Blog Sexo

hablemos de sexo

afrodisíacos

La búsqueda del placer puede ser la razón de ser de la vida de una persona (hedonismo) o sólo una de ellas y para obtenerlo existen los afrodisíacos.
Al actuar sobre los mecanismos eréctiles, la mucosa genital, ciertos receptores nerviosos, etc. surgieron como un método curativo contra la impotencia y el descenso del apetito sexual, para aumentar la descendencia o incluso para disminuirla al inhibir el deseo sexual cuando lo que se pretendía era derrotar al enemigo. En la actualidad su mayor difusión está asociada a la búsqueda del sexo por el sexo, es decir, en la obtención de placer superando límites, artificialmente.
Existen muchas clasificaciones aunque los podemos agrupar en dos categorías generales, los que actúan a nivel físico y los que lo hacen a nivel mental. Los primeros son sustancias químicas como fármacos, hormonas, etc. que actúan directamente en los centros nerviosos o en los genitales, mientras que los otros son mucho más asequibles, seguros, imaginativos y divertidos y se encuentran, en muchos casos, asociados al fetichismo.
Como “afrodisíacos físicos†tenemos sustancias que nunca deben consumirse sin la supervisión de un especialista porque pueden provocar graves trastornos e incluso la muerte como la Yohimbina, que es un alcaloide presente en el árbol africano conocido como Yohimba y en algunas plantas amazónicas; El polvo de las Cantáridas que son unos insectos coleópteros; El nitrito de amilo, que es un vasodilatador; Drogas como la cocaína, el éxtasis…; La raíz de Mandrágora que sorprende además por su enorme parecido con el pene humano; La zarzaparrilla que consumían los indios mejicanos y de la que en la actualidad se extrae la testosterona, etc.  Sustancias que, en cantidades excesivas, tienen el efecto contrario como ocurre con el alcohol que deja de ser un desinhibidor y provoca una pérdida de erección, etc. Aquellas cuyas propiedades y efectos secundarios aún se desconocen, como ocurre con las raíces del Omuboro, etc.
Todos necesitan una predisposición, es decir, no son independientes de la imaginación y permiten abandonarse al sexo por el sexo al eliminar determinadas barreras físicas, aunque no despiertan otros sentimientos al ser sólo activadores sexuales.
Pero sin duda los mejores, si no existe un problema fisiológico que se deba tratar médicamente, son los “afrodisíacos mentales†porque nunca provocan una pérdida del control, son inocuos y nos permiten trabajar con la imaginación e incluso despertar, al contrario que los anteriores, sentimientos más allá del sexo por el sexo, como de cariño e incluso de amor. ¿Cuáles son? Todo depende de cada uno y la puerta está abierta a nuevas sugerencias, pero aquí veremos sólo algunos. Como vivimos en la era de la imagen, no me negaréis que todo lo que nos recuerde a los genitales puede hacernos imaginar, como por ejemplo unas fresas rojas bien maduras que recuerdan a unos pezones y a una sonrosada mucosa genital; unas buenas ostras y almejas que se asemejan a una carnosa vulva; unos plátanos y pepinos que parecen  penes erectos. Por otro lado, una sugerente lencería acompañada o no por una buena película erótica o porno y la visión de unos juguetes sexuales; etc. Pero no debemos olvidar que disponemos de otros sentidos como el olfato, el tacto y el oído y así un perfume o esencia escogido con cuidado, la suavidad del terciopelo, la seda o la untuosidad de un aceite perfumado extendido por el cuerpo y una música acompañada de ciertas palabras, pueden provocarnos una gran excitación y por tanto un gran placer.
No me olvido del chocolate que hay quien lo considera, sobrevalorándolo, como el sustituto del sexo porque contiene sustancias que se comportan como neurotransmisores excitatorios  y que pueden actuar tanto como un afrodisíaco físico como mental.
Para terminar, no debemos dejar de lado los afrodisíacos fruto de creencias populares que, sin mucho fundamento científico, pueden provocar la extinción de ciertas especies  como los rinocerontes, por su cuerno que es triturado y consumido, la lagartija de manchas rojas que se introduce viva en una botella con alcohol que luego se bebe, o la foca macho y el castor cuyos genitales son ingeridos. O incluso problemas graves de salud, como los derivados de inyectarse productos obtenidos de ciertos animales e incluso trasplantarse partes como testículos de guerreros muertos en combate o de ciertos monos. La base de estas prácticas es la creencia de que la potencia sexual se puede transmitir.
El hedonismo, sin llegar a límites enfermizos de búsqueda del placer, puede ser muy saludable y la imaginación puede abrir muchas facetas amatorias que están ahí por descubrir y que pueden sorprendernos.
 

¿Conoces otros afrodisíacos a parte de los mencionados? Hay autores que sostienen  que los afrodisíacos también pueden haber surgido para que la mujer desee el sexo por el sexo, más frecuente en los hombres, y no tanto por el binomio amor-sexo ¿estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Cómo sería tu escenario ideal afrodisíacamente hablando? ¿Unas buenas viandas bien presentadas en la mesa te excitan? ¿Qué opinas de la extinción de especies por la obtención de afrodisíacos?
 

Cristina G.M.

Atendiendo al diccionario, la virginidad hace referencia a un estado de pureza, algo virgen es algo por explorar, sin alteraciones, puro, en su estado original. Pero lo que no ocupa es algo más abstracto, hablamos del concepto de virginidad desde un punto de vista sexual.

La virginidad
Y es aquí donde empieza la complicación, en general se considera que una persona es virgen cuando no ha mantenido relaciones sexuales, el problema es que para cada persona el concepto de relación sexual puede llegar a ser muy diferente.
Encontramos algunas personas que consideran la penetración vaginal como el punto en el que se deja de ser virgen, por lo que la masturbación en solitario o en pareja, el sexo oral y el sexo anal son conductas que pueden llevarse a cabo sin por ello dejar de ser virgen. Muchas personas considerarían que este tipo de conductas suponen también el dejar de ser virgen e incluso hay quienes de forma más radical consideran que el hecho de haber experimentado un orgasmo o besarse de forma apasionada son maneras de perder la virginidad.
Algunas culturas como la musulmana y la etnia gitana, para las cuales la virginidad antes del matrimonio es una cuestión cultural, signo de dignidad, pureza y honor. Pero eso sí, aunque se mencione la pureza masculina, no es ni por asomo tan importante e incluso se entiende que el hombre haya podido mantener relaciones sexuales previas al matrimonio, es en realidad la mujer la que debe ser virgen, la que debe preservar su pureza, su honra y su dignidad intactas para quien será su marido.
Durante siglos y todavía en algunos casos, la virginidad está asociada a la posesión del himen, que es una fina membrana que se encuentra en la entrada de la vagina. En las bodas gitanas y musulmanas todavía se lleva a cabo una prueba para cerciorarse de que permanece esta membrana que se suele romper en las primeras relaciones con penetración.
Sea como fuere, lo que si es evidente es que la virginidad es un concepto cultural que no posee una definición clara y más bien tiene que ver con los valores y creencias de cada uno.
Al final cada persona tenemos nuestra propia idea sobre lo que es o no es la virginidad y lo más relevante, cada persona le otorgamos un grado de importancia a este hecho. Y es que si en un extremo están quienes consideran la virginidad antes del matrimonio como algo fundamental, en el otro encontramos a quienes piensan que mantener relaciones sexuales antes del matrimonio es esencial, por aquello de conocer bien a la otra persona antes de dar un paso tan importante.
¿Qué es para ti ser virgen? ¿Qué grado de importancia le otorgas? ¿Es más importante la virginidad femenina que la masculina? ¿Conoces algo sobre las “pruebas†de virginidad?
Jose Bustamante Bellmunt

Fallas… ¿sexo?

Fallas y sexo

Las Fallas tienen un punto sexual para mucha gente: el estruendo de una buena mascletà que finaliza con una explosión de carcasas tan intensa que recuerda al clímax de un orgasmo y el olor a pólvora que impregna el ambiente, atrapándonos hasta el punto de retenernos como el olor de unos genitales bien lubricados. Todo ello aderezado con música de bandas y con la proximidad de la primavera que tanto nos “altera†y nos empuja a pasear por las calles bulliciosas buscando esa posible relación sexual tan tórrida como la misma cremà de la falla ganadora.

Pero ¿qué hace que sean tan especiales? A parte de la innegable belleza de los monumentos de cartón piedra, del colorido de las calles iluminadas, etc., están acompañadas de días de vacaciones y por tanto de tiempo libre para dedicarlo a nosotros mismos.

Cualquier período vacacional es una excusa perfecta para aparcar nuestras preocupaciones diarias y disfrutar de la familia, de los amigos, de nuestras aficiones… y como no, de nuestra sexualidad. Podemos aprovechar la mañana, la siesta, la noche… porque el día cuenta con muchas horas para exprimir, aunque parece que pasan volando, y nos encontramos dispuestos a “vivirâ€. También es tiempo de amores muy intensos cuyo período de vigencia puede caducar cuando volvamos a nuestra rutina laboral, o no, e incluso de sólo encuentros sexuales aislados.

Al cabo de unos días nos toparemos con la vuelta a nuestro día a día monótono y con el temido síndrome postvacacional, pero ya nos preocuparemos cuando llegue y hasta entonces, a disfrutar, eso sí, con protección y cabeza.

¿Has ido alguna vez a las fallas? ¿Has vivido alguna aventura sexual durante las vacaciones? ¿o un amor inolvidable?

Cristina G.M.

Silvia PérezHabitualmente pensamos con palabras y aunque incluimos imágenes en nuestros pensamientos e incluso ocasionalmente sonidos, olores y sabores, el lenguaje es en realidad la forma en la que analizamos y entendemos el mundo que no rodea. El sexo no es una excepción, por lo que una forma de entender como vemos la sexualidad es detenerse a ojear las palabras que usamos para referirnos a ella.

El lenguaje nos retrata y mostramos nuestra vergüenza usando eufemismos para hablar del pene nombrándolo por ejemplo como “mi cosa, pilila, flauta, churrita, colita, pito, pajarito,…†y en determinados contextos pasamos de la vergüenza a lo obsceno quizás mostrando que es así como vemos la sexualidad y usamos palabras como “polla, tranca, verga,…â€. La vulva pasa por ser un infantil “mi cosa, pepe, toto, chichi, pometa…†a los ordinarios “coño, chocho, chumino, potorroâ€. El coito no se escapa a este trato y pasamos de hablar de “hacerlo o acostarse†a “follar o echar un polvoâ€.

Los ejemplos son innumerables y no hay concepto sexual o parte erógena que se libre de los sobrenombres y en realidad no debemos porque catalogar como negativo el uso de palabras graciosas u obscenas para referirnos a la sexualidad siempre que lo hagamos en contextos divertidos o como forma de erotismo. Pero es incuestionable que este tipo de palabras han proliferado como reflejo de la forma de entender la sexualidad de nuestra sociedad, por lo que parece importante usar una terminología apropiada al hablar con los menores o divulgar la salud sexual.

Que nadie se preocupe, las palabras más coloquiales las acabamos aprendiendo todos, lo que no es tan evidente es que todos conozcamos palabras tan sencillas como glande, prepucio, vulva, clítoris o vagina. De hecho ahora mismo mi Word me subraya en rojo la palabra vagina y no la palabra coño.

¿Cómo nombrabas en la infancia a tus órganos genitales? ¿Y a la masturbación? ¿Cómo te gusta nombrarles ahora? ¿Qué tipo de vocabulario te parece más adecuado?

Jose Bustamante Bellmunt

Silvia Pérez

En el periódico “El país†pudimos leer un artículo que informaba sobre el peligro de extinción del “árbol del amorâ€, el Omuboro (Citropsis articulata).

Aunque para muchos es la primera vez que oímos hablar de él, en Ãfrica son muy conocidas y apreciadas sus propiedades contra los problemas de erección, hasta el punto que muchos hombres africanos recorren miles de kilómetros para tomar un brebaje obtenido tras cocer sus raíces.

Las farmacéuticas y la comunidad científica aún no han podido pronunciarse al respecto, pero médicos de la zona elaboran informes favorables tras examinar a pacientes que han ingerido el remedio natural. Esto, unido al hecho de que algunos de los medicamentos más habituales en nuestras casas, como los que contienen ácido acetilsalicílico, se obtienen de seres vivos, como la corteza del sauce, nos sugiere que los recursos terapéuticos naturales no deben dejar de considerarse como fuente de investigación para la farmacología clínica médica.

Pero no sólo debemos detenernos en sus propiedades sino en el hecho de que responsables de la reserva forestal ugandesa de Mabira denuncian que la masiva extracción de sus raíces está secando los ejemplares y, teniendo en cuenta que sólo crece en algunas reservas naturales de clima tropical de Camerún, Nigeria, Sudán, Tanzania y Uganda, y que el gobierno ugandés quiere ceder una parte de la reserva a una azucarera, está en riesgo su extinción.

No puedo evitar recordar una película titulada “Los últimos días del Edén†en la que Sean Connery y Lorraine Bracco luchan por defender una parte de la selva amazónica donde se encuentra un remedio contra el cáncer. ¿Ficción? No del todo, porque existen muchos remedios esperando a que los descubramos o que simplemente los estudiemos con detenimiento, como el Omulondo
(Prunus africana
) que lo emplean los lugareños para curar el cáncer de próstata y que quizá su investigación farmacológica pueda llevar a descubrir nuevos principios activos útiles para su curación.

Teniendo en cuenta que mucha gente de países subdesarrollados depende de los remedios naturales y numerosas especies se están extinguiendo,

¿No os parece que debemos mimar a los ecosistemas porque pueden contener la solución a muchas enfermedades y trastornos? ¿Queremos perder una sustancia vegetal facilitadora de la erección con quizá menos efectos adversos que las ya comercializadas? ¿Has probado esa infusión? ¿Conoces algún remedio eficaz obtenido de un ser vivo? ¿Qué propones para evitar su extinción?

Cristina G.M.

Desgraciadamente es una práctica muy extendida y digo “desgraciadamente†porque puede ser un método fantástico para dejar a una mujer embarazada, transmitirle ITS o crear ansiedad innecesaria.

Silvia PérezEntre muchos jóvenes y no tan jóvenes existe la creencia de que si el hombre retira el pene (sin utilizar métodos anticonceptivos como el preservativo) de la vagina antes de eyacular, no existe posibilidad de embarazo y por ello hay quien lo considera como método anticonceptivo, pero no es cierto porque, como ya se comentó, el líquido pre-seminal puede contener espermatozoides e incluso microorganismos y como se libera incluso antes de la penetración y sin que se pueda evitar ni notar, puede dejarla embarazada y ser una posible vía de transmisión de enfermedades.

Pero no termina ahí: si tenemos en cuenta que la sexualidad es para vivirla placenteramente, el hecho de utilizar esta práctica obliga a un “autocontrol†que precisamente no ayuda al disfrute por ambas partes porque él estará pendiente de retirarse antes de eyacular y ella de que no lo haga demasiado tarde. Además, es frecuente la intranquilidad hasta que la mujer menstrua por el temor a que “haya falladoâ€.

Para finalizar, hay quien lo emplea tras una eyaculación, ya sea con masturbación o tras una penetración con preservativo, por la creencia de que ya no existe riego al “vaciarâ€, pero sigue siendo una práctica muy temeraria al quedar espermatozoides y microorganismos en los conductos.

Por tanto, dejémonos de creencias populares y usemos métodos anticonceptivos de eficacia probada y adecuados a nuestras características, permitiéndonos así desarrollar una sexualidad muy placentera y segura.

 

¿Sigues pensando que la marcha atrás es un método anticonceptivo? ¿Alguna vez lo has empleado y has sentido ansiedad durante y hasta que vino la menstruación?

 

Cristina G.M.

Placer evocar sexologos Valencia espillCuánto se ha dicho sobre el primer beso, sobre el impacto de la primera lengua, sobre el estremecimiento de la primera vez. ¿Eres capaz de recordar aquel beso, que como un interruptor encendió todo tu cuerpo? ¿Aquella caricia, aquel contacto, aquel leve roce que te hacía vibrar? ¿Dónde están esas sensaciones?

Las sensaciones, los sentimientos, los afectos, están aquí, donde siempre. Aunque puede que escondidos entre desengaños, estrés, trabajo, mucho trabajo que lleva al aburrimiento, a poner el piloto automático y no tener tiempo para nada, ni siquiera para compartirlo con la mujer/ el hombre al que tanto deseábamos y con el compartimos lecho sin apenas mirarlo/a.

La evocación es una gimnasia para el deseo. Recordar y evocar caricias, sabores, momentos plenos, es una agradable fuente de satisfacción, a la vez que una motivación para placeres futuros. Pero si bonito es recordar lo que se amó, mucho mejor es imaginar a quien queremos amar. Y puede que no esté tan lejos. Quizá en tu propia cama. Atrévete a buscarlo/a, atrévete a conquistarlo/a, escucha su cuerpo y sintoniza su ritmo…

 

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo

Hay varias teorías con respecto al origen de esta celebración. Según una leyenda, todo empezó durante el reinado del emperador romano Claudio II −Claudio El Cruel-, quien había prohibido la celebración de matrimonios. No obstante, un cura, llamado Valentín, desobedeció tal orden y fue sorprendido casando a una pareja de enamorados. Ellos consiguieron escapar, pero él fue llevado a prisión y ahí se enamoró de la hija de uno de los guardias −una joven que le visitaba a menudo−. Al parecer, mucha gente se acercaba a dejarle flores y ofrendas. Antes de ser ejecutado −un 14 de febrero−, él escribió una carta para su amada, y la firmó poniendo: “Con amor, de tu Valentín”.

San Valentín

Aunque la leyenda es poco clara, la historia ciertamente destaca el atractivo del personaje: un hombre solidario, heroico y sobre todo romántico. No es de sorprender que en la Edad Media, San Valentín fuera uno de los santos más populares en Francia y el Reino Unido.

La tradición de mandar tarjetas de felicitación, poemas, flores y todo tipo de regalos en esa fecha data del siglo XVII en el Reino Unido. Al principio esto ocurría sólo entre amigos y era una rara ocasión para que los británicos expresaran sus emociones −en una época en la que los sentimientos estaban censurados−. La tarjeta de San Valentín más antigua que se conoce está expuesta en el Museo Británico de Londres.

Desde entonces, la celebración ha ido cambiando hasta convertirse en el día de los enamorados y se ha extendido a distintos países del mundo. Para muchas personas esta fiesta no tiene ningún sentido y no es más que una artimaña más para fomentar el consumo.

Para nosotros puede ser ésta una oportunidad para brindar por ‘el amor y el sexo’. No resulta necesario hacer regalos o mandar tarjetas tan sólo porque es lo que toca. Basta con aprovechar la ocasión para demostrar nuestro amor a quienes queremos.

Si tienes pareja, seguramente ella −o él− agradecerá una muestra de cariño. Y si no quieres sumarte al consumismo desaforado y a la obligación de este día, no por eso pierdas la oportunidad de una cita romántica: negocia con tu pareja cuando queréis celebrarlo, busca un día de encuentro. Recuerda que romper la rutina es el mejor afrodisíaco.

Después de todo, esto es lo que puede hacer que cada día sea especial en tu vida y que el amor crezca ¿Qué significa pata ti? ¿Cómo sueles celebrarlo y cómo te gustaría celebrarlo? Y si no te gusta, no tienes que celebrarlo. Que no te coman el coco. Tú puedes elegir.

 

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo.es

Píldora que elimina la menstruaciónNo conozco mujer que en algún momento no se haya quejado de la menstruación por dolorosa, inoportuna, etc.
Navegando por la red me encontré con una noticia “La Administración de Alimentación y Medicamentos de EEUU (FDA) ha aprobado la primera píldora anticonceptiva que elimina indefinidamente los períodos menstruales femeninosâ€. Un titular que captó mi atención obligándome a leer lo que venía a continuación, pero lejos de aclararme, me quedaron muchos interrogantes.
Lybrel, que así se llama, se trata de un anticonceptivo oral de uso continuado que, además de anovulatorio, retira la regla mientras dure el tratamiento y cuyos efectos secundarios, según la FDA, son los mismos que los asociados a cualquier píldora anticonceptiva como coágulos de sangre, embolias o ataques cardiacos, estando desaconsejada en mujeres fumadoras y con problemas cardiovasculares.
Entre las desventajas de este fármaco, además de las ya citadas, podemos añadir que existe la posibilidad de que se produzcan hemorragias inesperadas en cualquier momento del ciclo menstrual, aunque cada vez con menor frecuencia si no se interrumpe su consumo; dificultades para determinar si la mujer está embarazada (no olvidemos que ningún anticonceptivo oral tiene una eficacia del 100%) dado que la retirada del período es el primer signo; descenso de la libido causado por el tratamiento hormonal (muchas mujeres consumidoras de píldoras confiesan que durante el período de descanso aumenta su apetito sexual); aunque no es una verdadera menstruación lo que se produce en el período de 7 días sin pastillas o con placebo, al no producirse la hemorragia mensual, dificultad para detectar determinadas anomalías fisiológicas asociadas al sangrado; y no liberar feromonas durante la ovulación (común en todos los anovulatorios).
Si el consumo es muy prolongado, podría provocar problemas de piel y huesos, un aumento en la probabilidad de desarrollar un cáncer de hígado y/o mama, etc.
Algunas mujeres han manifestado su malestar ante el hecho de no llegar a experimentar una menstruación durante años porque consideran que es como perder su feminidad.
Con respecto a las ventajas, podríamos citar: eliminar los síntomas del llamado síndrome premenstrual como los cambios de humor, las migrañas, la apatía, etc. que algunas mujeres experimentan; dolores menstruales, anemia, hinchazón por acumulación de agua, etc.; no estar pendiente del calendario para programar un encuentro amoroso, un viaje, etc.; para aquellas parejas que tienen reparos a la hora de practicar sexo durante el período existirá la oportunidad de eliminar ese parón; etc.
El laboratorio Wyeth, que será el que comercializará la píldora, desconoce la acogida que el producto tendrá entre las mujeres porque otras como Yaz y Loestrin, que acortan la menstruación a tres días cada mes, y Seasonique, que reduce a cuatro el número de períodos menstruales al año, no han captado la mayor parte del mercado de anticonceptivos orales.
Lo cierto es que aún hay demasiadas incógnitas pero sabemos que tarde o temprano se irán despejado las dudas ¿no os parece?
¿Qué te parece la idea de eliminar la regla? ¿Te la tomarías? ¿Se la recomendarías a tu chica? ¿Crees que perderías tu feminidad? ¿Qué otras ventajas se te ocurren con su consumo? ¿Qué desventaja te ha producido recelo?

Cristina G.M.

Miedo al placerEl otro día en consulta, un hombre con bastante atractivo físico, al que su mujer reprochaba los escasos encuentros amorosos, justificaba su resistencia al contacto: “En mi casa no teníamos costumbre de tocarnos, nunca he visto a mis padres darse un beso”. El guapo chico tenia ese aire de “ser asexuado” que podemos intuir en algunas personas. ¿No lo habéis percibido? Fijaros y veréis cómo hay gente que parece totalmente falta de atractivo erótico, volcada hacia dentro y muy temerosa del placer…

Es una pena que no puedan disfrutar del contacto de los besos, de las caricias y del sudor compartido. Es triste que un intercambio de fluidos, les parezca peligroso, incomodo, molesto o innecesario. Desde aquí lanzamos una llamada al placer y al disfrute sexual. Igual que los cocineros revindican el placer del gusto, nosotros también apostamos por el sexo, que abarca muchos placeres a la vez: el de la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto.

Y si eres de los melindrosos/as, temerosos/as, nunca es tarde para darte una oportunidad. Hasta puedes empezar contigo mismo. Explora tus gustos, date permiso para dejar volar tu imaginación. Cada uno tiene sus deseos, como decía Havelok Ellis, sexólogo del siglo XIX: “No todo el mundo tiene las mismas preferencias sexuales que usted y sus amigos y vecinos; y ni siquiera puede estar seguro de que sus amigos o vecinos tienen las mismas que usted”. Todas las variaciones son aceptables siempre que encuentres con quién compartirlas sin dañar al compañero/a ni a ti mismo.

No queremos hacer proselitismo sexológico, pero me gustaría compartir con vosotros pequeñas recetas porque ¿hay algo que se parezca más al sexo que la cocina?. La que proponemos aquí es muy fácil y se puede hacer en solitario o acompañado. Tan fácil como tocarse, pasar los dedos suavemente por distintas partes del cuerpo. Puedes empezar por los brazos, la nuca, el cuello, la cara, la cabeza o las orejas. Y no vale decir que no sientes nada, que es imposible no sentir. Sencillamente escucha a tu cuerpo y distingue los matices.

Por X. Zubieta, J. J. Borrás y M. Pérez

Publicado en elmundo.es

Next Page »