El falo: ¿Mitos o verdades?

El pene muy probablemente sea la parte del cuerpo más estudiada en la historia de las artes y las ciencias en las distintas civilizaciones.

La atención que el falo ha suscitado por parte de propios y extraños no tiene rival. Resulta lógico, por ello, que tenga un peso importante en la psicología tanto del hombre como de la mujer. El falo significa poder, entre otras muchas cosas.

El FaloEn cierto sentido, podemos decir que el pene tal cual no existe. Nos referimos a que la importancia del concepto va más allá de su valor fisiológico −por relevante que éste sea−. Cuando un bebé nace, la primera comprobación a la que es sometido −además de si respira− es la de si es niño o niña. Es decir, la comprobación es genital.

Si hay pene −con tan sólo unos instantes de vida−, el varón se hace acreedor de las primeras pleitesías y tributos que hacia su viril miembro recibirá a lo largo de su vida. Se inicia un culto al falo, establecido y practicado desde que el hombre es hombre −nunca mejor dicho−.

Las ventajas del pene también se convierten en servidumbres, sobre todo en el terreno sexual. Cuando, a partir de una concepción machista del placer, el éxito de la relación pivota en un miembro tan caprichoso, —ahora estoy duro, ahora estoy flácido—, dando como resultado el temor y la inhibición. No olvidemos que la disfunción eréctil es uno de los motivos de consulta más frecuentes en terapia sexual.

En el siglo XXI siguen existiendo culturas en las que el tener pene se convierte en una cuestión de vida o muerte −creo que con esto se podría decir todo−.

Dicha adoración ha tenido variadas consecuencias. Una de ellas es que algunos de los médicos más reputados en el campo han dirigido su atención a esta parte del cuerpo. Cuántas páginas en la historia o de la de la medicina se han escrito en torno a los genitales masculinos.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

Contenido proporcionado por: Sexólogos Valencia y Psicólogos Valencia
Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

No tengas miedo que no muerde

El mito de la vagina dentada,El mito de la vagina dentada fue aprovechado por Freud para ilustrar sus teorías sobre el miedo a la castración y ha sido ampliamente recreado en el mundo del arte y la literatura. La referencia a la ‘femme fatale’ conlleva una visión del erotismo femenino devorador y peligroso.

La leyenda urbana de la vagina succionadora y del ‘pene cautivo’, es la versión ligera ¿Quién no ha escuchado la historia de alguien, que conoce a alguien, que le contó que una pareja estaba en la cama y fueron sorprendidos? A ella, por el susto, se le contrajo la vagina, y el pene quedó atrapado… De alguna manera, tuvieron que ir a urgencias a que los separaran.

El denominado ‘pene cautivo’ es normal en los acoplamientos de especies, como los perros o los gatos. En cuanto a los humanos, no existe documentación que corrobore las historias sobre parejas que se quedan enganchadas cual canes o felinos. Esta falsa creencia es un reflejo del temor a lo desconocido, al agujero negro, a las relaciones sexuales… Y es que los genitales femeninos no son tan accesibles y no están tan a la vista como el pene y los testículos. La vagina no se puede ver por casualidad; hay que abrirla y mirarla, realizar un reconocimiento, explorarla… Anímate a hacerlo. Hemos preparado una guía y repasaremos con vosotras y vosotros las distintas partes de anatomía femenina más íntima. Escribid y contad vuestras impresiones. De paso aprendemos todos.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal

Ese negro agujero

Ese agujero negro cuenta con muchísimas vertientes, independientemente de su valor como zona erógena. La fascinación por la vagina a lo largo de la historia se ha visto manifestada a través de teorías, ha suscitado la creación de mitos y leyendas, e incluso la formación de sectas y religiones, así como la realización de cultos y el establecimiento de culturas, por mencionar unos cuantos ejemplos.vagina

Freud en 1905, en ‘Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad’ pontifica sobre el placer femenino -de manera bastante machista y más bien absurda-. Demuestra un total desconocimiento de la fisiología del placer. Al anteponer el orgasmo vaginal al clitoridiano, el padre del psicoanálisis crea confusión y culpa en muchas mujeres y en sus parejas ¿Por qué esa disyunción? La vagina y el clítoris no son antagónicos. Son incluyentes y complementarios. Placer clitoridiano o vaginal ¿Qué importancia tiene? A ver si nos enteramos de una vez: el placer es el placer, venga de donde venga, y todo nuestro cuerpo es susceptible al disfrute erógeno.

De cualquier forma, a pesar de algunas creencias, la zona femenina más sensible y, por ende, más erógena no se encuentra en el conducto vaginal sino en el clítoris. Aunque esto no tiene que restarle importancia a la vagina -en el plano erótico-, puesto que tiene una estrecha relación con las fantasías y el placer de mujeres y hombres ¡Existen tantas ideas acerca de lo que estimula a ‘la vagina’!

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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¿De qué color lo tienes?

color vello pubicoEl color del vello púbico es objeto de todo tipo de fantasías. Su color no siempre coincide con el del cabello. El vello púbico de la actriz Julianne Moore, como puede verse ‘Vidas cruzadas’, sí coincide con el color de su melena pelirroja. Pero no siempre es así. Ciertamente hoy en día hay mucha decoloración y mechas que esconden el original. Pero, aunque no fuera éste el caso, el vello sexual no tiene que ver con el pelo de la cabeza: puede tener un color diferente de forma natural.

Esa parte anatómica -que forma un triangulo por encima de los muslos y por debajo del vientre- se conoce como pubis y también es llamada ‘monte de Venus’ en las mujeres. Suele producirse una acumulación de grasa en la zona, que forma como una almohadilla, lo cual facilita el acople en el coito. El vello sexual aparece en la pubertad y está influenciado por las hormonas.

Como el vello tiene que ver con las hormonas, puede que se reduzca y que hasta desaparezca con la edad, una especie de calvicie genital. También puede que salgan canas. Sin embargo, como es una zona oculta y no es tema de conversación, cuando esto ocurre puede crear desconcierto. Un paciente mayor comentaba extrañado que a su mujer le había desaparecido el vello. Él, buscando una explicación, había recurrido a su hermana -que era mayor que su mujer- para preguntarle sobre el tema. La hermana le aseguraba que ella sí tenía vello en el pubis. Quizás tenga algo que ver la genética, pero como de estos temas no se habla y la ciencia tampoco se ocupa, pues sabemos bastante poco. Bien estaría que los lectores y lectoras nos ilustraran escribiendo sobre su experiencia: ¿De qué color lo tienes? ¿Coincide?

M. Pérez, J. J. Borrás y X. y Zubieta

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Publicado en elmundo.es. Ilustración: Ricardo Fumanal
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