Las palabras “Sexo” y “Porno” y los menores

menores

Según un estudio realizado por Symantec, entre los diez vocablos en inglés más buscados en Internet por lo menores, se encuentran “sexo” y “porno”.

Symantec, empresa que comercializa Online Family Norton, ha elaborado un ranking de los cien términos que los menores consultaron entre febrero de 2008 y julio de 2009 (analizaron alrededor de unos 3,5 millones de búsquedas), situándose en 4º y 6º lugar dichos vocablos por detrás de Youtube, el buscador de Google, Facebook y My Space http://www.soitu.es/soitu/2009/08/12/info/1250101542_708547.html?id=38765940fe49903a12289ed4124af768&tm=1252865676

Éste artículo no es anecdótico o no debería serlo porque aporta mucha información acerca de las inquietudes de los menores y sobre el uso que hacen de Internet.

A nadie se le escapa que uno de los motivos de este estudio está relacionado con su programa Norton para adaptarlo a la necesidad de ejercer un mayor control de los hijos por parte de los padres o tutores, pero deberíamos ir más allá y plantearnos si no sería también conveniente mejorar la información que les llega.

Aunque no especifica la edad de los menores, podemos encontrar a niños/as muy precoces en esta exploración, lo que ha provocado que muchas voces reclamen una buena educación sexual en los colegios e institutos a edades muy tempranas, evitando así que la propia curiosidad de los menores les pueda precipitar a buscar información de dudosa calidad que provoca el aumento del número de embarazos no deseados, de contagios de ITS e incluso precipitarlos a ser víctimas de la pederastia (según la ONU, existen unos 750.000 pedófilos en el mundo, un número demasiado alto para ignorarlo), la pornografía infantil, etc. Temas, todos ellos, muy preocupantes.

Con una buena educación forjaremos menores responsables con unas bases sólidas para no ser futuras víctimas.

¿Conoces las páginas de Internet que visitan tus hijos? ¿Reciben educación sexual en el colegio o instituto? ¿Crees que es suficiente?

Cristina G.M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia

Un juego sexual en tiempo de crisis

lacasitosHoy por hoy nadie duda de que estamos en crisis pero, como “a grandes males, grandes remedios”, la imaginación ha tomado el relevo y ha conseguido mejorar nuestra vida sexual. ¿Cómo? por ejemplo, con el juego de los Lacasitos®.

Los Lacasitos® son unas grageas de chocolate cubiertas de 150 capas de azúcar en 7 colores diferentes muy populares y asequibles que pueden emplearse para jugar en la alcoba gracias a sus colores y a que no se derriten fácilmente.

Una vez los hemos adquirido, el siguiente paso consiste en que nuestra pareja se tumbe en la cama boca arriba o boca abajo, con un pañuelo cubriendo los ojos como única prenda, y con mucho cuidado iremos cubriéndola con ellos procurando que los colores caigan de forma aleatoria por todo el cuerpo desnudo. Después, sólo tendrá que ir nombrando los colores para que obedezcamos y vayamos comiéndolos o retirándolos, por orden, con nuestros dedos, nuestra lengua o nuestros labios, hasta que no quede ninguno.

Si os ha gustado la experiencia, podéis pedir un cambio de papeles y que ella juegue con ellos…

¿A que parece muy sensual? Pues os animo a que lo probéis y hagáis las variantes que os parezcan más eróticas como añadir con qué queremos que los vayan retirando, en qué partes del cuerpo, el número de grageas retiradas en cada orden, etc.

¿Qué sería del buen sexo sin la imaginación?

Cristina G.M.

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia yPsicólogos Valencia

¿Tener o no tener?

¿Tener o no tener prepucio? He ahí el dilema”. Un pene circunciso es muy distinto a uno ‘intacto’ quirúrgicamente hablando, claro está.

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El tema de la circuncisión es por demás interesante. Caer en la cuenta de que, incluso, una cuestión como ésta pueda deberse “particularmente” a atavismos religiosos que llegan a perder su significado y se convierten en costumbre, resulta bastante surrealista. Existe hoy día una tendencia a normalizar con demasiada alegría el paso por el quirófano −¡vaya si han cambiado los tiempos desde el invento de la penicilina!−. Vivimos una época en la que la cirugía forma parte de nuestra realidad y nuestra cotidianidad. Ya sea ésta por fines completamente médicos o “simplemente” estéticos. En cualquier caso, parece ser una constante en nuestro entorno.

Concretamente en España, el tema de la circuncisión no causa mucha preocupación. La mayor parte de los españoles son incircuncisos, lo cual probablemente tampoco sorprenda demasiado. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los ciudadanos de otros países occidentales dejando de lado, por el momento, a los de cualquier región oriental. Un alto porcentaje de ciudadanos estadounidenses lo tiene “cut”, como dicen ellos. De esto se encargan las autoridades sanitarias lideradas por médicos judíos. Lo mismo ocurre con los canadienses de la parte anglófona, mientras que la mayoría de los canadienses francófonos tienen su prepucio “intacto” ¿No decíamos antes que obedecía en gran parte a cuestiones sobre todo religiosas?. En lugares como México y otros países de Latinoamérica, por ejemplo, la circuncisión determina un estatus social y es un imperativo burgués, seguramente por la proximidad a Estados Unidos. La razón de por qué en algunas culturas se opta por la circuncisión tiene menos que ver con la salud o la higiene y más con cuestiones sociales, políticas y religiosas. Hay claros indicios de que el porcentaje de hombres que requiere de un corte de prepucio por motivos de salud es bastante bajo. “¿Tener o no tener? He ahí el dilema”. ¿Y tú, tienes o no tienes? Y si no tienes, ¿por qué te lo quitaron?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Más allá del pene

mas-alla-del-peneHay hombres a los que les gusta jugar con sus testículos: apretarlos de distintas maneras, recibir caricias, mordisquitos, que se los laman y besen…

La zona de los testículos es tan sensible que es capaz de reaccionar hasta al más leve toque. La piel del escroto es delicada y al ser acariciada puede producir sensaciones muy placenteras. Como hemos dicho en otras ocasiones, es fundamental conocer los umbrales de cada persona −y en el caso del escroto, esto es imprescindible−.

Asimismo, acariciar la zona del perineo −es decir, el área entre el ano y el escroto− puede ser una gran fuente de placer y disfrute. Una estimulación adecuada en esta pequeña zona intensifica el orgasmo y aumenta el placer. Por adecuada nos referimos a que la presión tiene que ser más bien firme y relativamente fuerte.

La piel del escroto y el contenido −incluyendo los testículos− son muy sensibles a la estimulación erótica. Algo tan sencillo como, por ejemplo, sujetar los testículos produce agradables sensaciones. Sostenlos suave, pero firmemente, con tu mano. Esto suele producir una sensación placentera que se extiende hasta alcanzar toda la zona genital. La estimulación del escroto también incrementa la amplia zona que lo rodea.

Otro tipo de estimulación placentera para los testículos se consigue deslizando la yema de los dedos por encima del escroto y dándole suaves caricias. Un masaje firme con la punta de los dedos produce unas intensas pero gratas sensaciones en la base del pene. Ocúpate de tus testículos −o de los ajenos, si te lo permiten− y alégrales la vida ¿Te atreves? ¿Nos lo cuentas?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Declaración de los derechos sexuales

declaracion-derechos-sexualesLos derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:

1. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Se excluye toda forma de coerción, explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.

2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.

3. El derecho a la privacidad sexual. Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.

4. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.

5. El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.

6. El derecho a la expresión sexual emocional. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.

7. El derecho a la libre asociación sexual. Significa la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.

8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y el espacio entre cada uno, y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.

9. El derecho a información basada en el conocimiento científico. Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.

10. El derecho a la educación sexual integral. Este es un proceso que se inicia con el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.

11. El derecho a la atención de la salud sexual. La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.

Links Interes: http://www.derechossexuales.com/

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)

Ser o no ser en la cama

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El conocimiento y la aplicación de ciertas técnicas pueden ser de gran ayuda para mejorar nuestras “habilidades amatorias”. Sin embargo, es improbable que exista alguien que sea el amante perfecto con todo tipo de personas y sin importar las circunstancias. No todos compartimos los mismos gustos y aficiones. Lo que para algunos es excitante, a otros puede dejarles fríos −y viceversa−. Tal generalización resulta demasiado aventurada. Desengañaros la perfección no existe, y su búsqueda compulsiva genera neurosis.

Un mensaje lanzado por los medios de comunicación −y por parte de algunos de los denominados “expertos en el sexo”− es que el amante ideal siempre hace el comentario adecuado en el momento correcto. Que es alguien que puede convertir cualquier espacio en un lecho y cualquier encuentro en una experiencia inolvidable de placer sexual.

No obstante, las relaciones sexuales tienen mucho que ver con la química existente entre las personas en cuestión. Podrías −por ejemplo− encajar en la idea que alguien tiene de un o una amante ideal. Pero, con otra pareja —aun realizando el mismo tipo de actividades y prácticas; incluso siguiendo exactamente la misma rutina sexual—, el resultado sería completamente distinto. Más fácil es saber si somos buenos y buenas amantes. Hay una forma de descubrir lo que piensan tus parejas −pasadas y presentes− acerca de sus relaciones sexuales contigo. Atrévete a preguntarles —o a contestarles—. No sugerimos que sea en medio del encuentro sexual —ni justo antes—. Elige una hora y un lugar adecuados. Tienes que estar dispuesto a escuchar cosas que pueden poner a prueba tu auto-estima o auto-concepto —para bien o para “mal”—. La experiencia puede ser muy estimulante en sí misma, a la par que constructiva, si se hace bien.

Para que una relación sexual funcione y sea placentera es necesario que las personas implicadas consigan conectar. Que haya suficiente receptividad y que sean ellas capaces de percibir lo que resulta agradable para la otra persona. Recuerda que lo que estimula a una persona puede ser lo que apague la pasión de otra. En fin, comunicación, esa es la clave.

Pregunta a tu pareja qué opinión tiene de tu modo de hacer el amor y −si acaso− que le gustaría que hicieses de otro modo. ¿A ti qué te enciende? ¿Y qué te apaga?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Ilustración: Ricardo Fumanal (Elmundo.es)
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