les pidieron definir el tiempo en cada una de cuatro categorías.

Los resultados que se obtuvieron muestran que las siguientes opiniones de los terapeutas sexuales en cuanto a la duración: “Adecuada”: entre 3 y 7 minutos. “Deseable”: entre 7 y 13 minutos. “Demasiada corta”: entre 1 y 2 minutos. “Demasiado larga”: entre 10 y 30 minutos.

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La versatilidad del miembro

versatilidad-del-miembroEs impresionante la sensibilidad del prepucio y del glande. Los hombres con ‘genitales intactos’ −o incircuncisos−, saben por experiencia personal que el prepucio es una de las partes más sensibles del cuerpo. Pero que no se sientan menos los circuncisos, puesto que el glande es también una zona de extrema sensibilidad y que todos los hombres −circuncisos o no− pueden estimular.

El prepucio es lo que se conoce como zona erógena específica. Está equipado con una alta concentración de sofisticados receptores nerviosos, cuya especialidad es producir placer. De ahí su relevancia.

Otras zonas erógenas específicas en el varón son la comisura de los ojos y los labios, los pezones, la piel perianal y la cabeza del pene. Las zonas primarias de sensibilidad erógena son el glande, el frenillo, la mucosa rugosa, el orificio y los pliegues externos del prepucio. La estimulación ligera y continua del prepucio puede producir mucho placer y llevar tanto al orgasmo como a la eyaculación.

Los receptores nerviosos de la corona del glande están diseñados para una estimulación natural a través del prepucio −suele ser más placentera cuando el estímulo asemeja la acción del prepucio−. El contacto que crea el prepucio con el glande al subir y bajar crea unas sensaciones que resultan bastante agradables.

En un pene incircunciso, el anillo móvil de presión —creado por los labios del prepucio y la mucosa— estimula a los receptores nerviosos en el perímetro del glande. Mientras que la estimulación placentera del frenillo y la mucosa se percibe de inmediato, la sensación de la corona es gradual. Cuando la corona se encuentra totalmente estimulada, las sensaciones eróticas que experimenta son lentas, cálidas y muy ricas en calidad. Entre los hombres circuncisos el frenillo tiende a ser la parte más sensible de su pene y el glande la mayor fuente de placer. Con o sin prepucio, nunca está de más observar con atención tu pene —o el ajeno, si lo tienes a mano y se da el caso—. Asegúrate de que lo conoces y de que sabes cómo incrementar su gratificación. Por cierto, ¿en qué parte de tus genitales encuentras más placer?

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿El tamaño importa?

el-tamaño-importa “¡Claro que importa!”, afirmaba con entusiasmo una de nuestras alumnas en el máster de sexología. Se refería al pene y al placer que proporciona en las relaciones sexuales en general. Juanjo le respondía con picardía diciendo que ¡sí importa!, como también importa ser guapo o rico, o las dos cosas.

Fisiológicamente, un hombre “bien dotado” no tiene por qué ser mejor a la hora de la penetración o de cualquier otra práctica que implique al falo. En las relaciones heterosexuales, un pene modesto puede fácilmente estimular la entrada de la vagina -donde se encuentran más terminaciones nerviosas además de en el clítoris-. La verdad es que el llamado ‘punto G’, no sería más que una extensión del clítoris, pero eso ya lo comentamos otro día.

En las relaciones homosexuales masculinas, un pene tampoco necesita ser grande para estimular. Uno de gran tamaño tendrá dificultades en conseguirlo y se perderá por el recto.

De hecho, un pene muy grande y de gran grosor −digamos, a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de al menos 15 centímetros− no siempre es lo más manejable o más apetecible. “¡Todo en su justa medida!”, nos dice la experiencia −y la prudencia−. Un hombre muy bien dotado a veces no es una noticia agradable, ya que hay personas a las que un pene demasiado grande les puede llegar a hacer daño.

“Tan lejos y tan cerca”, nos comentaba graciosamente un paciente. Afirmaba que había estado con un hombre “superdotado” −algo que llevaba deseando durante años−. Su fantasía, sin embargo, se había desmoronado al ser penetrado y sufrir un desgarro anal.

Un hombre bisexual comentaba que ligaba más con hombres que con mujeres. Le resultaba más difícil llevarse a las mujeres a la cama. Y con los hombres, su miembro era demasiado grande y grueso para la penetración anal.

Quizás ésto nos desvele la clave del asunto. El tamaño del pene suele servir de moneda de cambio. Un gran falo cuenta con un importante valor psicológico, pero el placer se encuentra sobre todo en la fantasía de quien lo desea, otra cosa es la realidad de quien lo posee.

Y sobre todo, fuera complejos, ni por más ni por menos. Lo importante, como bien decís en el foro, es la persona.

¡Y que conste que el debate sobre el tamaño del pene no ha hecho más que empezar!

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Ilustración: Ricardo Fumanal

Fuente: elmundo.es

¿Tener o no tener?

¿Tener o no tener prepucio? He ahí el dilema”. Un pene circunciso es muy distinto a uno ‘intacto’ quirúrgicamente hablando, claro está.

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El tema de la circuncisión es por demás interesante. Caer en la cuenta de que, incluso, una cuestión como ésta pueda deberse “particularmente” a atavismos religiosos que llegan a perder su significado y se convierten en costumbre, resulta bastante surrealista. Existe hoy día una tendencia a normalizar con demasiada alegría el paso por el quirófano −¡vaya si han cambiado los tiempos desde el invento de la penicilina!−. Vivimos una época en la que la cirugía forma parte de nuestra realidad y nuestra cotidianidad. Ya sea ésta por fines completamente médicos o “simplemente” estéticos. En cualquier caso, parece ser una constante en nuestro entorno.

Concretamente en España, el tema de la circuncisión no causa mucha preocupación. La mayor parte de los españoles son incircuncisos, lo cual probablemente tampoco sorprenda demasiado. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los ciudadanos de otros países occidentales dejando de lado, por el momento, a los de cualquier región oriental. Un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses lo tiene “cut”, como dicen ellos. De esto se encargan las autoridades sanitarias lideradas por médicos judíos. Lo mismo ocurre con los canadienses de la parte anglófona, mientras que la mayoría de los canadienses francófonos tienen su prepucio “intacto” ¿No decíamos antes que obedecía en gran parte a cuestiones sobre todo religiosas?. En lugares como México y otros países de Latinoamérica, por ejemplo, la circuncisión determina un estatus social y es un imperativo burgués, seguramente por la proximidad a Estados Unidos. La razón de por qué en algunas culturas se opta por la circuncisión tiene menos que ver con la salud o la higiene y más con cuestiones sociales, políticas y religiosas. Hay claros indicios de que el porcentaje de hombres que requiere de un corte de prepucio por motivos de salud es bastante bajo. “¿Tener o no tener? He ahí el dilema”. ¿Y tú, tienes o no tienes? Y si no tienes, ¿por qué te lo quitaron?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Más allá del pene

mas-alla-del-peneHay hombres a los que les gusta jugar con sus testículos: apretarlos de distintas maneras, recibir caricias, mordisquitos, que se los laman y besen…

La zona de los testículos es tan sensible que es capaz de reaccionar hasta al más leve toque. La piel del escroto es delicada y al ser acariciada puede producir sensaciones muy placenteras. Como hemos dicho en otras ocasiones, es fundamental conocer los umbrales de cada persona −y en el caso del escroto, esto es imprescindible−.

Asimismo, acariciar la zona del perineo −es decir, el área entre el ano y el escroto− puede ser una gran fuente de placer y disfrute. Una estimulación adecuada en esta pequeña zona intensifica el orgasmo y aumenta el placer. Por adecuada nos referimos a que la presión tiene que ser más bien firme y relativamente fuerte.

La piel del escroto y el contenido −incluyendo los testículos− son muy sensibles a la estimulación erótica. Algo tan sencillo como, por ejemplo, sujetar los testículos produce agradables sensaciones. Sostenlos suave, pero firmemente, con tu mano. Esto suele producir una sensación placentera que se extiende hasta alcanzar toda la zona genital. La estimulación del escroto también incrementa la amplia zona que lo rodea.

Otro tipo de estimulación placentera para los testículos se consigue deslizando la yema de los dedos por encima del escroto y dándole suaves caricias. Un masaje firme con la punta de los dedos produce unas intensas pero gratas sensaciones en la base del pene. Ocúpate de tus testículos −o de los ajenos, si te lo permiten− y alégrales la vida ¿Te atreves? ¿Nos lo cuentas?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

¿EXISTE PORNO PARA MUJERES?

Porno para mujeres

Un porcentaje cada vez mayor de mujeres demanda películas porno pensadas para ellas.

La inmensa mayoría del porno que se filma en el mundo está destinado a un público masculino y ha sido creado para satisfacer sus necesidades, en cambio, el público femenino manifiesta sentirse discriminado al respecto.

Existe un chiste muy conocido:

- “¿Por qué las mujeres ven las películas porno enteras?

- Para ver si al final se casan”.

Por supuesto es muy exagerado, pero sí que pone de manifiesto lo diferentes que somos como espectadoras y, cuando vemos una cinta de porno, en muchas ocasiones nos queda una sensación de que falta algo.

¿Qué buscamos las mujeres? Si nos fijamos en una de las pocas películas ya rodadas, como “Cinco historias para ellas” dirigida por Erika Lust, más erotismo, variedad de historias, decorados más cuidados, buenos cuerpos masculinos y femeninos, trama, orgasmos femeninos…

La cinta cuenta cinco historias muy distintas que, como su autora declara, son sus fantasías sexuales: “historias con sexo”. Una lésbica, un trío por despecho, una sado suave protagonizada por un matrimonio con hijos, un encuentro con un extraño y una gay.

Todas tienen como denominador común, una estética cuidada y una trama que en algunos casos nos es familiar porque los personajes son gente con la que podemos, más o menos, identificarnos, con música de fondo y diálogos.

Los directores de porno masculino, critican los intentos de Erika Lust porque según ellos el cine que ruedan también cubre las necesidades de las mujeres, pero están equivocados porque nos interesa que el erotismo nos atrape y que “el porno” sea sexo dentro de una historia.

No sé si se puede catalogar como la mejor película porno del mercado pero sí como un intento muy plausible de abrirse camino en un mercado aún por explotar y muy exigente.

¿Qué te gustaría que cambiara en las películas porno? ¿Qué piensas de las críticas hacia el cine de Erika Lust? ¿Conoces algún título que cumpla las exigencias del público femenino?

Cristina G. M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

¿LOS PRESERVATIVOS MASCULINOS SON ABURRIDOS?

PRESERVATIVOS ABURRIDOSVisitar un sexshop es siempre una experiencia interesante.
La semana pasada entré en uno y pregunté por los artículos más solicitados y por las consultas más frecuentes y nos centramos en los preservativos.
El dueño me comentó que aún hay muchos que opinan que ponerse un preservativo es “cortar el rollo” pero con una amplia sonrisa, afirmó que no son nada aburridos y que iba a demostrármelo. Empezó a enseñarme y acompañó cada uno con una pequeña explicación:
A parte de los archiconocidos clásicos, existen los anatómicos, adaptables y extra grandes para una mayor comodidad; los de poliuretano u otras resinas sintéticas, para los alérgicos al látex; los gruesos para el sexo anal o prácticas sexuales de riesgo; con lubricación extra para facilitar la penetración; con espermicida (nonoxinol 9); para la primera vez
Pero vio en mi cara que estaba perdiendo la expresión de asombro y dibujó una sonrisa picarona y, tras preguntarme si estaba preparada para “jugar”, sin esperar respuesta, abrió otro cajón y comenzó a enseñarme las últimas novedades:
A los preservativos de sabores tradicionales a plátano y fresa, les han salido duros competidores como los de sabor a melocotón, fruta de la pasión, canela y chocolate, pero si lo que buscas es, además, notar frescor, los de menta son una buena opción.
Ante mi duda sobre el sabor a látex, me mostró los nuevos lubricantes de sabores que pueden emplearse para potenciar el sabor que más nos agrada.
A todos nos puede apetecer, en algún momento, dar algo de color a nuestra relación y, al amplio abanico de preservativos de colores tanto opacos como transparentes, podemos añadir los estampados e incluso con fotografías y colores fluorescentes.
Vio que mi cara recuperó la expresión de asombro y añadió que si lo que busco es aumentar el placer, los mejores son los sensitivos (más finos) para que él sienta más, los que poseen pliegues, estrías y puntos en relieve para que ella sienta más o los impregnados con benzocaína para retardar la eyaculación.
Empecé a plantearme comprar algunos y, leyendo mi pensamiento, me recomendó los mixtos, que poseen retardante y estrías y puntos en relieve.
Me decidí por esos y varios más y cuando ya estaba sacando el dinero para pagar, abrió otro cajón y me enseñó uno con un símbolo musical. Ante mi perplejidad, me aclaró que sí que era lo que pensaba, un preservativo musical que cambia de melodía en función al tipo de movimiento, pero que aún están por perfeccionar: esperaré con impaciencia.
Ya no hay excusa para no utilizar preservativos aunque se estén empleando otros métodos anticonceptivos porque, a las clásicas utilidades para los que fueron creados como evitar embarazos no deseados y el contagio de ITS, debemos añadir que pueden darle “vidilla” a nuestra vida sexual, desterrando así a la temida monotonía.

¿Qué preservativos conoces? ¿Qué te han parecido?

Cristina G. M.
Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

El falo: ¿Mitos o verdades?

El pene muy probablemente sea la parte del cuerpo más estudiada en la historia de las artes y las ciencias en las distintas civilizaciones.

La atención que el falo ha suscitado por parte de propios y extraños no tiene rival. Resulta lógico, por ello, que tenga un peso importante en la psicología tanto del hombre como de la mujer. El falo significa poder, entre otras muchas cosas.

El FaloEn cierto sentido, podemos decir que el pene tal cual no existe. Nos referimos a que la importancia del concepto va más allá de su valor fisiológico −por relevante que éste sea−. Cuando un bebé nace, la primera comprobación a la que es sometido −además de si respira− es la de si es niño o niña. Es decir, la comprobación es genital.

Si hay pene −con tan sólo unos instantes de vida−, el varón se hace acreedor de las primeras pleitesías y tributos que hacia su viril miembro recibirá a lo largo de su vida. Se inicia un culto al falo, establecido y practicado desde que el hombre es hombre −nunca mejor dicho−.

Las ventajas del pene también se convierten en servidumbres, sobre todo en el terreno sexual. Cuando, a partir de una concepción machista del placer, el éxito de la relación pivota en un miembro tan caprichoso, —ahora estoy duro, ahora estoy flácido—, dando como resultado el temor y la inhibición. No olvidemos que la disfunción eréctil es uno de los motivos de consulta más frecuentes en terapia sexual.

En el siglo XXI siguen existiendo culturas en las que el tener pene se convierte en una cuestión de vida o muerte −creo que con esto se podría decir todo−.

Dicha adoración ha tenido variadas consecuencias. Una de ellas es que algunos de los médicos más reputados en el campo han dirigido su atención a esta parte del cuerpo. Cuántas páginas en la historia o de la de la medicina se han escrito en torno a los genitales masculinos.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Conozca todo sobre el pene

El PeneQue levante la mano quien piense que lo sabe todo acerca del pene. Y aquí no nos referimos tan sólo a la pinta que tiene, su tamaño o dimensiones. También nos interesan sus características erógenas: ¿Qué partes hay que tocar para propiciar mayor excitación? ¿O para detener y retrasar el orgasmo?

A lo largo de nuestro viaje hemos subrayado la importancia de aprender a estimular las distintas zonas erógenas. Y ahora ha llegado el momento de centrarnos en los genitales masculinos. Sobra decir que un mejor conocimiento del pene facilita unas relaciones físicas y sexuales más plenas.

No vamos a unirnos al debate de si el tamaño importa, ya lo haremos en otra ocasión. Estamos seguros de que hay a quien le importa, y mucho. Pero también es bastante común encontrar a personas satisfechas con un pene “normalito” pero capaz de estimularlas y acompañarlas hasta el orgasmo. Un pene flácido mide, en promedio, entre 8 y 10 cms. Cuando está excitado se alarga entre un 75 y un 100% —a menudo, cuanto más pequeño es en estado flácido, mayor será su capacidad de crecimiento−. En erección, el tamaño medio es de unos 15 cms.

Un micropene mide escasos centímetros y es aquel que −por su corto tamaño− no es capaz de estimular la vagina o no consigue introducirse en ella. Los tratamientos de alargamiento de pene aún están en fase de experimentación y no son recomendables —salvo en contados casos de micropene; y aún así, debiera hacerse una evaluación sexológica previa sobre la posible capacidad de readaptación de la vida sexual a la ausencia del coito entre las posibilidades de juego sexual…—.

Por otra parte, un pene es grande con 17 ó 18 cms. A partir de los 20 cms se puede considerar muy grande y hay penes de 30 cms ó más. Si es muy grueso puede dificultar el coito. De hecho, un ‘macropene’ puede causar daño y dolor físico a la otra persona. En cualquier caso, son pocos los hombres con un miembro de tales dimensiones.

Quizás el problema más común al que se enfrenta el varón es el de las infecciones de transmisión sexual. Por ello, es importante usar preservativo. No porque un pene tenga una pinta saludable quiere decir que lo esté.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Sueños mojados

Lo que se ha conocido como polución nocturna −el nombre se las trae y entronca con la visión más puritana y negativa de la sexualidad− es una eyaculación involuntaria durante el estado del sueño. Mejor sería denominarlas ‘emisiones nocturnas’. Son más frecuentes en hombres adolescentes o adultos jóvenes y pueden ocurrir desde la pubertad. Suelen ir acompañadas de sueños eróticos.

La teoría más extendida al respecto sostiene que es el resultado directo de la estimulación ocasionada por los sueños eróticos o fantasías. No obstante, hay hombres que aseguran que durante sus emisiones nocturnas sus sueños no tenían un contenido erótico. Otra teoría plantea que es la forma en la que el cuerpo se deshace del semen para evitar un sobre-almacenamiento. La frecuencia de las emisiones varía mucho y hay quienes nunca han tenido una.

Este testimonio real nos acerca a la vivencia de esos sueños húmedos: “Recuerdo haberlos experimentado, en especial alrededor de los 17 años. Entonces deseaba practicar la castidad y no me masturbaba. Desconocía de lo que se trataban y la primera vez que tuve una me asusté un poco, aunque pronto identifiqué lo que era. Fue una mezcla de placer y desagrado. Solían ser el producto de unos sueños eróticos muy vívidos. La sensación de eyacular era lo que a menudo me despertaba y mi recuerdo inmediato de los sueños era bastante placentero. Normalmente se trataba de intensas fantasías sexuales muy afines a mis gustos y deseos”.

“La sensación desagradable se debía a que de repente me veía afectado por el baturrillo producido. Como no me masturbaba prácticamente nunca, las emisiones solían ser muy copiosas. No sólo el pijama quedaba empapado, la humedad alcanzaba las sábanas y el edredón; era entonces que las experimentaba como poluciones”.

“También recuerdo que podía producirme mucha frustración terminar muy mojado y no poder recordar los sueños. Era como tener que limpiar la casa tras una fiesta en la que no había participado”.

M. Pérez, J.J Borrás y X. Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Luis Parejo
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