Ser homosexual

HomosexualHomosexual, lesbiana, maricón, tortillera, gay… y muchos otros epítetos se utilizan para definir, y –en la mayoría de las ocasiones– descalificar a una persona o a un ‘colectivo’. Aun cuando no se trate de claros insultos con intención de ofender, en nuestro lenguaje cotidiano suelen aparecer expresiones en tono jocoso –como inocentes bromas–, pero que pueden no ser así percibidas por nuestros interlocutores. Con una sonrisa forzada, quien con nosotros está, puede estar sintiendo una vez más la punzada del estigma en su estómago.

Sí, con frecuencia es cierto aquello de que no hay broma inocente. Sin darnos cuenta encapsulamos en una sola palabra toda una actitud de nuestra sociedad. Expresamos la intolerancia, la irreverencia a las diferencias que todavía nos caracterizan como grupo social.

En este testimonio −real como la vida misma− se percibe la angustia cotidiana que tienen que vivir muchas personas por su orientación sexual: “Mi padre ya está mayor, tiene sesenta y pico años; vivo con él, lo cuido y siempre está diciendo que habría que matar a los maricones. Eso a pesar de que hace cuatro años en el pueblo se dijo que yo era maricón y se montó un follón porque mis tíos me rechazaron y mi hermano dijo que lo mejor para mí era comprar un piso en la ciudad para que en el pueblo no se hablara más. Desde entonces estoy tomando medicación para la depresión y estoy fatal del estómago, tengo frecuentes descomposiciones…”.

Leer el resto de la entrada »

Ni sordos, ni mudos

Las relaciones sexuales alcanzan una mayor plenitud cuando consiguen conjugar una serie de formas de expresión. El ser humano es un ente complejo e incluso sofisticado en muchas cuestiones. Su sexualidad lo sitúa en un plano completamente distinto en el reino animal. John Money − prestigioso sexólogo del hospital John Hopkins− decía que los humanos no somos robot hormonales como los animales. Afirmaba que en las personas son fundamentales el conocimiento y los afectos. Nuestra sexualidad es un buen ejemplo de la complejidad de nuestra especie.

El lenguaje nos diferencia incluso de los primates más próximos, con quienes compartimos la mayoría de nuestros genes. Nuestra extraordinaria laringe nos permite hablar y articular sonidos complejos. Sin embargo, esa maravillosa expresión no siempre está presente en el encuentro erótico. A fuerza de negar el placer sexual −y avergonzarnos de ello− nos hemos quedado mudos. A muchas personas les avergüenza la vista y tienen relaciones a oscuras. También hay otros tantos a quienes les avergüenzan los sonidos y tienen relaciones mudas.

Por otra parte, la charla erótica puede emplearse como herramienta para seducir y provocar excitación. Las frases sexuales permiten comunicarse sexualmente. Posibilitan expresar exactamente lo que se desea, así como nuestras preferencias. Esto, en sí mismo, contribuye a mantener —e incluso aumentar— el grado de excitación.

Leer el resto de la entrada »

Para alcanzar el orgasmo

alcanzar el orgasmo

Alcanzar el orgasmo puede requerir un poquito de práctica, sobre todo para las mujeres, cuyos genitales están más escondidos. No obstante, la técnica es fácil y todo se reduce a toques, frotamientos y fricciones. La fricción rítmica estimula las sensaciones sexuales, tanto en mujeres como en hombres. Para ello contamos con el siguiente ejercicio:

La mujer puede colocar su mano sobre la del hombre y mover sus dedos en cualquier forma que le guste. Su clítoris —y el área sensitiva— responderá instantáneamente al toque. Ha de mover los dedos de su esposo instintiva y libremente. Debe seguir con los movimientos durante todo el tiempo en que experimente sensaciones placenteras. La finalidad es que reciba un orgasmo… y esto es, por lo general, fácilmente asequible.

Los rítmicos movimientos digitales acariciando la región del clítoris pueden ser destinados a incluir zonas adyacentes de la vagina. Esto mostrará que las dos regiones pueden funcionar como una unidad. Hay distintos medios por los cuales se puede obtener este resultado. Bastará sugerir tres de ellos.

Leer el resto de la entrada »

‘Sex Forum’

sexo foroEstamos gratamente sorprendidos por la acogida del blog. Nos gustan mucho vuestros comentarios, lo pasamos muy bien leyéndolos, son muy educativos y, la gran mayoría, con mucho nivel. Queremos felicitar a todos los que escribís. Nos parece un tono muy adecuado: franco, sincero, respetuoso y sin estridencias. Nos sentimos en plena sintonía con vosotros.

Cuando comenzamos este proyecto nos preguntábamos ¿Cómo podemos sacar el mejor partido al tema? El otro día recibíamos la respuesta en un correo de una persona ajena al campo de la sexología que nos decía: “Por cierto, os suelo leer en elmundo.es y me divierto un montón (también confieso que aprendo mucho). Hay que ver la chispa que le sacáis a vuestra ‘materia’”.

Nos ha gustado mucho esa apreciación y que la sexualidad vaya saliendo a la luz de forma normalizada sin asociarla con lo problemático, lo patológico, lo secreto… Nos encanta ir desterrando la imagen de lo sexual −sobre todo de lo erótico− como una suerte de entresijos escondidos. Como las tuberías, cables y alcantarillas que hay en el subsuelo de nuestras casas, que les dan vida, pero que no se les tiene en cuenta. Aunque si se estropean o se atascan, su presencia irrumpe de forma alarmante o cuanto menos molesta. Así nos llegan a los sexólogos las preocupaciones y cuitas sobre la vida sexual. Por eso nos encanta este foro, con su diálogo chispeante y atrevido sobre la conducta sexual, manifestando que la sexualidad forma parte del discurso cotidiano.

Leer el resto de la entrada »

A propósito del deseo sexual

deseo SexualTodos podemos pasar por etapas de menor interés sexual. Clínicamente, se considera ‘falta de deseo sexual’ cuando el problema se hace persistente y recurrente. En concreto, se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja.

Se le llama deseo sexual inhibido primario cuando la persona nunca ha sentido mucho deseo o interés sexual. Y deseo sexual inhibido secundario cuando se manifiesta tras un periodo en el que sí ha existido interés sexual. Se conoce como deseo sexual generalizado cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona ni circunstancia. Y situacional, si no aparece interés por la pareja, pero sí por otras personas —o por el autoerotismo—.

A veces, simplemente hay una discrepancia en los niveles de interés sexual de la pareja, sin que —por ello— exista deseo sexual inhibido. Por ejemplo, una persona muy activa sexualmente puede creer que su pareja tiene falta de deseo sencillamente porque no puede seguirle el ritmo.

La queja sobre la falta de deseo sexual es muy común. Una de las causas más frecuentes es el alto grado de estrés a que las personas se ven sometidas en su vida cotidiana. Planifican todo —menos el disfrute sexual y los ratos de intimidad—. Cuántas veces la pareja comenta que su vida es tan agotadora que ¡no encuentra el momento!

Leer el resto de la entrada »

Doméstica sexualidad

Doméstica SexualidadLas mujeres que trabajan suelen quejarse de su agotadora jornada, dentro y fuera de casa. Expresan su desilusión al ver cómo el ‘príncipe encantador’ del noviazgo, se convierte en el ‘ogro egoísta’, que de ella espera servicio doméstico –como el que recibía de su madre–. Pasa así, de ser la amante consentida, a ocupar el lugar de la madre responsable de las tareas domésticas. Esto suele tener efectos secundarios, y es que la princesa después de recoger la cocina y dormir a los niños –y ante la perspectiva de madrugar–, no está para tonterías eróticas y mucho menos si el príncipe se ha caído del pedestal.

Por otro lado él, en muchas ocasiones acostumbrado a los mimos de mamá —a tener la comida preparada y en la mesa, la casa limpia, la ropa lavada y planchada por arte magia…—, se siente abrumado y confundido. Ve que de pronto se encuentra ante tantos requerimientos —comprar, planchar, limpiar, fregar…— que 24 horas al día no son suficientes para cumplir con todo. Dicha situación se complica aún más cuando las obligaciones se multiplican con la llegada de niños.

Leer el resto de la entrada »

En busca del clítoris

En busca del clítorisDispón de una buena luz, coge un espejo e identifica las partes descritas. Para una cómoda visión del clítoris, los muslos deben estar separados ampliamente. Con dos dedos aparta los grandes labios: la caperuza de membrana mucosa quedará inmediatamente a la vista, al interior del término frontal del espacio que hay entre éstos. Puede ser suavemente echada hacia atrás por las yemas de los dedos y dentro se verá un cuerpo pequeño, liso y redondo, que brilla bajo buena iluminación. Éste es el clítoris.

Cuando todas las partes externas sexuales han sido cuidadosa y plenamente identificadas, a continuación has de comprobar que el clítoris posee una clase de sensibilidad excepcional. Es mejor hacerlo con algo distinto al dedo —éste es por naturaleza sensible al toque, y puede haber confusión entre la sensación del dedo y la de la parte tocada—. Cualquier objeto pequeño y liso servirá para el caso —el mango de un cepillo de dientes o el mango de una brocha de polvos, por ejemplo—.

El procedimiento es el de la comparación de respuestas mediante toques muy leves. Una mano separa los labios exteriores sin tocar los interiores. La otra —sosteniendo el objeto seleccionado— toca primero un labio interior, luego el otro y después el clítoris —por encima o por debajo de su caperuza—. Si los movimientos de la mano son observados en el espejo, será fácil tocar acertadamente los lugares adecuados. Pero sin espejo y buena luz no es fácil.

El efecto consiguiente es que en el instante en que el clítoris es tocado, se experimenta una sensación peculiar y característica. Ésta resulta distinta en esencia, dependiendo de toques en los labios o en cualquier otra parte. Esta diferencia no puede describirse con palabras, tiene que ser experimentada.

¿Verdad que invita a la exploración de esa zona?

Esta estupenda descripción para explorar el clítoris, la plantea la ginecóloga británica Helena Wright —pionera en el campo de la sexología— y forman parte del contenido de su libro “Más sobre el factor sexo en el matrimonio”, publicado en 1930.

Esta mujer fue una figura muy influyente en la Asociación para el Control de la natalidad y la planificación familiar del Reino Unido. Sin embargo, tan importes recomendaciones han sido ignoradas, durante muchos años, por los profesionales de la salud, que relegaron el clítoris al más oscuro anonimato. Hasta el extremo de que durante años estuvo ausente de los libros de anatomía.

¿Que os parece la descripción de la Dra. Helena Wright? ¿Por qué creéis qué sus enseñanzas han tenido tan escasa repercusión entre sus colegas? Y sobre todo ¿Se puede contar esa especial sensación, que, según la Dra. Wright no se puede describir con palabras?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal

Ladillas no han desaparecido

ladilla no han desaparecidoLas ladillas no se quedaron en el siglo pasado.

Hace poco un antiguo alumno vino a verme y mientras hablábamos no hacía mas que rascarse, disimuladamente, sus genitales y como no podía hacerlo con comodidad y ante mi mirada, cada vez se fue poniendo más nervioso y ansioso, así que fui al grano y le pregunté.

Al principio se puso colorado pero al final arrancó a hablar y me confesó que llevaba unos días que le picaba la zona del vello púbico y que estaba desesperado. Tras unos minutos, se me encendió la “bombillita” y recordé a las ladillas.

Las ladillas (piojos del pubis como los llaman en algunos países) son unos insectos anopluros endoparásitos (Phthirus pubis) de 1-3mm de longitud y cuerpo redondeado amarillento, que se alimentan de sangre y suelen vivir en zonas con pelo sexual, el que aparece en la pubertad: el pubis y las axilas.

No os podéis imaginar la cara de perplejidad que me puso cuando se lo insinué y como un resorte, me dijo que no había mantenido relaciones sexuales recientemente.

Las ladillas suelen transmitirse por contacto sexual, pero también mediante el uso de ciertas prendas como compartir bañadores, toallas…

La expresión de su cara se fue relajando un poco cuando recordó que había estado hace poco en casa de unos amigos y le prestaron un bañador y una toalla.

Las ladillas, aunque son distintas de los habituales piojos de la cabeza, se parecen bastante en cuanto a sus costumbres: ambos ponen huevos (las liendres) que adhieren al cabello y de vez en cuando pican para extraer sangre, de la que se alimentan, aunque la ladilla es más lenta en su avance.  Dicho esto, se fue al baño en busca de los huevos que, al ser blancos, son fácilmente reconocibles y al cabo de unos minutos, me confirmó la sospecha y añadió que el calzoncillo tenía pequeñas manchitas de sangre.

El tratamiento es sencillo y en cualquier farmacia existen lociones, cremas, y champús, aunque hay que ser perseverante y recordar que, además de extremar la higiene con las sábanas, ropa interior… pasada una semana hay que volver al tratamiento porque los huevos pueden eclosionar pasados unos 6 días y así se evita la reinfestación.ladillas

Me preguntó si los preservativos podían evitar el contagio, pero desgraciadamente no porque no cubren la zona del vello púbico, aunque sí que puede ayudar depilarse la zona, por otro lado tan de moda actualmente. Lo que no debe olvidar una persona infestada es comentárselo a sus parejas sexuales para que tomen medidas.

Conforme le iba contestando a las preguntas, recordé un artículo que leí hace tiempo sobre un estudio evolutivo de las mismas y en él se comentaba que estos insectos podrían estar emparentados con los de los gorilas y que la costumbre que tenían nuestros antepasados de dormir en sus nidos pudo favorecer el salto a los humanos.

Volví a ver a este chico al cabo de unos días y su aspecto era mucho más tranquilo y en todo el tiempo que duró la conversación, no volvió a rascarse.

El contagio de ladillas es más frecuente de lo que nos pensamos y, aunque al rascarse uno la zona puede provocar irritación e infecciones, no parecen ser responsables de nada grave pero no por ello hay que menospreciarlas o ¿es que a alguien le gusta ir rascándose con desesperación?

¿Conoces a alguien que haya tenido ladillas? ¿Cómo fue su experiencia? ¿Le costó mucho eliminarlas?

Cristina G.M.: Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill

¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales?

¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales?En el foro habéis sugerido que hablemos de educación sexual y de cómo tratar estos temas con los hijos. Esta cuestión nos la plantean tanto padres como chicos y chicas: ¿A qué edad iniciar las relaciones sexuales? –refiriéndose casi siempre al coito-.

En realidad, los comienzos son muy paulatinos: cogerse de la mano, un beso en la cara, un beso en la boca, tocar los pechos, caricias… No obstante, al final la duda se concreta en saber cuál es la edad adecuada para iniciar las relaciones sexuales con penetración. Lo ideal es que se llegue a ese momento preparado psico-sexualmente y que tanto los protagonistas como su entorno lo interpreten como un acto de responsabilidad y libertad.

Sobre todo, la respuesta a esta cuestión no se puede reducir a hablar de una edad para iniciarse, porque el criterio cronológico no siempre se corresponde con la madurez afectiva. Podemos encontrar chicas de 15 años muy maduras, y otras de 23 años emocionalmente muy inestables; con los chicos pasa los mismo. La respuesta supone un planteamiento de la situación que comprende diferentes factores.

En primer lugar, analizarse a uno mismo y descubrir cuál es la actitud personal ante el sexo, así como si se es responsable para asumir las consecuencias de mantener relaciones sexuales con otra persona. Si se está lo suficientemente maduro o madura para adquirir una protección adecuada que prevenga un embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, hay que ser maduro para hacer frente a unas respuestas emocionales y complejas. Aparecen el enamoramiento, la necesidad de la otra persona, los desengaños amorosos…

Después llega el análisis del otro; es decir, de la persona con la que se va a tener relaciones. Hay que estar seguro de que ofrece confianza y respeto. De que es una persona adecuada con la que compartir la intimidad, y a la que se llega desde la plena libertad, no con el propósito de satisfacer los deseos del otro sin tener en cuenta los propios.

Para terminar, merece la pena reflexionar sobre el entorno, especialmente el grupo de amigos. Estos lo son en la medida en que respetan nuestro punto de vista y nos llevan a realizar cosas que no deseamos o de las que no se está seguro. Más de una vez hemos tenido consultas de chicos muy jóvenes, con problemas de disfunción eréctil, sencillamente porque no deseaban mantener la relación a la que se veían abocados. Los compañeros comentándole que ella estaba por él, que no podía dejar pasar la ocasión, que ya era hora, que tenía edad… El chico no estaba seguro de que si la chica le interesaba realmente, y en el fondo no quería aprovechar la ocasión; pero por otro lado se sentía presionado por el entorno. Resultado: “gallitazo”, como él lo expreso.

En cuanto a los padres y las madres, por lo general, les cuesta entender que sus hijos son seres sexuales. Esto resulta comprensible pero no se debe bloquear su evolución. Cada uno tiene derecho a ser el protagonista de los capítulos del libro de su vida, y nuestras hijas e hijos de vivir y disfrutar su vida sexual.

Y recordemos que la iniciación puede ser “homo” o “hetero”, que la sexualidad es plural y los deseos pueden ir orientados hacia personas del mismo o distinto sexo. Toda persona tiene derecho a que se respete su orientación sexual.

Además, no pasa nada si nos equivocamos. Ya iremos aprendiendo que la madurez es una tendencia y no un estado inalterable. El crecimiento y la vida vienen con espinas como las rosas, y cada uno tiene que vivir sus propias experiencias, que son personales e intransferibles. Y tú, ¿cómo supiste que había llegado el momento?

Autores: Dra. María Pérez Conchillo, psicóloga clínica y sexóloga; Dr. Juan José Borrás Valls, médico sexólogo y psicoterapeuta; y D. Xud Zubieta Méndez, psicólogo sexólogo. Profesionales del Instituto de psicología sexología y medicina sexual Espill.

Ilustración: Ricardo Fumanal
  • Otras webs del Instituto Espill

    Abcsexologia.com -> Comunidad de Sexología 2.0

    Sadomasoquismo -> Blog de Sadomasoquismo

    Infoabu.es -> Información y Orientación sobre Abusos Aexuales a Menores

    Intituto Espill -> Consulta Clínica